Juan León García
Fotos: Gabriela Vázquez Vegas / Ana Fernández Agüero
Vídeo: Alejandra Huamani / Fernando Banegas
La compra pública basada en el valor resuena desde hace unos años como uno de los enfoques con mayor importancia para asegurar la sostenibilidad del sistema sanitario. No obstante, el debate sobre qué criterios deberían formar parte de los pliegos de contratación sigue candente: “El valor está garantizado”, defiende el Dr. José Carmelo Albillos, presidente de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), “cuando intervienen profesionales en los procesos de licitación”.
Apoya esta reivindicación el presidente de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (Sedar), el Dr. Javier García, para quien la perspectiva del clínico en la evaluación de la tecnología permite saber “qué es mejor para los pacientes”. Algo que no ocurre actualmente en nuestro país, como critica: “A día de hoy esa parte está totalmente obviada a nivel científico y clínico”, expresa durante su participación en una mesa de expertos reunidos por iSanidad en el I Ciclo Communis Medtech cuyo objetivo es reflexionar sobre la compra basada en valor.


Los especialistas lamentan que la regulación no establezca aún la obligatoriedad de que también ellos participen en la evaluación de las tecnologías sanitarias. Un punto que comparten los representantes de las administraciones. Es el caso del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), que está impulsando las consultas a las sociedades científicas para sacar adelante los acuerdos marco como los de compra de equipos diagnósticos (TAC y resonancia magnética), con Seram, la Sociedad Española de Física Médica (SEFM) o la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR), en palabras de Javier López Jerez, subdirector general de Asuntos Generales y Económico-Presupuestarios del Ingesa.
Joaquín Estevez, presidente de la Fundación Sedisa: “El reto no solo es incorporar innovación sino modificar las organizaciones para que se haga con sentido”

Para el subdirector de Compras y Logística del Servicio de Salud de Islas Baleares, Rafael Marcote, el valor “debe detectar la necesidad” que se traduzca en mejores procedimientos para profesionales y pacientes, para lo que hace falta “definir correctamente” el valor que aportan en los procesos de contratación. Si bien reconoce que el valor cada vez adquiere más peso “respecto al precio”.
El Dr. García incide en que “hay que cambiar radicalmente el sistema” porque, a su juicio, no es comprensible que un clínico o un jefe de servicio de otra área, “que puede no ser un experto, elija los aparatos”. Se trata, en definitiva, de evitar que se “compre y tire dinero a la basura” debido a que no hay un comité evaluador “que pone en común las necesidades reales”.
En línea con lo expuesto por Marcote, el Dr. Albillos reitera que la participación de los profesionales va a suponer que estos nunca prioricen el precio, pero sí que aportarán su experiencia en cuanto a las características técnicas o la funcionalidad que los equipamientos tienen para ellos, para la sostenibilidad del sistema (consumo o materiales) y medidas de humanización que deberían incorporar ciertas máquinas. “Valor y precio, haciendo un procedimiento adecuado, van a ir juntos. Y vamos a ganar todos: profesionales, usuarios y la empresa fabricante”, asegura el radiólogo médico.
Carina Escobar, presidenta de la POP: “Si no evitamos duplicar o triplicar procesos, vamos a ir siempre retrasados”
Desde la perspectiva de los pacientes, la regulación de su papel dentro de los comités y la toma de decisiones es fundamental y cada vez más patente, como señala Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), que califica como un “prompt” la experiencia de los pacientes y cómo conviven con las tecnologías sanitarias, primero en los comités de la EMA y después en cada Estado miembro de la UE.


“Nuestro foco está puesto en que la tecnología tiene que venir a mejorar resultados en salud y cuestiones relacionadas con la seguridad, que son fundamentales. Son los criterios que deberían dominar los pliegos”, opina Escobar, que avanza que desde la POP ya trabajan en Andalucía y Canarias en iniciativas relacionadas con la compra pública en las que participan tanto sanitarios como pacientes.
Dr. José Carmelo Albillos, presidente de la Seram: “Valor y precio, haciendo un procedimiento adecuado, van a ir juntos. Y vamos a ganar todos: profesionales, usuarios y la empresa fabricante”


Para Joaquín Estevez, presidente de la Fundación Sedisa, ese proceso de cambio en la manera de confeccionar las licitaciones inevitablemente deberá pasar por un cambio cultural, que pase “de la cultura de la herramienta a una cultura del propósito”. Por este motivo, identifica brechas de “liderazgo, cultura organizativa y competencias”, no tanto una tecnología per se. El reto, a juicio de Estevez, es “no solo incorporar innovación sino modificar las organizaciones para que se haga con sentido”.
La atomización, principal cuello de botella

Como analiza Javier López Jerez, subdirector general de Asuntos Generales y Económico-Presupuestarios del Ingesa, existe una “atomización” en los procedimientos de licitación que hace que cada consejería u hospital saque adelante los suyos. Por eso, para él, “todo lo que sea en detrimento de la atomización de procesos y que permita aglutinar procedimientos por consejería, ayudará a acercar la innovación de manera más rápida en el SNS”.
De manera similar lo ve su homólogo, Rafael Marcote, subdirector de Compras y Logística del Servicio de Salud de Islas Baleares, que achaca a la sobrerregulación existente en la normativa europea la demora que se da en la llegada de la innovación. “Y especialmente en España empezamos a complicar los procesos, lo que produce ese mayor cuello de botella en el ámbito regulatorio”, lamenta, en referencia a la Ley de Contratos del Sector Público.
Javier López Jerez (Ingesa): “Todo lo que sea en detrimento de la atomización de procesos y que permita aglutinar procedimientos por consejería, ayudará a acercar la innovación de manera más rápida en el SNS”
Desde la perspectiva de la gestión, Joaquín Estevez, presidente de la Fundación Sedisa, hay cuatro principales vías para solucionar los cuellos de botella en el acceso a la innovación en coordinación sanitaria. Por una parte, establecer un enfoque de anticipación; impulsar la coordinación nacional para homogeneizar procedimientos; que figuras como técnicos y profesionales cuenten con un acompañamiento regulatorio, y que la legislación diferencie de manera clara lo que es el acceso regulatorio del acceso efectivo.


Si bien la regulación es necesaria para evitar que determinadas empresas desarrollen aparatos que no pasen los controles de calidad, pone como ejemplo el Dr. José Carmelo Albillos, presidente de la Seram, a su vez esta debe ser “lo más ligera posible para que no perturbe la innovación tecnológica en dos aspectos: el equipamiento y el software”, como pueda ser el caso de las herramientas basadas en IA.
Dr. Javier García (Sedar): “A día de hoy la perspectiva del profesional en los procesos de compra pública está totalmente obviada a nivel científico y clínico”
Teoría que apoya también Carina Escobar, presidenta de la POP, que avisa de la cantidad ingente de normativa europea en materia de legislación sanitaria que vendrá: “Si no evitamos duplicar o triplicar procesos, vamos a ir siempre retrasados”. O, en el peor de los casos, que se marquen distintas velocidades por regiones.


Por último, el Dr. Javier García, presidente de la Sedar, recalca que de manera histórica se ha dejado de lado en la toma de decisiones sobre adquisición de innovación a “alguien que de verdad sepa y ponga sobre la mesa los criterios en beneficio del paciente”, algo que echa en falta “desde el minuto uno a nivel europeo y nacional”.








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