El edificio que fue la casa natal del genocida Adolf Hitler en Austria se convirtió oficialmente este miércoles 22 en una comisaría con la finalidad de evitar que se convierta en un centro de peregrinación para grupos neonazis y de otras ideologías extremistas.
El inmueble está ubicado en la pequeña localidad de Braunau am Inn, cercana a la frontera con Alemania, y su reasignación de funciones había sido objeto de una prolongada discusión.
Según dijo en la reinauguración Johannes Waidbacher, alcalde de la ciudad, la medida es una muestra de que “Braunau asume sus responsabilidades y se enfrenta a su historia”. Gerhard Karner, ministro del Interior también presente en el evento, se mantuvo en una línea similar afirmando que “la República de Austria y el distrito afrontan este legado terrible y se comprometen a abordarlo”.

Entrega de una cruz bendecida a agentes de policía durante la ceremonia de inauguración como comisaría de la que fue la casa natal del dictador alemán Adolf Hitler. (Foto de MANFRED FESL / APA / AFP)
/ MANFRED FESL
La construcción en la que nació Hitler data del siglo XVII, siendo en sus orígenes una posada y una cervecería en su primera planta, mientras que en los pisos superiores tenía varios departamentos. Esta combinación de uso comercial y residencial se mantuvo hasta el siglo XX y el futuro dictador de Alemania nació el 20 de abril de 1889 en un apartamento alquilado dentro de dicho inmueble.
Por entonces el padre de Hitler trabajaba como oficial de aduana en Braunau am Inn, pero la familia se mudaría a otra vivienda del mismo poblado poco después. En 1892 abandonarían definitivamente esta localidad para trasladarse a la ciudad alemana de Passau y las mudanzas empezarían a ser parte habitual de la primera parte de la vida del futuro autócrata.
Entre 1912 y 1913 una familia de residentes de Braunau, los Pommer, adquirió el inmueble y sus descendientes fueron los últimos dueños privados del edificio.
Austria fue anexionada por Alemania en 1938 y fue durante la ‘Anschluss’ que Martin Bormann, jefe de cancillería del Partido Nazi y secretario personal de Adolf Hitler, presionó a los propietarios para que vendieran la propiedad al régimen.
Bormann convirtió el edificio en un centro cultural que en 1943 pasó a llamarse “Casa Natal del Führer”, dedicada al culto a la personalidad de Hitler y la propaganda nazi.
A este espacio se le añadieron una galería de arte y una biblioteca, mientras que algunos segmentos de la estructura fueron demolidos para que se pudieran hacer desfiles militares junto a este.

Desfile militar junto a la casa natal de Adolf Hitler realizado en abril de 1940. (Foto: Biblioteca Nacional de Austria, Archivo Fotográfico y Colección Gráfica.
Según el museo de la Casa de la Historia de Austria, cerca del fin de la Segunda Guerra Mundial las tropas estadounidenses que habían llegado a la zona evitaron que los soldados alemanes en retirada destruyeran el inmueble. Los norteamericanos decidieron usar la casa para montar un espacio de exhibición con fotografías de los horrores del Holocausto.
Tras el fin del conflicto, la edificación fue administrada durante varios años por el municipio local hasta que fue restituida a los anteriores dueños en los años 50. En 1977 Gerlinde Pommer heredó el reciento, convirtiéndose en su única propietaria.
Ya desde esa época se discutía acerca de la problemática que había alrededor de la casa como posible centro de reunión y peregrinaje de colectivos extremistas, por lo que el Ministerio del Interior austríaco acordó con los propietarios alquilarla en 1972 a fin de garantizar el control.
El gobierno del país centroeuropeo pagaba un alquiler de aproximadamente 4.800 euros y subarrendaba el inmueble a la ONG Lebenshilfe, que lo empleaba como un centro para la atención de ciudadanos con discapacidades.
El acuerdo establecía que se debían hacer reformas en la construcción para adaptarla a las personas con movilidad reducida, pero Pommer se opuso a cualquier modificación que afectara estructuralmente el edificio. Esto llevó a que Lebenshilfe decidiera marcharse y el centro permaneció abandonado desde el 2011.

La casa natal de Adolf Hitler antes de ser convertida en comisaría. (Foto: EFE)
En los cinco años posteriores, el gobierno austríaco intentó comprar la propiedad, pero Pommer rechazó todas las ofertas. Ante ese escenario, el Congreso austríaco aprobó en el 2016 una ley para expropiar la vivienda, en la que se argumentaba que era fundamental hacer prevalecer el interés público y la memoria histórica.
La dueña respondió con una demanda judicial donde alegaba que la expropiación era inconstitucional, pero el Tribunal Constitucional de Austria daría la razón al Estado en el 2017.
Gerlinde Pommer se mostró inconforme con los 310.000 euros con los que fue indemnizada, por lo que emprendió una nueva causa judicial para que se le pagase una suma que juzgaba más acorde al valor real del inmueble. Un juzgado regional sentenció que el gobierno austríaco debía desembolsar 1,5 millones de euros y esta orden fue apelada por las autoridades.
El tema quedaría zanjado por el Tribunal Constitucional en el 2019, que fijó el valor en 812.000 euros.
Aunque se consideró destruir el edificio para eliminar cualquier posibilidad de que se convirtiera en un centro de culto a Hitler, los críticos de esta medida sostenían que hacerlo suponía negar el involucramiento de Austria en la condenable historia del nazismo.

Foto de 2015 que muestra manifestantes reunidos afuera de la casa donde nació Adolf Hitler durante la protesta antinazi en Braunau Am Inn, Austria. (Foto: AFP/Archivo)
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Otros argumentos apuntaban al valor patrimonial del edificio, que tenía varios siglos de historia y era parte del casco histórico de Braunau. También se consideró que la demolición no supondría un freno para que los radicales viajaran a hacer turismo ideológico.
Para decidir el destino de la edificación, el gobierno austríaco creó una comisión multidisciplinaria de profesionales en la que también participaban colectivos víctimas del nazismo. La recomendación del grupo fue que se asignara al lugar un uso ligado al Estado, preferentemente administrativo.
En noviembre del 2019, el Ministerio del Interior de Austria anunció que el inmueble se convertiría en una comisaría y al año siguiente se presentó el nuevo diseño arquitectónico, que fue elegido tras un concurso público. Las obras comenzaron en el 2023 y tuvieron un presupuesto de 20 millones de euros.

Agentes de policía, periodistas e invitados asisten a la ceremonia de inauguración en el patio de la casa natal del exdictador alemán Adolf Hitler, convertida en comisaría, el 22 de julio de 2026 en Braunau am Inn, Austria. La controvertida remodelación de la casa en la ciudad de Braunau, al norte de Austria, comenzó en 2023. Tras años de disputas legales, el gobierno tomó el control del edificio en ruinas en 2016 y decidió convertir la casa, donde nació Hitler en 1889, en una comisaría que se inauguró el 22 de julio de 2026. (Foto de MANFRED FESL / APA / AFP)
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Con la remodelación se destruyeron todos los añadidos que Martin Bormann había hecho al viejo edificio, pero sus elementos estructurales esenciales se mantuvieron. Stefan Marte, arquitecto a cargo del proyecto, indicó que se buscó acercarlo a la “sustancia histórica del siglo XVII” en el que se originó, aunque bajo un lenguaje más minimalista.
El inmueble de 800 metros cuadrados abandonó el color amarillo de su fachada para pasar a uno blanco y se cambió la distribución y estilo de las ventanas. Asimismo, el tejado fue sustituido con la finalidad de encajar mejor con el área histórica de Braunau am Inn, alineándose al minimalismo de la propuesta, mientras que el interior y los estacionamientos se adaptaron a las necesidades operativas de la policía.

Una placa conmemorativa con la inscripción «Por la paz, la libertad y la democracia: ¡Nunca más el fascismo! Millones de muertos lo advierten» se alza frente a la casa natal del genocida alemán Adolf Hitler, recientemente convertida en comisaría de policía. (Foto de KERSTIN JOENSSON / AFP)
/ KERSTIN JOENSSON
En la vereda junto a la construcción se mantuvo una gran placa que lleva grabado el mensaje: “Por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más el fascismo. Millones de muertos nos lo recuerdan”.
La problemática del hogar natal de Adolf Hitler no ha sido la única relacionada a espacios vinculados al dictador de origen austríaco. Uno de los casos más importantes fue el del Berghof, como fue conocida la residencia de descanso del autócrata, que sufrió un destino bastante diferente.
Esta construcción fue en la práctica uno de los cuarteles más importantes del régimen hitleriano durante la Segunda Guerra Mundial y se ubicaba en la región de Obersalzberg, dentro de los Alpes bávaros.
Pese a que pasó buena parte del conflicto en este complejo, Hitler lo abandonó en 1944 y posteriormente ordenó la destrucción de toda la documentación que albergaba.
El sitio fue bombardeado por las fuerzas aliadas en abril de 1945 y lo que quedó del recinto fue dinamitado en 1952 por el gobierno regional de Baviera, siendo cubierto con vegetación de rápido crecimiento; no obstante, hoy en día todavía se pueden ver restos de sus cimientos.

La vista alpina del chalet Berghof de Hitler cuando todavía se encontraba en pie. (Getty Images).
En el área que rodea al antiguo Berghof se construyó la Dokumentation Obersalzberg, museo de memoria que aborda los crímenes del régimen hitleriano.
La estrategia de destrucción de las construcciones, sumada a la localización del Berghof en un área boscosa alejada ha evitado la afluencia masiva de radicales, pero los administradores del lugar han advertido que hay un turismo ideológico discreto que se deja ver en la vandalización de carteles con pintas de esvásticas y mensajes afines en las inmediaciones.
El personal de la Dokumentation Obersalzberg ha señalado que los visitantes neonazis o con otras ideologías de extrema derecha son fácilmente reconocibles y que incluso arriban personas procedentes de otros países.
También en Obersalzberg se ubica el Kehlsteinhaus o “Nido de Águila”, un chalé pensado como complemento al Berghof y que fue ideado por Bormann como un regalo del Partido Nazi a su líder con motivo de su cumpleaños 50.

El Berghof quedó en ruinas tras el bombardeo aliado y los soldados estadounidenses y franceses saquearon lo que sobrevivió. (Getty Images).
A diferencia de la residencia de descanso de Hitler, el Nido de Águila fue tomado con daños mínimos en la guerra, por lo que fue empleado por los Aliados como centro de operaciones.
El futuro del Kehlsteinhaus también fue discutido tras el conflicto, pero las autoridades bávaras hicieron caso al pedido del gobierno local de Berchtesgaden, que consideraba que era una infraestructura aprovechable para el turismo, teniendo el beneficio de que el fallecido dictador apenas había hecho uso de las instalaciones y que no había una carga ideológica fuerte asociada al lugar.
En la actualidad el chalé es gestionado por un fondo de caridad, que lo emplea como un restaurante de comida típica de Baviera y un mirador para apreciar el paisaje alpino. Si bien hay algunos carteles de sensibilización sobre el nazismo, el enfoque del recinto está fundamentalmente orientado al turismo tradicional.
Distinto fue el destino del búnker subterráneo de Berlín en el que Hitler se suicidó, conocido como el Führerbunker. Este fue demolido parcialmente en tiempos de la ocupación soviética, aunque no se logró destruir la estructura principal debido a su solidez.
El gobierno comunista de la República Democrática Alemana hizo trabajos de desmantelamiento adicionales en la década de 1950, pero no sería hasta los años 80 que se inició la destrucción a mayor escala y se sellaron con cemento y escombros las secciones que seguían en pie. También se buscó banalizar el área y hacerla pasar inadvertida construyendo edificios residenciales y un estacionamiento.
Tras años en los que este elemento histórico fue ignorado intencionalmente, en medio de las obras de cara al Mundial de Fútbol del 2006 en Alemania se decidió colocar recordatorios en las inmediaciones en los que se mostraba una cronología del desmantelamiento del búnker.
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