Mujeres en la ciencia: cultivar desde la base, por Adriana Giudice | OPINION

Cada 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia; más que una fecha impulsada por las Naciones Unidas, es una oportunidad para preguntarnos si estamos haciendo lo suficiente para generar las oportunidades que garanticen la incorporación de mujeres formadas en estas profesiones en nuestras empresas, así como para impulsar que más niñas vean la ciencia como un camino posible de desarrollo y contribución social.

En el Perú enfrentamos un reto importante: de acuerdo con el Registro Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica Renacyt, sólo alrededor de un tercio de los profesionales dedicados a la investigación son mujeres, lo que demuestra que, si bien pueden haberse logrado avances en educación y acceso, la representación femenina en la actividad científica sigue siendo muy reducida. Esta realidad nos exige pasar del diagnóstico a la acción, acercando la ciencia a las niñas desde la etapa escolar, generando referentes femeninos, fortaleciendo mentorías y apoyando iniciativas locales que impulsen vocaciones STEM desde edades tempranas.

Desde el sector empresarial, nuestro rol no se limita a invertir en talento o desarrollo comunitario. También implica ejercer liderazgo y convocar al Estado, la sociedad civil y la academia para generar oportunidades reales y sostenibles. En Austral Group creemos que promover la ciencia desde la base, especialmente entre mujeres y niñas, es un componente esencial para construir un futuro más justo y competitivo.

En esa línea, en Austral Group hemos implementado tres iniciativas que acercan la ciencia y la tecnología a niñas y niños desde la escuela. La primera es la implementación de laboratorios de cómputo, que incluye infraestructura y equipos, en un colegio de Chancay y otro de Coishco, con acceso al sistema Uayki, que brinda contenidos educativos digitales e internet, con el objetivo de reducir la brecha digital. La segunda es el desarrollo del primer humedal artificial en la I.E. Eduardo Ferrick, una solución basada en ciencia que permite reutilizar aguas grises como sistema de riego, transformando espacios áridos en áreas verdes. Finalmente, la implementación de biohuertos escolares en nueve instituciones educativas de Chancay y una en Coishco, impulsados en el marco del Acuerdo de Producción Limpia suscrito con el Ministerio del Ambiente, que funcionan como laboratorios vivos donde más de mil niñas y niños aprenden ciencia de manera práctica.

Sabemos que los avances no se producen únicamente con discursos, sino con políticas, inversión social y experiencias educativas que acerquen la ciencia a la vida de niñas y jóvenes. Porque cuando sembramos oportunidades, estamos cultivando futuros científicos, líderes y agentes de cambio.

Un Perú más próspero será aquel que logre aprovechar todo su talento, sin dejar a nadie atrás.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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