La cédula también vota, por Federico Salazar | elecciones generales 2026

El voto del 12 de abril será fragmentado. Sin embargo, el próximo presidente tendría mayor respaldo en el Congreso que PPK en el 2016. Ojalá eso signifique mayor estabilidad.

La cédula electoral es enorme. Es compleja e introduce cambios en el número de columnas para marcar. Contiene fotos de los candidatos presidenciales muy pequeñas.

La cédula es de casi ¡medio metro de alto! (44 cm). Tiene 42 cm de ancho para cinco columnas: plancha presidencial, senadores nacionales, senadores regionales, diputados, representantes ante el Parlamento Andino.

Cuando el elector enfrente este papelógrafo, sentirá ansiedad, confusión y molestia. Naturalmente, optará por simplificarse lo más posible.

En enero, solo el 26% de los encuestados pensaba votar por una misma agrupación política en las cinco columnas. En marzo, ese porcentaje subió a 41%, según Datum (encuesta del 13 al 17 de marzo). Esa tendencia seguiría al alza, por la complejidad de la cédula.

Quien gane las presidenciales ganaría las congresales. Habrá un voto menos disperso. Esto favorece la estabilidad del gobierno.

También existen las alianzas en el Congreso. Se supone que eso da estabilidad. Hasta ahora no sucedió eso. Las alianzas sirvieron para dar muy mala legislación (en lo político y en lo económico) y convirtieron al presidente en un muñeco.

Una cosa es la estabilidad y otra, el acierto. Si nos equivocamos con el candidato a presidente, nos equivocamos también con el Congreso. Es decir, habrá más estabilidad para el mal gobierno.

Ninguno de los candidatos ha expuesto ideas claras sobre cómo reordenar el país. Menos nos ha dicho cómo lograría eso sin dañar la estabilidad monetaria.

Hay muchas ideas disparatadas y ningún plan coherente. Además, hay sesgos ideológicos. El antifujimorismo, el anticaviarismo, el derechismo y el antiderechismo se juegan su partido.

Para el elector neutral, ello complica más su elección. Actualmente, hay 35,8% de indecisos. Eso puede cambiar completamente el panorama electoral actual. Es decir, para variar, no hay seguridad de nada.

La que más sufre es la democracia. El ideal de balance de poderes se convierte, más bien, en una amenaza contra la gobernabilidad. Y las alianzas en el Congreso son, en su mayoría, alianzas para el mal.

¿Cómo votar por el cambio si ninguno de los candidatos ofrece un diagnóstico del problema y un programa de reformas institucionales?

La cédula misma tendrá su impacto y quizá nos ayude a encontrar una sorpresa. Hasta ahora, nada se ve en el horizonte.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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