la cultura de denuncia cala entre los profesionales

Juan León García
2025 volvió a registrar un aumento, si bien más moderado, de las agresiones a los profesionales sanitarios del Sistema Nacional de Salud (SNS) hasta alcanzar un total de 18.563 incidentes, lo que equivale a 24,37 agresiones por cada 1.000 profesionales del sistema sanitario público. Respecto al dato de 2024, equivale a un incremento del 8,74% en el número de casos reportados, aunque representa casi la mitad del porcentaje que se dio el año anterior (15,74%), según el informe anual que ha presentado este jueves el Ministerio de Sanidad.

Uno de los aspectos que se ponen de relieve para explicar el crecimiento sostenido de casos notificados es, entre otros factores, una mayor sensibilización y cultura de denuncia entre los profesionales, al mismo tiempo que se relaciona con la mejora de los sistemas de registro y comunicación de incidentes en los servicios de salud. Algo que también han sugerido las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (Policía Nacional y Guardia Civil) durante la jornada celebrada en la sala Ernest Lluch del ministerio.

Para ahondar aún más en la sensación de seguridad y mayor confianza de los profesionales sanitarios ante situaciones de amenaza a su integridad física o psicológica, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha recordado que el Gobierno incluye en su propuesta de Estatuto Marco la necesidad de reconocer a los trabajadores del SNS como autoridad pública. “Cuando un profesional sanitario es agredido, el sistema tiene que hacerle sentir que está ahí de manera incondicional. Que va a acompañarle, protegerle y garantizar que pueda seguir viviendo su vida en general, pero además su desempeño profesional de manera segura y satisfactoria”, ha expuesto.

El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla: “Cuando un profesional sanitario es agredido, el sistema tiene que hacerle sentir que está ahí de manera incondicional”

Según lo recogido en el informe, el tipo de agresión predominante (84,5%) es la no física (insultos, amenazas o comportamientos intimidatorios), y el 15,5% restante corresponde a agresiones físicas. Estas ocurrieron en 1 de cada 3 casos en puntos de atención directa, como las consultas (37%). El 19% sucedió en el ámbito de la hospitalización, cifra similar a los incidentes reportados en la zona de admisión o puntos de información (17%); mientras que 1 de cada 7 veces fue en urgencias (15%).

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Fuente: MINISTERIO DE SANIDAD.

Y, de manera minoritaria, las agresiones se desencadenaron en salud mental y unidades de psiquiatría (8%) y en el domicilio o en la vía pública (4%).

Agresiones por ámbito asistencial

Al igual que destacó la Organización Médica Colegial (OMC) este martes durante la presentación de sus datos de agresiones, el ámbito asistencial más expuesto a esta lacra es la atención primaria, que concentró el 51% del total de notificaciones.

El resto de incidentes fueron para atención hospitalaria (47%) y, por primera vez en el informe que elabora desde 2007 el ministerio, se agrega en este apartado las emergencias extrahospitalarias, que por su reciente recopilación de datos, por el momento acaparan el 3% de las agresiones registradas en 2025.

El perfil de la víctima y del agresor

Es habitual que el perfil de la víctima sea, además de profesional de primaria, una mujer (80% de los casos) de mediana edad (25-55 años), aunque por grupo etario destaca la franja comprendida entre los 25 a 35 años. Además, el ministerio destaca que, por categoría profesional, los facultativos (34%) y enfermería (30%) continúan siendo los colectivos que registran un mayor número de agresiones, lo que se explica por su contacto directo y permanente con pacientes y acompañantes a lo largo del proceso asistencial.

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Fuente: MINISTERIO DE SANIDAD.

En cambio, el perfil del agresor es un hombre (57%), generalmente el propio usuario o paciente (71%), mientras que el resto corresponde a familiares o acompañantes (29%), y que comete su violencia en presencia de otras personas (72%).

Causas de las agresiones y reincidencia

El detonante más habitual de estas agresiones tiene relación con la atención recibida (29%), aunque muy parejo a las demandas del propio usuario o paciente (28%) y, con menor frecuencia, aquellas asociadas al acto sanitario o administrativo realizado (15%). No obstante, desde Sanidad se destaca que estas motivaciones muestran un “ligero descenso, lo que refleja una variación moderada en la distribución de los factores que desencadenan estos incidentes”.

Además, el informe detalla que quien perpetra estas agresiones lo hace por primera vez: en un 53% de los casos son personas no reincidentes. 1 de cada 4 episodios violentos (27%) sí tienen que ver con agresores que ya habían protagonizado incidentes previos, “lo que evidencia la existencia de un grupo de usuarios con conductas reiteradas de violencia hacia el personal sanitario”.

Mejoras en protocolo y registros

Durante la jornada, el subdirector de Cohesión y Alta Inspección del Ministerio de Sanidad, Juan Julián García Gómez, ha subrayado que están aplicando mejoras en el registro de agresiones con nuevos subgrupos etarios, por nivel asistencial, tipo de agresión no física (incluyendo las que se cometen por redes sociales), el turno en el que se han cometido o quién ha intervenido (fuerzas de seguridad del estado o seguridad privada).

A su vez, García ha precisado que también se han incluido variables como el resultado de la agresión (si el profesional requirió atención sanitaria o tuvo que pedir una incapacidad temporal producto del incidente); o, en el caso del agresor, si hubo consecuencias y de qué tipo (carta reprobatoria, denuncia administrativa…).

Actualmente, estos cambios propuestos para el informe, con este tipo de datos de carácter preliminar, deben aprobarse en la Comisión de Recursos Humanos de Sanidad, según ha avanzado en su intervención en la ‘IV Jornada de la prevención de agresiones a profesionales en el ámbito de la salud’.

Como novedad, el acto ha incorporado una mesa dedicada por entero a analizar cómo son las coacciones y amenazas al profesional sanitario por vías digitales, un hecho cada vez más recurrente. Por este motivo, Juan Díez González, responsable de sectores Salud, Alimentación e Investigación en el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) ha incidido en la importancia de que los sanitarios tomen conciencia de proteger su identidad online, limitando la privacidad, actuando (bloqueo de cuentas, denuncia en la red social…) o dando a conocer a la organización el problema que se sufre.

Al respecto, las administraciones sanitarias continúan desarrollando protocolos de actuación, campañas de sensibilización y sistemas de registro de agresiones, con el objetivo de reforzar la prevención, mejorar la respuesta institucional y garantizar el apoyo a los profesionales afectados.

CSIF insta a Sanidad a aplicar un “plan urgente”

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha exigido este mismo jueves a Sanidad un plan urgente contra las agresiones a los profesionales del SNS y que este incluya sanciones económicas, mejora de la seguridad en centros y protección a las víctimas.

Por tanto, esta organización sindical ha reclamado, mediante una carta remitida a la ministra de Sanidad, Mónica García, un marco normativo estatal y un régimen sancionador homogéneo. En este se deben integrar sanciones económicas proporcionales a la gravedad de la agresión, así como posibilitar la limitación temporal del acceso al centro sanitario por parte del agresor, garantizando la asistencia alternativa, recoge Europa Press.

Asimismo, también pide que se implante de forma universal botones de alerta, sistemas de videovigilancia en zonas de riesgo y la coordinación estable con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. También reclama CSIF la protección integral a profesionales víctimas y la asistencia psicológica inmediata y seguimiento posterior. Entre otras peticiones, también se menciona la defensa jurídica gratuita asumida por la administración o la elaboración de mapas de riesgo por centros y servicios y protocolos operativos conocidos por todos los trabajadores.

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