Marketing 7.0: en la era de la IA, las marcas ya no compiten por vender, sino por permanecer en la mente del consumidor por Julio César Poblete Benites | Opinión

Vivimos en la era de la infoxicación.

Cada minuto se publican millones de videos, anuncios, posts, correos y mensajes diseñados para captar nuestra atención. Nunca habíamos tenido tanto acceso a información, pero tampoco habíamos estado tan saturados. El consumidor actual no solo decide qué comprar; también decide qué ignorar.

Y casi todo está siendo ignorado.

Ese parece ser el punto de partida del nuevo libro de Philip Kotler, Marketing 7.0: A Guide for Thinking Marketers in the Age of AI, publicado oficialmente en abril de 2026. En esta nueva obra, el considerado “padre del marketing moderno” sostiene que la próxima gran batalla empresarial no será tecnológica, sino cognitiva: la lucha por permanecer en la mente del consumidor.

Kotler, junto a Hermawan Kartajaya e Iwan Setiawan, plantea que el marketing ha evolucionado desde modelos centrados en productos y consumidores hacia una nueva etapa basada en comprender cómo funciona realmente la mente humana.

La gran idea detrás de esta evolución es el concepto de mind-centric marketing, o marketing centrado en la mente. Ya no basta con entender qué compra una persona; ahora las marcas deben comprender cómo piensa, cómo procesa información, qué logra captar su atención y qué permanece en su memoria.

Y eso cambia completamente las reglas del juego.

Durante años, las empresas compitieron por alcance, visibilidad y presencia digital. Hoy compiten contra la fatiga mental, la distracción permanente y la sobreestimulación digital. Según Marketing 7.0, el consumidor moderno desarrolla filtros automáticos para bloquear contenido irrelevante.

En otras palabras, gran parte del marketing actual se ha convertido en ruido.

La evidencia ya empieza a sentirse en distintos mercados. En Estados Unidos y Europa, las tasas de interacción orgánica vienen cayendo mientras los costos de publicidad digital siguen aumentando. En América Latina, las marcas enfrentan además consumidores más escépticos, sensibles al precio y menos fieles. Tener millones de visualizaciones ya no garantiza recordación, confianza ni conversión.

Seth Godin lo advirtió hace años cuando afirmó que la atención es el recurso más escaso del siglo XXI. Kotler ahora lleva esa idea un paso más allá al incorporar neurociencia, inteligencia artificial y ciencias cognitivas para explicar cómo las marcas pueden atravesar esos filtros mentales.

El libro sostiene que existen tres grandes puertas para acceder a la mente humana: la social, la personal y la experiencial.

La puerta social explica por qué hoy las personas confían más en reseñas, recomendaciones o creadores de contenido que en la publicidad tradicional. La puerta personal se relaciona con la hiperpersonalización impulsada por inteligencia artificial. Y la puerta experiencial busca generar recuerdos memorables mediante emociones, experiencias inmersivas y estímulos multisensoriales.

No es casualidad que marcas como Spotify, Netflix, TikTok o Amazon hayan redefinido el consumo global. No solo venden productos o entretenimiento; entienden hábitos, emociones y patrones de comportamiento en tiempo real.

En América Latina también empiezan a verse señales claras de esta transformación. Bancos utilizan inteligencia artificial para personalizar ofertas financieras, supermercados adaptan promociones según patrones de consumo y plataformas de retail emplean algoritmos predictivos para anticipar decisiones de compra. Sin embargo, muchas empresas todavía siguen utilizando estrategias digitales pensadas para un consumidor que ya no existe.

Marketing 7.0 también lanza una advertencia importante: obsesionarse únicamente con algoritmos, métricas y automatización puede destruir autenticidad. Y ahí aparece una de las mayores paradojas de esta nueva era: mientras más inteligencia artificial exista, más valioso se volverá lo humano.

Porque cuando todas las empresas puedan producir contenido con IA, automatizar campañas y personalizar anuncios en segundos, la verdadera diferencia estará en aquello que no puede copiarse fácilmente: empatía, creatividad, identidad y conexión emocional genuina.

El consumidor actual ya no compra únicamente productos. Compra significado, pertenencia y experiencias con las que pueda identificarse. Quizás por eso Kotler insiste en que el propósito del marketing sigue siendo mejorar la vida de las personas y contribuir al bien común.

En plena era de la infoxicación, tal vez el verdadero desafío de las marcas ya no sea aparecer en la pantalla del consumidor. Sino evitar desaparecer de su mente.

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