¡Pensá!, por Diana Seminario | EL COMERCIO PERÚ

En los últimos 10 años, los peruanos hemos vivido permanentemente subidos en una montaña rusa. En cada curva, pendiente y descenso sentíamos que la vida se nos iba, hasta que nos acostumbramos a estos vaivenes e incluso empezamos a perderles miedo. La indiferencia se convirtió en apatía y hartazgo. Nos cansamos de las mismas caídas.

Y las elecciones de este domingo nos encuentran precisamente en medio de estos acostumbrados sube y baja, y en caída libre, y ya no sabemos si vale la pena el esfuerzo.

Hemos visto desfilar a expresidentes detenidos y la frivolidad de una mandataria, y la vacancia se convirtió en algo tan cotidiano que la última vez que un presidente cayó nada se detuvo y el país caminó en piloto automático, como ya está acostumbrado.

Quizás la única consecuencia de esa destitución fue el humor en la campaña política y en las preferencias electorales. Nada volvió a ser lo mismo, y estoy segura de que usted ya olvidó el nombre del famoso chifa en San Borja y hasta del empresario chino verdugo de José Jerí. ¿Zhihua qué…?

Este domingo, los peruanos nos enfrentaremos a una inmensa cédula llena con 35 rostros, símbolos, recuadros y más incógnitas que certezas, y solo basta ir al lugar de votación y marcar a conciencia. Con ese gesto, ya estaremos haciendo la diferencia.

Nuestra marca en uno (o varios) símbolos definirá nuestro futuro inmediato y también el de mediano y largo plazo. Decir: “Nos estamos jugando el país” es mucho más que una frase hecha o un eslogan de campaña. No dejemos que nadie nos quite ese inmenso poder de decisión.

Este 12 de abril tendremos la oportunidad de convertir la apatía en esperanza y el pesimismo en motor de cambio.

Hemos vivido demasiado tiempo enfrentados los unos con los otros, mirándonos con recelo y desconfianza. Hagamos una pausa este domingo. Pongámonos en modo rojiblanco y quizás se da el milagro y esta vez sí hacemos historia.

¡Volvamos a ser un país con ilusión! Esos peruanos que, cuando nos decidimos a saltar juntos, somos capaces de producir un movimiento telúrico como aquella noche de noviembre del 2017, cuando la celebración del gol de Jefferson Farfán que nos llevó a Rusia 2018 hizo que los acelerómetros del Instituto Geofísico del Perú percibieran un sismo de un grado en los alrededores del Estadio Nacional, y no era para menos: volvíamos a un Mundial después de 36 años de ausencia.

Talento y ganas nos sobran, solo falta decisión. El Perú está listo para las grandes ligas.

Así que este domingo 12 de abril… ¡pensá!

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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