El Principio del Interés Superior del Niño es la regla más importante del Derecho de Familia en el Perú. En términos simples, significa que todas las decisiones que afecten a un niño deben buscar siempre lo que sea mejor para él o ella.
Este principio no es opcional. Está reconocido en la Constitución Política del Perú, en el Código de los Niños y Adolescentes del Perú y en la Convención sobre los Derechos del Niño. Por eso, deben aplicarlo los jueces, el Estado, los padres y cualquier institución.
Cuando se habla de “lo mejor para el niño”, no se trata solo de dinero. Este principio tiene una visión completa. Incluye su salud, su desarrollo físico, su estabilidad emocional, su educación, el ambiente familiar en el que vive, sus relaciones afectivas y también su opinión, dependiendo de su edad y madurez.
En la práctica, este principio se aplica en muchos casos legales. Por ejemplo:
* Tenencia: decidir con qué padre vivirá el niño.
* Régimen de visitas: establecer cuándo y cómo verá al otro padre.
* Alimentos: fijar una pensión para cubrir sus necesidades.
* Autorización de viaje: permitir o no que salga del país.
En todos estos casos, el juez no decide pensando en los padres, sino en el niño.
Un ejemplo claro: un padre puede tener más dinero que el otro, pero si no brinda estabilidad emocional o no tiene una buena relación con su hijo, el juez podría decidir que el menor viva con el otro padre.
Otro ejemplo: si un niño está acostumbrado a vivir en un lugar, estudiar en su colegio y tener su entorno estable, el juez evitará cambiar esa situación sin una razón importante, porque podría afectarlo emocionalmente.
En los conflictos familiares, este principio cambia la forma de ver las cosas. Cuando los padres discuten, no se trata de quién tiene la razón, sino de qué decisión beneficia más al niño. El foco deja de estar en los adultos y pasa al bienestar del menor.
Además, este principio también guía las decisiones del Estado. Instituciones como el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Perú deben crear políticas que protejan a los niños y promuevan su desarrollo.
Para tomar decisiones, los jueces evalúan varios factores, como la edad del niño, la relación que tiene con cada padre, su entorno habitual, la conducta de los padres, si existe violencia familiar y la opinión del menor si tiene la madurez suficiente.
Este principio tiene características importantes. Es dinámico, porque se adapta a cada caso. Es prevalente, porque está por encima de otros intereses. Es interpretativo, porque orienta la aplicación de las leyes. Y es obligatorio, porque todas las autoridades deben cumplirlo.
El Principio del Interés Superior del Niño nos recuerda algo fundamental: los niños no deben ser tratados como parte de un conflicto, sino como personas que necesitan protección y cuidado.
En cualquier decisión legal o familiar, lo más importante no es lo que quieren los padres, sino lo que realmente necesita el niño para crecer sano, seguro y feliz. Por eso, tanto jueces como abogados y padres deben poner siempre al menor en el centro de toda decisión.
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