El Perú salta hacia el reporte de sostenibilidad estratégica empresarial, por Julio Hernández | NIIF | MEF

La reciente aprobación de la incorporación de las NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera) S1 y S2 en el Perú, por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), cambiaría la forma en que entendemos el rol de las empresas en la economía. No se trata solo de una actualización normativa; estamos ante un cambio de paradigma que redefine la relación entre sostenibilidad, desempeño empresarial y reporte.

Por años, las organizaciones reportaban sus impactos ambientales o sociales como parte de su narrativa institucional, pero sin conexión directa con los resultados financieros. Hoy, con estas nuevas normas, la sostenibilidad se mide, se gestiona y se revela en función de su impacto en el valor económico.

Las NIIF S1 y S2 establecen criterios claros para identificar riesgos y oportunidades vinculados a factores ambientales, sociales y de gobernanza que inciden en la rentabilidad, el flujo de caja y la resiliencia de las empresas. Esto implica que aspectos como el cambio climático, la transición energética o la gestión de recursos dejan de ser variables externas para convertirse en elementos estratégicos de decisión.

El desafío no es menor. La implementación, prevista hacia el 2029, exigirá a las empresas fortalecer sus capacidades técnicas, adaptar sus sistemas de información y, quizás, lo más complejo, romper silos internos. Finanzas, sostenibilidad y gestión de riesgos deberán trabajar de manera integrada, bajo un mismo lenguaje y con objetivos alineados. Además, será clave la adopción de estándares internacionales que permitan asegurar comparabilidad y credibilidad de la información.

Sin embargo, los beneficios superan ampliamente los costos de adaptación. Una mayor transparencia fortalece la confianza de los inversionistas, mejora la calidad de la toma de decisiones y facilita el acceso a capital, especialmente en un entorno global donde los criterios ESG son cada vez más determinantes. En ese sentido, el Perú no solo se pone a la par de economías más avanzadas, sino que se inserta en una lógica de competencia global basada en información confiable y comparable.

Las experiencias en la región muestran que este tipo de marcos regulatorios, cuando se implementan de manera progresiva, contribuyen a fortalecer la gobernanza corporativa y a atraer inversión. Pero, más allá de ello, impulsan un cambio cultural: las empresas comienzan a tomar decisiones considerando no solo su rentabilidad inmediata, sino también su impacto en el largo plazo.

En última instancia, con esta normativa no solo se mejora el reporte; sino que se redefine la gestión empresarial. Y ese es, sin duda, su mayor valor.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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