Anuario iSanidad 2025
Dr. Mariano Provencio Pulla, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro-Segovia de Arana (Idiphisa)
En 2025, ya no es suficiente tratar el cáncer con las mejores herramientas disponibles. Europa ha marcado un horizonte claro: para 2030, todos los pacientes oncológicos deben ser tratados en Centros Comprensivos de Cáncer (CCC) acreditados. Esta recomendación, recogida en la Misión Cáncer de la Unión Europea, no es sólo un criterio de calidad: es una garantía de equidad, excelencia y atención integral.


Un CCC no es simplemente un gran hospital con servicio de oncología. Es un ecosistema donde conviven la práctica clínica, la investigación traslacional, el soporte psicosocial y el acceso a ensayos innovadores.
Europa ha marcado un horizonte claro: para 2030, todos los pacientes oncológicos deben ser tratados en Centros Comprensivos de Cáncer (CCC) acreditados
Es también una estructura que asegura dos cosas fundamentales. Por un lado, una red intrahospitalaria efectiva, donde colaboran oncólogos médicos, cirujanos, patólogos, radiólogos, radioterapeutas, genetistas, enfermería especializada y soporte psicosocial.
Por otro, una red extrahospitalaria, donde se conectan distintos centros a nivel regional o nacional para compartir datos, conocimiento, y ensayos clínicos, garantizando que ningún paciente quede fuera de la innovación por razones geográficas.
En otras palabras, los CCC son nodos de una red mayor, donde la cooperación no es optativa, sino estructural. Investigar y tratar en red son ya dos caras de la misma moneda.
España ya está avanzando
España no parte de cero. Existen modelos que ya encarnan este enfoque de cooperación en red interhospitalaria. Uno de los más representativos es el Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP), un grupo de investigación clínica independiente formada por más de 700 expertos de 190 hospitales que trabajan e investigan de forma cooperativa.
Este grupo integra a clínicos, cirujanos torácicos, patólogos, radioterapeutas e investigadores básicos, y trabaja bajo un enfoque multidisciplinar que refleja el espíritu de los CCC. En este contexto, el GECP ha impulsado más de 100 estudios clínicos y traslacionales, contribuyendo al conocimiento del cáncer de pulmón y mejorando directamente su manejo en España.
Gracias a su modelo cooperativo, los avances científicos llegan antes a la práctica clínica, los pacientes acceden a tratamientos innovadores sin importar su hospital de origen y la ciencia se construye desde la colaboración real.
El GECP ha impulsado más de 100 estudios clínicos y traslacionales, contribuyendo al conocimiento del cáncer de pulmón y mejorando directamente su manejo en España
De competir a colaborar
El modelo de investigación fragmentada, donde cada grupo compite por publicar más rápido, está agotado. Hoy, la oncología exige compartir datos, estandarizar protocolos y sumar experiencia.
En redes como las del GECP, un cirujano puede contribuir con tejido biológico, un patólogo con biomarcadores y un investigador básico con hipótesis genéticas. Esa colaboración interdisciplinar, dentro y fuera del hospital, es lo que transforma resultados científicos en beneficios reales para los pacientes.
Otro ejemplo de ello es la creación de registro de cáncer con datos clínicos y de tratamiento. En este sentido, el GECP cuenta con el primer Registro Nacional de Cáncer de Pulmón, que ya ha incluido cerca de 40.000 datos de pacientes, lo que también ha permitido crear el primer Observatorio Nacional de Cáncer de Pulmón (OCP).
Esa colaboración interdisciplinar, dentro y fuera del hospital, es lo que transforma resultados científicos en beneficios reales para los pacientes
Tecnología sí, pero también estructura y cultura
Por todo ello, cabe destacar que tenemos las herramientas: plataformas digitales, inteligencia artificial, biobancos, historia clínica compartida… pero nada de esto sirve sin una estructura estable ni una cultura de colaboración real.
Los incentivos deben premiar el trabajo en equipo. La financiación debe priorizar proyectos multicéntricos. Las políticas sanitarias deben fomentar redes funcionales, no compartimentos estancos. Y la Administración no puede vivir de espaldas a la realidad de una sociedad civil que ya está organizada y debe reconocer estas sociedades científicas cooperativas.
Pacientes en el centro del sistema
Investigar y tratar en red significa que el lugar de residencia no determine la calidad de la atención. Significa que un paciente de un hospital comarcal pueda acceder al mismo ensayo clínico que otro en un gran centro urbano. Significa que todos los profesionales implicados compartan información en tiempo real y tomen decisiones basadas en evidencia común.Los CCC, y redes cooperativas como la del GECP, son la vía para lograrlo.
En definitiva, España tiene el talento, la red de hospitales y los grupos cooperativos necesarios para ser líder europeo en oncología en red. Pero queda trabajo por hacer: más acreditaciones, más cultura colaborativa, más recursos estables. La transformación está en marcha. Ahora hay que consolidarla. Porque el cáncer no espera. Y la ciencia tampoco debería hacerlo







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