¿Cómo pudo afirmar el mismo domingo 12 el jefe de la ONPE que los problemas de distribución de material electoral no alterarían los resultados? Se enfocó tal vez solo en los 15 locales, que incluían 211 mesas, que no pudieron instalarse en Lima y que lo hicieron recién el lunes. ¿Y todas las mesas que se instalaron con horas de retraso y la gente que no pudo regresar a votar?
¿Cómo pudo afirmar el mismo domingo 12 el jefe de la ONPE que los problemas de distribución de material electoral no alterarían los resultados? Se enfocó tal vez solo en los 15 locales, que incluían 211 mesas, que no pudieron instalarse en Lima y que lo hicieron recién el lunes. ¿Y todas las mesas que se instalaron con horas de retraso y la gente que no pudo regresar a votar?
Bien haría la ONPE en responder las siguientes preguntas cuanto antes. El JNE, autoridades de control y sociedad civil deben obligarlos a hacerlo.
En cada elección hay mesas que se instalan tarde ¿Cuántas más mesas se instalaron tarde y qué tan tarde en la elección 2026? ¿Cuántos votantes corresponden a esas mesas electorales que se instalaron con retraso?
En cada elección hay ausentismo. En las elecciones de 2011 y 2016 fue de hasta 13% en Lima. En 2025 fue de 25%, pero sería un error comparar el ausentismo de 2026 con esta cifra porque era aún un año de pandemia COVID. En 2026 el ausentismo en Lima ronda el 19%. Cada punto porcentual de diferencia en el ausentismo en la capital representaría alrededor de 80 mil votantes. ¿Cuánto más ausentismo se tuvo en las mesas que se instalaron tarde?
En ambos casos corresponde hacer el análisis a nivel nacional y, en especial, en Lima que fue donde se reportaron incidencias. Luego, contrastar.
Los datos abiertos de la ONPE permitirían responder a estas preguntas y aproximar la magnitud del impacto sobre los resultados que ha tenido su incapacidad de llevar adelante esta elección correctamente. Algunas estimaciones en esa línea han circulado en redes sociales; sin embargo, ninguna oficial ni lo suficientemente rigurosa. El avance en conteo de votos ha dado escasa diferencia entre Sánchez y López Aliaga, pero son resultados con una legitimidad seriamente deteriorada. No es un reclamo basado en teorías conspirativas, es un reclamo basado en factos y negligencias. No es un reclamo de fraude, pero el daño está hecho y como todo daño es necesario que lo dimensionen, enmiendan y prevengan. Es muy posible que en muchos casos este no haya sido un ausentismo por decisión propia del elector sino por responsabilidad directa de la ONPE y sus acciones y omisiones que escapan de la fuerza mayor.
Lo que ha ocurrido en esta elección y la gestión en la ONPE es un reflejo también de la crisis de instituciones en el Perú. Sin embargo, este caso es sumamente grave. Representan un daño inconmensurable a una institución electoral, gravitante para garantizar la democracia. La economía y la prosperidad de un país no son posibles sin esta última. Si no se pueden elegir autoridades de manera transparente, ¿qué futuro le queda al país?












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