Según los datos oficiales, 855 edificios sufrieron daños en Venezuela, de los cuales 189 “colapsaron de forma total”.
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De acuerdo con cifras del gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez, al menos 15.866 personas perdieron sus viviendas y otras 28.380 no pueden regresar a ellas por el riesgo de colapso. La mayor parte de estas familias permanecen en refugios temporales o campamentos improvisados a la espera de una solución habitacional.

Personas observan las casas de la Misión Vivienda dañadas tras el terremoto en Catia La Mar, estado de La Guaira, Venezuela. (Foto de Federico PARRA / AFP).

Un edificio dañado en el barrio Playa Grande, estado La Guaira, Venezuela, el 1 de julio de 2026. (Foto de Miguel MEDINA / AFP).
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Parte de esos damnificados de La Guaira vivían en el Urbanismo Hugo Chávez, uno de los conjuntos residenciales construidos como parte de la Misión Vivienda Venezuela, el principal programa habitacional impulsado por el chavismo para reducir el déficit de casas. El complejo sufrió severos daños durante los terremotos y varios de sus edificios tuvieron que ser desalojados.
Expertos y varias ONG han criticado la Misión Vivienda, al considerar que se usó como propaganda política y que las edificaciones deficientes ponían en riesgo la seguridad de las familias.

Esta vista aérea muestra edificios destruidos tras los dos terremotos que azotaron Caraballeda, estado de La Guaira, Venezuela. (Foto de Miguel MEDINA / AFP).
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La destrucción se extendió mucho más allá de los proyectos habitacionales del Estado. Los terremotos dejaron edificios de departamentos, casas, comercios, hospitales, escuelas, hoteles y otras obras de infraestructura con daños de distinta magnitud, lo que eleva considerablemente el costo de la reconstrucción.

Residentes desplazados tras los dos terremotos del 24 de junio organizan sus pertenencias en un campamento improvisado en un campo de béisbol en Catia La Mar, Venezuela, el 30 de junio de 2026. (Foto de Federico PARRA / AFP).
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El destacado economista venezolano y consultor empresarial Asdrúbal Oliveros estimó en un artículo que preliminarmente los daños y pérdidas por los terremotos ascenderían a entre US$7.500 y US$9.000 millones (alrededor del 8,5% del PBI). Mientras que el costo de la reconstrucción estaría entre los US$12.000 y US$15.000 millones.
Tras una evaluación satelital rápida, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó los daños físicos directos en Venezuela US$6.700 millones. Sin embargo, advirtió que esta cifra podría subir hasta los US$ 20.000 millones.
¿De dónde saldrá el dinero?

Edificio de varias plantas gravemente dañado, con los pisos superiores derrumbados, en el sector Playa Verde de Catia La Mar, estado La Guaira, Venezuela. (Foto de Federico PARRA / AFP).
El Comercio conversó con Asdrúbal Oliveros, quien manifestó que los terremotos obligaron a revisar por completo las perspectivas económicas de Venezuela para este año. Antes del desastre, proyectaba un crecimiento del PBI de entre 6% y 8%, impulsado por la recuperación del sector petrolero y una expansión cercana al 10% del consumo.
Sin embargo, esas previsiones han quedado en entredicho. “Dudo mucho que se puedan cumplir”, afirmó.
El economista señaló que todavía es prematuro calcular el impacto definitivo sobre la actividad económica, aunque advirtió que el crecimiento será “mucho más bajo” e incluso no descarta una contracción de la economía, dependiendo de la rapidez con la que avance la reconstrucción.
Para Oliveros, la reconstrucción deberá financiarse mediante una combinación de recursos nacionales e internacionales.

Un perro de rescate del equipo argentino busca cuerpos entre los escombros de un edificio derrumbado en Caraballeda, estado de La Guaira, Venezuela, el 28 de junio de 2026. (Foto de Miguel MEDINA / AFP).
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En primer lugar, mencionó activos venezolanos bloqueados o inaccesibles durante años por razones políticas, entre ellos unos US$5.000 millones en Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional (FMI) y más de US$4.000 millones en reservas de oro custodiadas en el Reino Unido.
“Solo esos dos activos representan casi US$10.000 millones, prácticamente dos tercios de lo que se necesita para la reconstrucción”, sostuvo.
A esos recursos, añadió, debería sumarse el apoyo financiero de Estados Unidos, que actualmente desempeña un papel clave en la relación con Venezuela, además de créditos y asistencia de organismos multilaterales como el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y, en menor medida, CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
También destacó que el sector privado tendrá un rol importante, no solo en la reconstrucción, sino desde la fase inicial de respuesta a la emergencia.
Venezuela tiene una deuda acumulada de 240.000 millones de dólares, una cifra muy superior a lo estimado, según el periódico económico Financial Times
Más allá del dinero: el desafío institucional que pone a prueba la reconstrucción

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, visita la zona gravemente afectada por los terremotos en La Guaira, el 25 de junio de 2026. (Fotografía distribuida por la Presidencia de Venezuela / AFP).
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Oliveros manifestó que el principal desafío no será únicamente conseguir financiamiento, también hay un reto institucional.
Explicó que el Estado venezolano llega a esta emergencia con capacidades muy limitadas para planificar y ejecutar una reconstrucción de gran escala.
“No contamos con la estructura, el personal ni la capacitación para atender este tipo de emergencias. Tampoco tenemos un plan de desarrollo para una situación de esta magnitud”, indicó.
Por ello, consideró que el primer paso debe ser elaborar una evaluación precisa de los daños, calcular el costo de la reconstrucción y diseñar un plan escalonado que involucre tanto al Estado como al sector privado y a la comunidad internacional.
El economista también advirtió que la reconstrucción será difícil sin consensos políticos.
“Es importante construir un amplio acuerdo entre el gobierno y la oposición alrededor de este plan de desarrollo, porque si no será muy difícil ejecutarlo”, sostuvo.

Residentes desplazados tras los dos terremotos del 24 de junio descansan en un campamento improvisado en el complejo deportivo José María Vargas, en Maiquetía, estado de La Guaira, el 30 de junio de 2026. (Foto de Federico PARRA / AFP).
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Mientras que el politólogo Luis Nunes remarcó a El Comercio que el principal obstáculo para la reconstrucción de Venezuela es político e institucional. En su opinión, el Gobierno de Delcy Rodríguez carece de la legitimidad y la capacidad técnica necesarias para conducir un proceso de esa magnitud.
“De ninguna manera. Han fracasado en todo lo que significa la gestión pública. El tercer terremoto es el de la ineficiencia y la falta de mantenimiento”, subrayó.
Según Nunes, las fallas acumuladas durante años en el mantenimiento de la infraestructura pública agravaron el impacto de los terremotos y obligarán a que la reconstrucción dependa en buena medida del respaldo internacional.
“Tengo que reconocer que la presencia de Estados Unidos va a ser clave. Ellos van a encabezar buena parte del proceso de reconstrucción”, sostuvo.
El analista añadió que, de acuerdo con conversaciones que mantuvo con arquitectos vinculados a las Naciones Unidas, la recuperación de las zonas más afectadas podría extenderse entre una y dos décadas, aunque esa es una estimación preliminar y no un cálculo oficial.
Nunes también criticó la forma en que, a su juicio, se ejecutaron proyectos habitacionales tras el deslave de 1999, al considerar que Chávez priorizó la rapidez sobre los estudios técnicos, una situación que —según dijo— habría quedado en evidencia con los daños registrados durante los recientes terremotos.
Las tres prioridades

Un miembro del 7.º Regimiento de Intervención y Entrenamiento en Seguridad Civil (RIISC 7) francés realiza un reconocimiento con una cámara dentro de un edificio dañado en Catia La Mar, estado de La Guaira, Venezuela, el 29 de junio de 2026. (Foto de Miguel MEDINA / AFP).
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Una vez superada la fase de rescate, Oliveros identifica tres prioridades.
La primera es atender a las personas que perdieron sus viviendas, garantizar su reubicación temporal y poner en marcha un programa de construcción de nuevas casas.
La segunda consiste en reactivar la economía de las zonas afectadas, especialmente apoyando a pequeños y medianos comerciantes, considerados los más vulnerables.
La tercera pasa por recuperar rápidamente la infraestructura estratégica. “Urge levantar con rapidez el principal aeropuerto del país, Maiquetía, que conecta a buena parte de Venezuela, así como el puerto, que aunque sufrió menos daños, es el más importante de la nación”, concluyó.












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