La historia geológica detrás del origen oculto del Morro Solar , por Víctor Román

Miles de personas visitan cada año el Morro Solar en Chorrillos. Suben hasta la cima para observar el océano, recorrer sus senderos o recordar trágicos episodios de la historia republicana. Pocas imaginan que bajo sus pies se encuentra el registro de un paisaje completamente distinto al actual.

Hace unos 140 millones de años, cuando los dinosaurios todavía dominaban la Tierra, Lima no existía. Tampoco los Andes tenían el aspecto que conocemos hoy. En su lugar había una extensa plataforma costera donde se acumulaban arenas transportadas desde regiones lejanas del continente.

Ahora, un estudio publicado en la revista reconstruye el origen de esos sedimentos y ofrece una nueva mirada sobre la geografía del antiguo Perú.

Para resolver el misterio, los geólogos de la Universidad San Martín, el Dr. Aldo A. Alvan, Astrid H. Criales y Augusto Bernuy analizaron veinte muestras de areniscas del Salto del Fraile, La Herradura y Marcavilca, pertenecientes al Grupo Morro Solar, una secuencia de rocas que aflora en los acantilados y cerros de Chorrillos.

El trabajo se concentró en observar las partículas minerales que forman estas rocas. Aunque a simple vista una arenisca puede parecer uniforme, bajo el microscopio se convierte en una colección de pistas geológicas. Cada grano conserva información sobre el lugar donde se originó, el recorrido que siguió y las condiciones ambientales que experimentó antes de quedar enterrado.

La mayor parte de los granos encontrados resultó ser cuarzo, un mineral extremadamente resistente al desgaste. También aparecieron pequeños fragmentos de rocas volcánicas y metamórficas.

A partir de esa combinación, los autores reconstruyeron el trayecto de los sedimentos. Su conclusión apunta hacia una fuente ubicada en la actual Cordillera Oriental del Perú, cientos de kilómetros al este de Lima.

Es decir, las arenas que hoy forman el Morro Solar comenzaron su historia en antiguas montañas que fueron erosionadas por ríos y lluvias. Los fragmentos desprendidos viajaron durante largos periodos hasta alcanzar la costa, donde se acumularon capa tras capa y terminaron convirtiéndose en roca.

La investigación también aporta una pieza importante para entender cómo era el territorio peruano antes del levantamiento andino.

Durante décadas existieron interpretaciones distintas sobre el origen de estos sedimentos. Algunas hipótesis sugerían una procedencia relacionada con el Cratón Amazónico, una de las regiones geológicas más antiguas de Sudamérica. Otras planteaban fuentes más cercanas a la costa. El nuevo análisis favorece un escenario dominado por la erosión de antiguos relieves ubicados en la Cordillera Oriental.

Los resultados permiten imaginar un paisaje muy diferente al actual. En aquella época, la región costera formaba parte de una amplia plataforma sedimentaria conectada con ríos que transportaban materiales desde el interior del continente. Los datos también sugieren un ambiente cálido y relativamente húmedo.

Una forma sencilla de entenderlo es pensar en una carta enviada desde el pasado. Cada grano de arena funciona como una palabra. Por separado dicen poco, pero juntos forman una historia capaz de revelar qué montañas existían, qué clima predominaba y hacia dónde fluían los sedimentos hace millones de años.

Más allá del interés académico, estos estudios ayudan a reconstruir la evolución geológica del margen occidental de Sudamérica. Comprender cómo se formaron las cuencas sedimentarias, de dónde procedieron sus materiales y cómo cambiaron los paisajes es fundamental para interpretar la historia tectónica del continente.

El Morro Solar sigue siendo uno de los lugares más conocidos de Lima. Sin embargo, este trabajo demuestra que también es un archivo natural extraordinario. Sus rocas conservan la memoria de montañas desaparecidas y de un Perú que dejó de existir mucho antes de que aparecieran los Andes modernos.

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