
Desde el 3 de enero, día en que una operación militar de la Administración Trump ‘extrajo’ a Nicolás Maduro de Caracas, Estados Unidos y Venezuela se abocaron a un complejo acercamiento que, cuatro meses después, ha significado un restablecimiento de relaciones diplomáticas desde una posición de dominio por parte del gigante del norte y que tiene hoy en Caracas a un gobierno tutelado por Washington.
Desde el 3 de enero, día en que una operación militar de la Administración Trump ‘extrajo’ a Nicolás Maduro de Caracas, Estados Unidos y Venezuela se abocaron a un complejo acercamiento que, cuatro meses después, ha significado un restablecimiento de relaciones diplomáticas desde una posición de dominio por parte del gigante del norte y que tiene hoy en Caracas a un gobierno tutelado por Washington.
En un principio sorprendió que el mandatario de EE.UU. hiciera a un lado a la oposición, y sobre todo a su lideresa María Corina Machado, para trabajar directamente con Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, a quien Estados Unidos dejó de reconocer como presidente legítimo del país en el 2019.
No tardó Trump en elogiar la labor de Rodríguez al frente del gobierno interino, sobre todo luego de que esta presentara a su nación ante inversionistas internacionales y abriera el sector energético al capital de empresas privadas de Estados Unidos Además, ella se deshizo de figuras controvertidas como el eterno ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y otros altos funcionarios que no eran del agrado de Washington.
En retribución, el Gobierno Estadounidense levantó las sanciones económicas que pesaban sobre Rodríguez y parte de su entorno y alivió algunas de las restricciones impuestas al estado venezolano, si bien algunas continúan vigentes.
Esta semana, con Delcy en La Haya (adonde fue para defender la posición de Venezuela ante la CIJ en una disputa con Guyana) y Donald Trump en Beijing (adonde ha ido para sostener una cita bilateral con Xi Jinping), hemos tenido otra muestra del difícil equilibrio que debe hacer la gobernante interina venezolana entre política externa e interna para mantener la asimétrica relación con Washington.
Un meme y una foto provocadores
El largo viaje a China de este miércoles 13 dio para que Donald Trump publicara una imagen del mapa de Venezuela pintado con la bandera estadounidense y la leyenda “Estado 51”, y también para que su secretario de Estado, Marco Rubio, posara para una fotografía con el mismo modelo de buzo que vestía Nicolás Maduro el día de su captura. A Delcy Rodríguez no le quedó más que tomarlo con cierto embarazo y decir que la anexión no está en los planes: “Jamás estaría previsto porque si algo amamos los venezolanos es nuestro proceso de independencia». Y añadió desde Países Bajos que “Trump sabe que estamos trabajando en una agenda de cooperación, ese es el camino”.
Una carrera a paso lento
La colección de declaraciones y memes retadores de Trump, incluyendo los de las cuentas oficiales de su gobierno, incluye la broma varias veces repetida de que está pensando presentarse a elecciones en el país llanero porque allí muchos “lo aman”. Esta serie de provocaciones va en paralelo con el anhelo trumpista de más rápidas inversiones extranjeras en Venezuela. De las tres fases planificadas tras la salida de Maduro -estabilización, reconstrucción y transición-, Washington ha dado por terminada la primera y está enfocado en la segunda, pero la apertura económica chavista -según el diario español “El País”- no estaría yendo al ritmo acelerado que quisiera el líder republicano, y por ello la presión a través de las redes.
Presos políticos siguen en espera
La oposición lamenta que el apremio de Estados Unidos por normalizar el plano económico no vaya de la mano con el panorama democrático en Venezuela. Dos cosas echan de menos. La primera es un mayor empuje para la liberación de los cientos de presos políticos que aún continúan en las cárceles, más allá de que el mismo Trump afirmara este martes 12 que su gobierno va a excarcelar a todos: “Nosotros permitimos que liberaran a muchos, pero vamos a sacarlos a todos”. Su declaración grandilocuente se da luego de que el chavismo confirmara recién la muerte del prisionero Víctor Quero Navas, ocurrida hace 10 meses, y que anunciara una investigación penal al respecto.
Sin elecciones en el horizonte
El segundo reclamo es la fijación de un cronograma para la convocatoria de elecciones. Los partidos de oposición han reiterado no solo la necesidad de celebrar comicios presidenciales sino de nombrar nuevos miembros para el Consejo Nacional Electoral (CNE). Pero mientras más se estire este punto, mejor para el chavismo. Hace dos meses, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, indicó que no era “perentorio” definir una fecha para acudir a las urnas. Y hace unos días Delcy Rodríguez se hizo la distraída y respondió que “no sabía” nada de una eventual votación y que ocurriría “en algún momento”. Todo indica que habrá que esperar todavía al 2027 para ello.












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