Donald Trump y Xi Jinping frente a frente: ¿Qué está en juego en la cumbre que puede redefinir la relación entre Estados Unidos y China?

Trump tiene previsto visitar China los días 14 y 15 de mayo, tras haber pospuesto una cumbre anterior debido precisamente a la guerra en Irán.

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China ya adelantó el jueves que la cuestión de Taiwán es una condición necesaria para garantizar unas relaciones estables, sanas y sostenibles con EE.UU.

Mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que en la cumbre se dialogará sobre Taiwán.

El presidente estadounidense Donald Trump (izq.) y el presidente chino Xi Jinping se saludan a su llegada a la base aérea de Gimhae, ubicada junto al aeropuerto internacional de Gimhae en Busan, Corea del Sur, el 30 de octubre de 2025. (Foto de ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP).

El presidente estadounidense Donald Trump (izq.) y el presidente chino Xi Jinping se saludan a su llegada a la base aérea de Gimhae, ubicada junto al aeropuerto internacional de Gimhae en Busan, Corea del Sur, el 30 de octubre de 2025. (Foto de ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP).

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Estos son los principales temas en agenda:

  • 1. La guerra comercial y los aranceles

El tema económico será central en la cumbre. Ambos gobiernos buscan evitar una escalada mayor de la nueva guerra comercial iniciada tras el regreso de Trump a la Casa Blanca.

Entre los puntos más importantes están: la posible extensión de la tregua comercial temporal, la reducción o flexibilización de algunos aranceles, el acceso de empresas estadounidenses al mercado chino, las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses como soja, carne y aves, y posibles acuerdos para la venta de aviones de Boeing a China.

  • 2. Tierras raras y tecnología

Estados Unidos quiere asegurar el suministro de minerales estratégicos chinos —especialmente tierras raras—, que son esenciales para la industria tecnológica y militar. A cambio, China busca alivio en restricciones estadounidenses a semiconductores, exportaciones de chips avanzados, y controles tecnológicos aplicados por Washington.

El tema más sensible geopolíticamente será Taiwán. Según reportes previos a la cumbre, China quiere que Washington reduzca el apoyo político y militar a la isla, Beijing también presiona para que EE.UU. modifique su lenguaje sobre la independencia taiwanesa.

China considera a Taiwan —isla autogobernada desde 1949— como una parte inalienable de su territorio y ha advertido en reiteradas ocasiones que no descarta el uso de la fuerza para lograr su reunificación bajo control chino.

  • 4. Irán y el estrecho de Ormuz

La guerra con Irán ha cambiado el contexto internacional y será un tema clave. Estados Unidos quiere cooperación china para mantener abierto el estrecho de Ormuz, darle estabilidad en los mercados energéticos y que ejerza presión indirecta sobre Teherán.

China tiene fuertes vínculos energéticos y comerciales con Irán, por lo que puede convertirse en un actor clave en cualquier acuerdo regional.

  • 5. Seguridad y rivalidad estratégica

También estarán sobre la mesa el mar del Sur de China, la competencia militar en Asia, la inteligencia artificial, ciberseguridad, las sanciones económicas y las relaciones de China con Rusia y Corea del Norte.

La guerra comercial e Irán entre los temas más sensibles

El presidente estadounidense Donald Trump sostiene un gráfico mientras pronuncia un discurso sobre aranceles recíprocos el 2 de abril de 2025. (Foto de Brendan SMIALOWSKI / AFP).

El presidente estadounidense Donald Trump sostiene un gráfico mientras pronuncia un discurso sobre aranceles recíprocos el 2 de abril de 2025. (Foto de Brendan SMIALOWSKI / AFP).

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Para el analista internacional Francesco Tucci, docente de Ciencias Políticas y de Relaciones Internacionales de la UPC, pese a la relevancia de la cumbre, existen pocas señales de que ambas potencias puedan alcanzar acuerdos de fondo en el corto plazo.

En diálogo con El Comercio, Tucci recordó que la relación entre Estados Unidos y China arrastra tensiones desde el primer mandato de Trump, especialmente por la guerra comercial y los aranceles impuestos por ambas economías. A ello se suma el nuevo escenario internacional tras la crisis con Iran, un país donde China mantiene intereses estratégicos vinculados al petróleo.

“Esta reunión puede ser especial también por la relación con Irán, porque China es un socio clave de Irán: compra petróleo iraní y mantiene un importante intercambio comercial”, explicó.

Asimismo, señaló que en Occidente persisten sospechas sobre un apoyo indirecto de China y Rusia a Irán mediante tecnología y materiales de uso dual.

Pese a ello, el especialista consideró difícil que el encuentro produzca resultados decisivos. “No le tengo mucha fe a esta reunión”, afirmó. “Hay que ser pragmáticos y realistas. Conocemos la postura de Trump, que es bastante temperamental: un día elogia a China y después cambia completamente el tono”.

“No sé si esta reunión pueda efectivamente favorecer un avance en la crisis iraní”, advirtió. “Todo podría terminar con posturas rígidas, sin concesiones, y quedar simplemente en una reunión más”.

Según Tucci, uno de los principales objetivos de Beijing será evitar una escalada mayor de la guerra comercial y buscar un entendimiento económico con Washington.

“Es probable que China intentará negociar sin escalar la guerra comercial y buscará un término más favorable”, sostuvo.

Un buque petrolero atraca en la terminal de crudo del puerto de Qingdao, en la provincia oriental china de Shandong, el 19 de marzo de 2026. (Foto de CN-STR / AFP).

Un buque petrolero atraca en la terminal de crudo del puerto de Qingdao, en la provincia oriental china de Shandong, el 19 de marzo de 2026. (Foto de CN-STR / AFP).

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Por su parte, Andrés Gómez de la Torre, especialista en temas de defensa e inteligencia, coincidió en que la cumbre estará marcada por la cautela y las bajas expectativas respecto a la posibilidad de alcanzar acuerdos de gran alcance.

“La idea general es no empeorar más la relación, sino estabilizarla y evitar rupturas traumáticas. Entonces, el objetivo no será tanto llegar a grandes acuerdos, sino tratar de estabilizar la relación y que no se deteriore más”, señaló a El Comercio.

Gómez de la Torre sostuvo que el principal punto de la agenda será la guerra comercial y las tensiones arancelarias impulsadas por Washington contra Beijing.

“Lo que pretende China justamente es ralentizar esta guerra comercial, menguarla, no desactivarla del todo”, afirmó. “China busca reducciones arancelarias y romper las restricciones a las exportaciones”.

El analista indicó además que China podría utilizar incentivos económicos para aliviar tensiones, entre ellos una posible compra masiva de aviones estadounidenses.

“Hay en ciernes una gran compra de hasta 500 aviones Boeing. China podría de alguna manera aliviar las presiones americanas entrando fuerte a compras de aviones de transporte de la empresa norteamericana Boeing”, comentó.

En el plano geopolítico, Gómez de la Torre señaló que uno de los asuntos más delicados será la relación de China con Irán y Rusia.

“A Estados Unidos le preocupa mucho la posible asistencia militar de China a Irán”, sostuvo.

Según explicó, persisten dudas sobre el nivel de apoyo chino a Teherán, particularmente en materia tecnológica y militar. Además, consideró que Beijing mantiene una estrategia internacional pragmática y flexible.

“China ha practicado históricamente una política exterior pendular. Condenó las operaciones realizadas por Estados Unidos sobre Irán, pero también condenó los ataques iraníes contra países del Golfo y ha demandado reabrir el estrecho de Ormuz”, indicó.

Asimismo, señaló que Washington probablemente buscará presionar a China para que limite sus vínculos con Irán y Rusia, aunque consideró poco probable que Beijing modifique sustancialmente su postura.

Taiwán y la estrategia de largo plazo de China

Esta fotografía, distribuida el 15 de julio de 2020 por el Ministerio de Defensa de Taiwán, muestra el lanzamiento de un misil Patriot III de fabricación estadounidense durante el ejercicio militar anual Han Kuang. (AFP).

Esta fotografía, distribuida el 15 de julio de 2020 por el Ministerio de Defensa de Taiwán, muestra el lanzamiento de un misil Patriot III de fabricación estadounidense durante el ejercicio militar anual Han Kuang. (AFP).

/ HANDOUT

Tucci estimó improbable que Estados Unidos haga concesiones importantes respecto a Taiwán, tema considerado una línea roja por Beijing.

“El tema de Taiwán es bastante sencillo: no creo que Estados Unidos haga concesiones por ahora”, señaló. A su juicio, la estrategia de Trump seguirá centrada en la presión arancelaria como herramienta de negociación. “Amenaza con aranceles altísimos y después negocia y los reduce. Pero la interdependencia económica entre ambas potencias es enorme”, explicó.

“China está elaborando una estrategia muy lenta, con paciencia sobre Taiwán. Hay un objetivo político de largo alcance y eso es evidente”, comentó.

Por ello, consideró improbable que el tema taiwanés registre cambios sustanciales en esta cumbre, aunque advirtió que seguirá siendo uno de los principales focos de tensión entre ambas potencias.

En la misma línea, Gómez de la Torre sostuvo que “la cuestión de Taiwán también es fundamental, ya que tenemos una tensión latente bajo el principio de reunificación defendido por China”.

A ello se suma la preocupación china por la presencia militar estadounidense en Asia y el avance tecnológico occidental en áreas estratégicas como la inteligencia artificial.

El riesgo de una reunión sin acuerdos concretos

El presidente chino Xi Jinping en la Semana de Líderes de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en San Francisco, California, el 15 de noviembre de 2023. (Foto de CARLOS BARRIA / AFP).

El presidente chino Xi Jinping en la Semana de Líderes de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en San Francisco, California, el 15 de noviembre de 2023. (Foto de CARLOS BARRIA / AFP).

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Tucci alertó que, si ambas partes mantienen sus actuales posiciones, el encuentro podría terminar sin resultados concretos.

“Es muy probable que estas negociaciones terminen sin nada hecho”, sostuvo. “Las posturas por ahora son bastante rígidas y depende mucho de cuánto esté dispuesto Trump a negociar. Si no quiere negociar realmente, será muy difícil arreglar las cosas”.

A juicio del analista, un eventual fracaso de la cumbre podría prolongar la incertidumbre económica y geopolítica internacional.

“Si sigue la misma dinámica, no tendremos cambios relevantes y eso puede convertirse en un problema”, concluyó.

En la misma línea, Gómez de la Torre consideró que ambas potencias buscarán aplicar una estrategia de “pasos cortos” para evitar una escalada mayor de las tensiones.

“Se va a articular una suerte de diplomacia de pasos cortos, pero puntualmente efectivos, para ralentizar las tensiones tanto comerciales como políticas”, afirmó.

Sin embargo, advirtió que el escenario seguirá marcado por una profunda desconfianza recíproca.

El analista remarcó que detrás de las negociaciones persiste una disputa estructural por el liderazgo global.

“La guerra y el enfrentamiento de competencia hegemónica China-Estados Unidos está bajo la mesa. Esa es la realidad”, indicó.

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