Esta semana se llevó a cabo la primera ronda de debates entre los 35 candidatos que aspiran a llegar a Palacio de Gobierno este 12 de abril. Por cuestiones logísticas, el Jurado Nacional de Elecciones tuvo que distribuir a los aspirantes en tres días distintos y, aun así, las jornadas se extendieron por varias horas. Más allá de ello, sin embargo, es positivo que los organizadores consiguieran reunir –por primera vez en esta campaña– a todos los postulantes presidenciales en un mismo foro y que estos últimos, en tanto, hayan acudido a la cita, con la notable excepción del prófugo Vladimir Cerrón (Perú Libre), sobre el que pesa una orden de prisión preventiva.
Cabe recordar que en los debates de esta semana los candidatos debían ahondar en sus propuestas sobre seguridad ciudadana y lucha contra la corrupción, dos temas que suelen ocupar los primeros lugares en los estudios sobre las principales preocupaciones de los peruanos. No obstante, por un lado, hubo muchas más pullas que propuestas y, por el otro, varias de estas fueron enunciadas sin un mayor desarrollo respecto de cómo iban a concretarse. Decir, por ejemplo, que se va a dar un ‘shock’ de inversiones en seguridad ciudadana de “S/5.000 millones por año” sin explicar de dónde saldrán esos recursos no solo es insuficiente; es irresponsable. O mencionar que se desplegarán 300.000 efectivos policiales cuando en todo el Perú, según cifras del propio Ministerio del Interior, hay poco más de 135.000 policías parece más una proclama que una estrategia bien pensada.
Es verdad que el formato no ayuda mucho a desarrollar propuestas extensas, debido al poco tiempo del que dispone cada candidato. Pero, por eso mismo, es lamentable que muchos de ellos hayan priorizado el show y los descalificativos. Como lamentable también resultaron algunas mentiras lanzadas por los postulantes, desde José Luna Gálvez (Podemos Perú) afirmando que el exministro Daniel Urresti fue declarado inocente del asesinato del periodista Hugo Bustíos –cuando en realidad fue excarcelado por una sentencia del TC que anuló su condena– hasta Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) calificando al expresidente Pedro Castillo –sentenciado por golpista– de “secuestrado”.
La próxima semana se celebrará una segunda ronda de debates, esta vez sobre temas referidos a generación de empleo y educación, pero es vital que los ciudadanos no se queden solamente con lo visto en estos eventos para definir su voto. Intercambios como los de esta y la próxima semana pueden ser un buen punto de partida para descubrir a algún candidato interesante, pero de ninguna manera son suficientes. Nuestra atención sobre los aspirantes presidenciales no debe agotarse cuando se apagan las luces y se desarma el estrado; debe ser permanente, de aquí hasta el 12 de abril.
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