Redacción
Las patologías como la hepatitis Delta y la colangitis biliar primaria (CBP) continúan siendo un reto en la práctica clínica de la hepatología. Aun así, España ha experimentado avances significativos en el manejo de las enfermedades hepáticas, especialmente en el ámbito de las hepatitis virales. Con motivo del Día Mundial del Hígado, Gilead Sciences, la Dra. María Buti, jefa de Hepatología y Medicina Interna en el Hospital Vall d’Hebron, y el Dr. Conrado Fernández, jefe del Servicio de Aparato Digestivo en Hospital Universitario Fundación Alcorcón, subrayan la importancia de avanzar en la detección precoz y en el abordaje integral de esas patologías hepáticas para mejorar el pronóstico de los pacientes y prevenir complicaciones graves como la cirrosis o el carcinoma hepatocelular.
Tanto la Dra. Buti como el Dr. Fernández coinciden en que España ha avanzado significativamente en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades hepáticas, pero persisten todavía desafíos importantes, como el acceso al diagnóstico en poblaciones vulnerables o el infra reconocimiento de determinadas patologías. “El diagnóstico y tratamiento precoz están directamente relacionados con un mejor pronóstico a largo plazo”, subraya el Dr. Fernández, quien también señala que, para los próximos años, el reto principal será seguir impulsando políticas de salud pública que prioricen las hepatitis virales y su relación con el cáncer hepático.
El acceso al diagnóstico en poblaciones vulnerables o el infra reconocimiento de determinadas patologías son las barreras para el tratamiento de enfermedades hepáticas
De cara a los próximos años, los expertos coinciden en la necesidad de reforzar un enfoque integral que combine prevención, diagnóstico precoz y acceso a tratamientos innovadores, así como una mayor concienciación sobre el impacto de las enfermedades hepáticas, para poder mejorar el pronóstico de los pacientes. La Dra. Buti considera que “necesitamos un enfoque integral que incluya educación, diagnóstico precoz y tratamiento temprano para seguir avanzando en la lucha contra las enfermedades hepáticas”. Desde la identificación temprana de la hepatitis Delta hasta el tratamiento de los síntomas de la CBP, es necesario seguir desarrollando estrategias que permitan detectar estas enfermedades antes de que causen daños irreversibles.
En ese contexto de necesidad de reforzar la prevención, el diagnóstico precoz y el acceso a tratamientos innovadores, la hepatitis C se ha convertido en un claro ejemplo de cómo la combinación de estos factores puede transformar el abordaje de una enfermedad.

Hepatitis Delta y CBP
La hepatitis Delta es una de las variantes más agresivas de hepatitis viral crónica. Su principal complejidad radica en que solo se desarrolla en personas infectadas por el virus de la hepatitis B, agravando significativamente el curso de la enfermedad e incrementando significativamente el riesgo de carcinoma hepatocelular. Además, se asocia con una progresión acelerada hacia la cirrosis en pacientes coinfectados con hepatitis B. Para mejorar la detección precoz de esta enfermedad, la Dra. Buti subraya que incorporar, al menos una vez en la vida, pruebas para detectar anticuerpos anti-Delta en personas con hepatitis B podría aumentar la tasa de diagnóstico temprano, lo que permitiría mejorar el pronóstico a largo plazo.
Por otro lado, la colangitis biliar primaria, una enfermedad autoinmune crónica poco conocida y de progresión lenta, cuyo diagnóstico continúa siendo un desafío, en gran parte debido a la inespecificidad de sus síntomas iniciales. El Dr. Conrado Fernández explica que “el principal problema es que puede permanecer asintomática durante años y, cuando aparecen los síntomas, estos pueden confundirse con otras condiciones”. Uno de los síntomas más característicos, el prurito o picazón intensa, suele ser mal interpretado y no siempre se asocia con la CBP.
A pesar de que el diagnóstico puede realizarse mediante pruebas analíticas, la falta de sospecha clínica contribuye a retrasarlo. Por ello, los especialistas insisten en la importancia de mejorar su reconocimiento, especialmente en atención primaria, para facilitar una derivación temprana al especialista. Su detección temprana es fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas que la padecen.







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