
El Consejo de Ministros del próximo 7 de julio tiene previsto aprobar el real decreto por el que se revoca, a título póstumo, la Gran Cruz de Sanidad concedida a Antonio Vallejo Nájera Lobón, psiquiatra militar vinculado al aparato ideológico del régimen franquista. La decisión responde a la incompatibilidad de su legado con los valores democráticos, éticos y humanos que hoy guían la sanidad pública. El ejercicio de la práctica clínica y la defensa de la salud pública deben estar siempre al servicio de las personas, de su dignidad y de sus derechos, nunca en su contra.
Antonio Vallejo Nájera utilizó la medicina y la psiquiatría para justificar políticas de persecución, represión y control social durante la dictadura franquista. Elaboró y difundió supuestas categorías diagnósticas que atribuían patología mental a personas y colectivos en función de su ideología, adscripción política o características sociales. Estas construcciones, carentes de base científica, contribuyeron a dotar de apariencia médica y científica a prácticas de estigmatización, deshumanización y desposesión de derechos, reforzando mecanismos de control social y justificando la exclusión de quienes pensaban diferente.
La revocación de la Gran Cruz de Sanidad concedida a Antonio Vallejo Nájera constituye un acto de memoria, justicia y reparación. Supone, además, un reconocimiento a las víctimas de prácticas que nunca debieron encontrar amparo en el ámbito sanitario. La medida se adopta en coherencia con los principios democráticos, los valores del Sistema Nacional de Salud, la Ley de Memoria Democrática y los compromisos internacionales adquiridos en materia de derechos humanos.







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