Las campañas electorales tienen desarrollos que se basan en diagnósticos y apuestas, así como en eventos imprevistos. Sin saber, por supuesto, cuáles serán los resultados de las elecciones el 12 de abril, lo visto hasta el momento nos permite sacar algunas conclusiones preliminares.
En el voto de la derecha, hemos registrado una concentración del voto en Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga. Otras candidaturas que en su momento parecían tener algún potencial, como las de José Williams por Avanza País, Carlos Espá por Sí Creo o Roberto Chiabra por Unidad Nacional, no llegaron a despegar. Fuerza Popular muestra tener un arraigo notable, aunque en declive y con un muy grande voto negativo, pero lo suficiente para continuar siendo protagonista en un contexto de fragmentación y adhesiones débiles. La relevancia de la candidatura de López Aliaga, a pesar de su muy limitada –por decir lo menos– gestión como alcalde de Lima y desempeño como candidato, es muy elocuente de cuán conservador se ha convertido el votante de derecha y limeño. Lo que explica también por qué otras figuras de derecha, con posturas más razonables, no lograron tracción.
En el voto de izquierda, llama la atención que la candidatura de Venceremos, con Ronald Atencio, nunca haya logrado despegar. Venceremos es la candidatura que expresa a la izquierda más orgánica y tradicional, la que recoge sus tradiciones organizativas, que se expresó en el Frente Amplio en el 2016, por ejemplo. A la postre, muestra lo aisladas que han terminado esas redes dentro del mundo popular y de los ciudadanos en general. El voto de izquierda terminó canalizándose a través de Roberto Sánchez, por Juntos por el Perú, que terminó mutando en una plataforma hecha para ganar las adhesiones de Pedro Castillo (y de Antauro Humala), cuya adhesión también resulta sorprendente: parece más fruto de la acción, miedos y satanización de sus adversarios en la derecha que resultado de su liderazgo y actividad política. Otra parte se canalizó a través de Alfonso López Chau, de Ahora Nación, ubicado en un espacio de centro-izquierda, quien partió del reconocimiento que generó su actuación como rector de la UNI en la coyuntura de las protestas del 2023, no por su larga actividad política. Es decir, el voto de izquierda tiene su base en la gestión de Castillo, y las viejas tradiciones de izquierda parecen sepultadas. Yonhy Lescano, desde otra trayectoria, capitalizó algo también del voto de descontento e identitario del sur del país.
En el centro, se constata un espacio empequeñecido, en medio de un proceso de polarización. Más a la derecha, Carlos Álvarez, más a la izquierda Jorge Nieto; en el medio, candidaturas interesantes que no lograron despegar, al menos en esta elección: Rafael Belaunde por Libertad Popular, Mesías Guevara por el Partido Morado, Marisol Pérez por Primero la Gente. En este espacio, la novedad de las propuestas jugó tanto a favor como en contra.
Finalmente, hemos visto candidaturas que quedaron lastradas por ser identificadas con el pasado, y que dependen de la vigencia de sus redes para intentar sobrevivir: Acuña con Alianza para el Progreso, Valderrama por el Apra, Belmont con Obras, Forsyth por Somos Perú, Olivera con el Frente Esperanza, Cerrón con Perú Libre. Por supuesto, aún puede haber sorpresas de último minuto a menos de dos semanas del 12 de abril.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.












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