La economía del Mundial: la FIFA gana y los países anfitriones pagan la cuenta

Aunque aún no hay cifras oficiales, se calcula que el Mundial podría generar ingresos para la FIFA entre US$15 mil millones y US$19 mil millones, lo que supondría un récord respecto a torneos anteriores, sobrepasando largamente su objetivo de US$11 mil millones. Esa es la previsión que hace el profesor emérito en finanzas, experto en economía del deporte y autor del libro “Keeping Score: The Economics of Big Time Sports”, Richard Sheehan, en un artículo publicado en “The Conversation”.

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ARCHIVO - El presidente estadounidense Donald Trump sostiene una tarjeta roja durante una reunión con el presidente de la FIFA Gianni Infantino en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el martes 28 de agosto de 2018,
en Washington. (AP Foto/Evan Vucci)

ARCHIVO – El presidente estadounidense Donald Trump sostiene una tarjeta roja durante una reunión con el presidente de la FIFA Gianni Infantino en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el martes 28 de agosto de 2018,
en Washington. (AP Foto/Evan Vucci)

/ Evan Vucci

Teniendo en cuenta que la FIFA es una organización sin fines de lucro, las ganancias irán directamente a sus arcas en Suiza, dejando beneficios marginales a los países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá. Aunque un informe de la propia FIFA y la OCDE señala que el torneo aportaría unos US$41.000 millones de dólares al PBI de los tres países, además de generar 824 mil trabajos, varios estudios señalan que se trata de números exagerados y cuyo impacto solo se conocerá en el largo plazo.

Uno de estos informes es el realizado por el Saxo Bank de Suecia titulado “La copa del mundo del 2026: Un macroevento con microimpactos”, donde señalan que si se cumplen las previsiones más optimistas, el impacto económico en Estados Unidos sería de US$17 mil millones, es decir un aumento del 0,1% del PBI. México y Canadá, que han alojado menos partidos, tendrían beneficios de entre 0,2% y 0,5% de su PBI. Si se toma en cuenta que los tres países han invertido unos US$9 mil millones de dólares en mejorar su infraestructura y su seguridad con dinero del fisco, es difícil predecir en qué mejorará la vida de los ciudadanos tras la realización del Mundial.

“El impacto económico tiende a ser muy marginal y hasta negativo en cuanto a la realización de este tipo de megaeventos. Hay mucha inversión que no necesariamente trae un retorno importante”, señala a El Comercio Bruno Rivas, doctor en Ciencias Políticas, quien recuerda que, a diferencia de otras sedes, como Brasil, Rusia o Qatar, en este Mundial los países norteamericanos han hecho una inversión inferior gracias a que los estadios ya estaban construidos y solo se han adaptado a los requerimientos de la FIFA.

La FIFA podría recaudar hasta US$19.000 millones con el Mundial 2026, mientras los países sede asumirán inversiones cercanas a los US$9.000 millones. (Infografía de Raúl Rodríguez / El Comercio).

La FIFA podría recaudar hasta US$19.000 millones con el Mundial 2026, mientras los países sede asumirán inversiones cercanas a los US$9.000 millones. (Infografía de Raúl Rodríguez / El Comercio).

“En cuanto al turismo, a veces los visitantes habituales cambian sus itinerarios para ver los partidos, o los turistas deciden no viajar a los países que alojan los mundiales debido a los precios altos. Entonces el impacto termina siendo muy pequeño”, agrega.

Teniendo en cuenta que Estados Unidos ha sido el anfitrión de la mayoría de los partidos, no hubo una llegada ingente de turistas debido a que muchos extranjeros prefirieron no viajar debido a los duros controles migratorios y al precio exorbitante del transporte y hospedaje.

Otro estudio de Michael Edwards, profesor de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, señala que los beneficios de estos grandes eventos deportivos son puntuales y temporales. “Una vez que el evento termina y los visitantes se marchan, la demanda suele volver a los niveles normales, lo que limita el impacto económico a largo plazo en la economía local en general”, explica en su informe.

Para el Saxo Bank, este Mundial no representará un motor de crecimiento significativo para la economía estadounidense.

¿A dónde va el dinero?

Aunque los países anfitriones no se vean especialmente beneficiados, esto no significa que otros sectores no se vayan con las arcas llenas. Además de la FIFA, los patrocinadores y las grandes multinacionales ya están contando sus millones, como las cadenas de televisión y plataformas de transmisión, las casas de apuestas, las marcas deportivas, las compañías de bebidas, las grandes cadenas hoteleras y los videojuegos.

Pero siendo la FIFA quien se encarga de administrar los contratos y las licencias comerciales, es ella la que se lleva la mayor parte de la torta. Sobre todo, y de manera muy evidente, con el ingreso por la venta de entradas, que para este Mundial aumentaron de precio de manera considerable, gracias a las entradas dinámicas, que subían o bajaban de precio de acuerdo con la demanda o a la expectativa del partido. Incluso la FIFA se ha encargado de gestionar la reventa, con precios que han llegado, para el partido de la final, hasta los US$155 mil.

El MetLife Stadium, hogar de los New York Giants y Jets, será el escenario de la final del Mundial 2026 este domingo 19 de julio. (Fuente: FIFA)

El MetLife Stadium, hogar de los New York Giants y Jets, será el escenario de la final del Mundial 2026 este domingo 19 de julio. (Fuente: FIFA)

Al estar inscrita como organización benéfica, la FIFA tiene como objetivo utilizar sus ganancias para la organización de sus torneos, así como para impulsar el fútbol y hacerlo más accesible en todo el mundo. Sin embargo, la corrupción y los sobornos -no olvidemos el FIFA Gate- hacen poco creíble que los objetivos del ente rector del fútbol sean únicamente loables.

“La FIFA ha generado un mecanismo que busca que el dinero que ingresa vaya a la promoción del deporte. Así, el dinero recaudado va a las federaciones locales, que lo deben invertir en infraestructura y nuevas competiciones. Pero eso es en el papel, porque no necesariamente las federaciones locales terminan actuando de manera transparente”, dice Rivas. “No soy muy optimista respecto a cambios en la FIFA. Todo indica que el camino es hacia una búsqueda cada vez mayor de beneficios comerciales por encima del juego y la transparencia y el desarrollo deportivo”.

Posición de poder

Rivas, experto en temas deportivos, expresa que en este tipo de eventos no solo deben analizarse las ganancias económicas, sino también el posicionamiento de los países. “Los mundiales también pueden servir como búsqueda y reposicionamiento internacional. Brasil y Rusia son dos miembros de los BRICS, y Qatar es una potencia en el Golfo Pérsico. Que estos países hayan sido sede de un Mundial significa que son vistos y aceptados como Estados capaces de realizar estos megaeventos y a los que se les puede considerar potencias regionales”, comenta.

También considera que este Mundial es atípico en cuanto a las posiciones de poder. “Lo que ha quedado en evidencia en este Mundial es que, si antes la FIFA actuó como todopoderosa y obligó a los países a adaptarse a sus condiciones, ahora hemos visto que el reparto de poderes ha sido al revés. La FIFA ha tenido que adaptarse a los deseos estadounidenses, como la pausa de hidratación o la suspensión de la tarjeta roja a Balogun. Dudo mucho que algo así se repita en futuros mundiales”.

Entrevista…

“El sistema de reventa será la norma en los próximos torneos”

Juan Diego de la Piedra, profesor de Gerencia de Marketing Deportivo de la Universidad de Lima

Los números ya muestran ganancias millonarias para la FIFA durante este Mundial, pero no tanto para los países organizadores. ¿Las sedes realmente se benefician del torneo?

Desde hace años, se han vuelto ampliamente conocidos los altísimos gastos que implica organizar eventos como el Mundial, los Juegos Olímpicos o incluso los Juegos Panamericanos. Estos costos levantan justificadas dudas sobre si existe un real beneficio para las sedes organizadoras. El principal problema de las sedes que han perdido dinero ha sido la construcción de infraestructura sin ningún plan de legado viable. Los beneficios para las sedes provienen de otros ámbitos. Por el lado tangible, el principal es utilizar estos eventos como “excusa” para acelerar inversiones que igualmente se hubiesen realizado. La clave es identificar qué tipo de obras realmente beneficiarán a la sede a largo plazo y no solamente durante el periodo de la competencia. Un segundo tipo de beneficios son los intangibles. Por una parte, estos eventos son una gran oportunidad para mostrar a las sedes ante el mundo: ya queda en cada una de ellas aprovecharla de la mejor manera.

 

¿Cuál es el principal impacto económico que deja el Mundial?

Además de las obras de mejora en las ciudades, principalmente en transporte, existen otros beneficios quizás un poco más difíciles de medir. El aumento del turismo y del consumo durante el evento es uno de ellos, que suele ser mayor en ciudades con niveles regularmente más bajos en actividad turística, ya que los visitantes habituales que dejarán de ir debido a los altos precios y la congestión no serán tantos.

 

Para este Mundial hubo mucha controversia con la reventa de las entradas, controlada por la propia FIFA. ¿Es un sistema que podría convertirse en la norma para los próximos torneos deportivos?

Este Mundial probablemente marcará un antes y un después en este tema. Los precios de las entradas subieron muchísimo si los comparamos con los últimos mundiales y, además, se adoptó esta nueva política de precios dinámicos. Al observar récords de asistencia, no me queda duda de que este sistema, adecuado al país donde se desarrolle el evento, será la norma en los próximos torneos. La reventa siempre existió y FIFA vio la forma de capturar algo de esos precios altísimos que ya los hinchas pagaban por las entradas en mundiales anteriores. El mayor sacrificado será el hincha con menos ingresos, quien ya no tendrá los precios más accesibles que existían antes.

 

Se supone que las ganancias de la FIFA deberían ir a la promoción del deporte. ¿Eso realmente se cumple?

Es indudable que FIFA invierte en la promoción del deporte. Para el ciclo 2027-2030, aproximadamente el 30% de sus ingresos serán destinados al desarrollo del fútbol alrededor del mundo con su programa FIFA Forward. Para poner un ejemplo local, la Liga Femenina Nacional Descentralizada, que existe desde 2021, no podría haberse realizado sin financiamiento de FIFA, que es canalizado por la FPF. Lo que se puede discutir es si la repartición de estos montos es la más eficiente y si está siendo destinada en exceso a algunos lugares para conseguir réditos políticos. Sin embargo, la política es inherente a su gobernanza y muy difícil de evitar, si consideramos que todos los puestos dirigenciales son elegidos por votación.

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