Detenido el sábado en Venezuela y “deportado” a Estados Unidos, el empresario colombiano de raíces libanesas Alex Saab terminó de caer de la cima del poder venezolano, que alcanzó como intermediario y hombre de confianza del depuesto mandatario Nicolás Maduro.
Otrora rescatado y protegido por Venezuela ante la persecución de Washington que lo acusa de crímenes de corrupción y lavado de dinero, ahora el propio gobierno venezolano, encabezado por Delcy Rodríguez tras el derrocamiento de Maduro, lo envía a suelo estadounidense.
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Bajo señalamientos de ser testaferro de Maduro a escala internacional, Saab fue detenido en Cabo Verde en 2020 y extraditado un año después a Estados Unidos, donde afrontó un juicio por malversar fondos de un programa alimenticio venezolano que lideró como contratista preferencial del chavismo.

El empresario colombiano Alex Saab escoltado por agentes de la DEA a su llegada al aeropuerto de Opa-locka, en el condado de Miami-Dade, Estados Unidos. (EFE/ Antoni Belchi).
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Quedó en libertad en diciembre de 2023 como parte de un acuerdo con Venezuela a cambio de prisioneros estadounidenses. Rápidamente retomó una posición de poder como ministro de Industria y director de un centro de inversiones creado para atraer capital extranjero en un país sancionado.
Ahora, caído en desgracia nuevamente, afronta hasta 20 años de prisión si la justicia estadounidense lo encuentra culpable de transferir junto a su socio Álvaro Pulido, también solicitado, 350 millones de dólares de Venezuela a cuentas en el extranjero controladas por ellos.

El entonces presidente venezolano Nicolás Maduro (derecha) estrecha la mano del empresario colombiano Alex Saab a su llegada a la sede de la Asamblea Nacional para pronunciar su discurso el 15 de enero de 2024. (Foto de Federico PARRA / AFP).
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Hijo de un empresario libanés asentado en Barranquilla, Saab comenzó como vendedor de llaveros promocionales antes de incursionar en el sector textil, con 100 almacenes que exportaban a más de 10 países, según biografías oficiales.
“Guiado por su espíritu de empresario cosmopolita, busca trasladar su capacidad emprendedora más allá de las fronteras” y se traslada a Venezuela “interesado en el ramo de la construcción”, cuenta una serie en su canal en YouTube titulada “Alex Saab, agente antibloqueo”.
Firmó su primer contrato en Venezuela en 2011 en el palacio presidencial de Miraflores. Entonces, Maduro era canciller y el presidente, Hugo Chávez. Un Saab joven con una pequeña cola de caballo subió a la tarima y suscribió una “alianza estratégica” para “la constitución e instalación de kits para la construcción de viviendas prefabricadas”.
En el acto estaba presente el entonces mandatario colombiano Juan Manuel Santos.
“Ofrecí un sistema italiano de construcción”, dijo Saab en una entrevista con el diario El Tiempo en 2017. “Luego de un año de trabajo y tocar puertas, logramos entrar y abrimos una fábrica”.
“Debo ser enfático en esto”, añadió. “No conozco al presidente Maduro, más allá de un par de actos protocolarios”.
Pero fue precisamente con la llegada de Maduro a la presidencia que Saab se convierte “casi inmediatamente” en “el contratista consentido” y después en su “ministro plenipotenciario en la sombra”, dijo a la AFP Roberto Deniz, periodista del portal de periodismo de investigación Armando.info, que ha escrito exhaustivamente sobre el tema.
Según el periodista, de las viviendas sociales, Saab ganó un contrato para la construcción de gimnasios por 100 millones de dólares, pagados por adelantado, y de ahí uno en petróleo con una “empresa fantasmal” sin experiencia, que se terminó cayendo por el reclamo de otras compañías en el ramo.

El empresario colombiano Alex Saab sale tras una reunión con Nicolás Maduro (fuera de plano) en el Palacio Presidencial de Miraflores en Caracas el 20 de diciembre de 2023. (Foto de Federico Parra / AFP).
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Maduro creó en 2016 los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un plan de distribución de alimentos subsidiados en un momento de desabastecimiento de más de dos tercios de productos básicos.
Y Saab se convirtió en uno de los proveedores, logrando “importantes acuerdos comerciales”, según su serie en YouTube. En 2018, de acuerdo a esta versión, asume “como funcionario público” la “misión” de adquirir en Rusia e Irán “alimentos, medicinas, repuestos para las refinerías y diferentes empresas”.
Saab se felicitaba por ejemplo por la ruta de combustible iraní, que abrió “por instrucciones, guía y visión del presidente Nicolás Maduro”, a quien en 2017 dijo no conocer.
Irán envió buques de gasolina a la otrora potencia petrolera embargada por Estados Unidos, que acribilló a Maduro con sanciones para presionar su caída.
La exfiscal general de Venezuela Luisa Ortega lo ha catalogado como “el principal testaferro del régimen” de Maduro y su familia, y aseguró que ha consignado pruebas ante “algunas autoridades”.
Su arresto de 2020 fue considerado como “secuestro” por las autoridades venezolanas, que lo tildaron de “héroe” y emprendieron esfuerzos titánicos para lograr su excarcelación.
Su regreso a Venezuela en 2023, tras casi tres años de prisión, fue transmitido en directo por la televisora estatal y celebrado como una victoria diplomática.
Ahora el panorama es distinto y es el propio gobierno venezolano que lo entrega para una nueva estancia tras las rejas en Estados Unidos, tal y como su antiguo aliado Maduro.












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