La bronca equivocada, una crónica de Fernando Vivas sobre Roberto Sánchez, Jorge Nieto y José Domingo Pérez

MIRA: Economía peruana mantendría dinamismo en el segundo trimestre, pero las elecciones condicionan el resto del año, ¿por qué?

El Partido del Buen Gobierno (PBG), el 23 de mayo, víspera del debate de segunda vuelta, había establecido, en pronunciamiento público y solemne, su tirria equitativa hacia los dos candidatos: ‘manan Roberto, manan Keiko, voten viciado’. Hasta dijeron cómo viciar: escribir en la cédula ‘por un buen gobierno’. ¿Soberbios? Hubieran quedado mejor, siendo un partido joven que busca caer bien, decir que la dirigencia viciaría su voto y que respetaban la libertad de conciencia de los demás.

Jorge Nieto pidió a los votantes del Partido del Buen Gobierno a viciar la cédula de la segunda vuelta. (Foto: Julio Reaño / @photo.gec)

Detrás del atrevimiento percibí una fantasía amarillo patito, el color del sol del PBG (inspirado en el dibujo solar de la portada de ‘La crónica de buen gobierno’, escrita por Guamán Poma de Ayala entre 1600 y 1615). ¿Cuál era la fantasía? Ser los abanderados del voto viciado que, si era voluminoso, podría atribuirse al PBG. Imagínense un 30% o 40% viciado y un partido que lo encarnara. ‘Chasa’. Nieto y sus dirigentes intelectuales no son tan ingenuos cómo para pensar que tal cosa pasaría. Aunque sí detecté en las filas nietistas esta narrativa: ‘si la campaña de viciar el voto tiene éxito, podemos llegar a los dos tercios del electorado, que es causal para anular la elección, entonces se vuelve a votar y ganamos’. Pasajera fiebre amarilla, pues el voto viciado, en lo que va del conteo, no ha pasado del 6% (según cifras de la ONPE). Vayamos al corazón y a la sinrazón de la bronca.

Al lado de mi carpeta, no

Nieto me dice que no ha ‘terruqueado’ a nadie si nos atenemos a esta definición de ‘terruquear’ que él maneja: ‘atribuir a quien no lo es, la condición de terruco’. A lo que apunta Jorge es que él citó datos objetivos, sin mencionar nombres pero sí oficio, de congresistas que, según abundante información en medios, se les imputa relación con el Movadef, movimiento político nacido a expensas de la historia de Sendero Luminoso, o con la Fenatep, gremio de profesores vinculado al Movadef. Se trata de César Tito Rojas, diputado electo de JP por Puno, quien, según múltiples reportajes, estuvo en la fundación del Movadef. También se trata de Moisés Chipana, senador elector por Puno, también de JP, quien ha sido vinculado a la dirección nacional de Fenatep. Sumen a Íber Maraví, ex ministro de Trabajo, senador nacional electo por JP quien, aunque no tiene condena por terrorismo, aparece mencionado en atestados policiales sobre acciones terroristas de SL. Nieto también sumó en su relato, sin decir cantidad ni nombres, a congresistas electos de la bancada de Obras que estuvieron afiliados al cancelado partido ANTAURO, presumiendo que se aliarían con sus similares de JPP. En el caso del antaurismo, por cierto, no hay filiación con SL, sino con otra forma de violencia que tuvo su hito principal en el asesinato de policías durante el ‘Andahuaylazo’ de enero del 2005.

Le repliqué a Nieto que su definición de ‘terruquear’ puede ampliarse a: ‘reducir a la condición de terruco, para todo efecto, e inhabilitable de por vida, a quien puede haberlo sido’. “Creo que alguien arrepentido y que asegura profesar una vocación democrática tiene derecho a participar en política, pero no me provoca tenerlo de vecinos de carpeta, porque tengo memoria, no olvido, pues”, me respondió. A continuación, pasó a contarme su fastidio cuando, tras unos años fuera del país, volvió en 1988 y encontró a un grupo de correligionarios, que ya tenían representación parlamentaria, discutiendo la posibilidad de contar con un brazo armado. “Eso me hizo sentirme solitario en la izquierda”, remata.

La viralización de sus palabras duras contra los aliados presuntamente violentistas de JP, no fue provocada por las redes fujimoristas, que hubiera sido lo esperable. Fue, básicamente, la reacción de escándalo de los simpatizantes de JP ante lo que llamaron, sin ambages, ‘terruqueo’. Acusaban a Nieto de hacerles daño para favorecer a Keiko. No siendo Nieto un contrincante declarado, el barullo trascendió la polémica bizantina para tener un efecto bumerán. Y, ¡zas!, eso pasó por cortesía de un personaje caro a Sánchez, nada menos que el ex fiscal José Domingo Pérez.

José Domingo Pérez defendió a Pedro Castillo ante la subcomisión, y el expresidente participó virtualmente desde Barbadillo. (Foto: Congreso)

José Domingo Pérez defendió a Pedro Castillo ante la subcomisión, y el expresidente participó virtualmente desde Barbadillo. (Foto: Congreso)

/ ERNESTO ARIAS

En la tarde del sábado, a pocas horas de la elección, apareció un fulminante video de Pérez con este texto dirigido a Nieto: “Usted le ha mentido al país, utilizando la vieja práctica montesinista, usted ha terruqueado a la opción democrática de Roberto Sánchez y JP; es por eso que el día lunes se le va a interponer una denuncia por difamación agravada, por los hechos falsos señalados. Señor Jorge Nieto, sea más Nieto y menos Montesinos”. Jorge me contó que la última frase ya la había pronunciado Pérez una semana atrás en Arequipa. Es decir, el ex fiscal ya lo tenía entre ceja y ceja, pero Nieto no cree, por más que se borró el mensaje más tarde, que José Domingo se lanzó solo. “Eso les pasa por darle una importancia tan grande, como si fuera su jefe de campaña, a un personaje sin preparación para la política. No hay tradición en la política, menos en la izquierda, de judicializarse entre políticos”, me dice. En realidad, Jorge ha sido objeto de algo equivalente al ‘terruqueo’. Me refiero al ‘vladimireo’ o ‘fujimontesineo’, cosa seria si se tiene en cuenta los crímenes que ello invoca en la mente de quienes lo practican. El cargo para que le caiga el guante es que tiene un parentesco, ni cercano ni afectivo, con Vladimiro, mire usted.

La judicialización de nuestra vida ha llegado a un grado superlativo. Incluso, la primera vuelta se judicializó. Pero es cierto que un político o un partido no suele querellar a otro. Son abogados fantasmas los que se prestan para esas cosas; pero no un personaje clave en la campaña, como Pérez, anunciando la querella en nombre de JP. Aunque se borró el video, Sánchez no desconoció a Pérez, pues el mismo domingo, interrogado sobre la querella por el enjambre de micrófonos al salir de su local de votación, dijo: “Se está evaluando esa alternativa”. El lunes fue más contemporizador y relativizó el asunto.

Ese domingo Sánchez validó el video que ya tenía trayectoria de bumerán. Cambió el foco puesto en el supuesto ‘terruqueo’ perpetrado por Nieto, hacia una amenaza de judicialización censora de la libertad de expresión, en boca del más voceado para ser el ministro de Justicia de Sánchez. El borrado del video de hecho se debió la percepción de miembros del equipo de campaña más ecuánimes que el propio candidato, que supieron leer las críticas inmediatas. Nieto me contó que recibió más de un llamado de aliados de JP solidarizándose con él. De ahí el acápite conciliador del comunicado del PBG del mismo día 7: “Invitamos al señor Roberto Sánchez y a JP a rectificar la postura que plantea una relación de carácter judicial con nuestra organización”.

Sin embargo, la bronca personal había escalado. El mismo domingo, tras haber sufragado, Sánchez pisó los palitos que le lanzó la prensa: “La vaca no se acuerda cuando fue ternera” dijo de Nieto y le imputó haber sido militante del partido Bandera Roja (BR). Ese partido fue una escisión del Partido Comunista Peruano (PCP) en 1964. Abimael Guzmán fue militante de BR y allí sentó las bases de SL. Nieto, según me contó, no tuvo nada que ver con BR sino con Trinchera Roja (TR). Fue uno de los fundadores de ese partido en 1977, que fue una escisión del Partido Comunista Revolucionario (PCR), de raigambre maoísta, aunque ajeno al radicalismo violentista de BR. Al parecer, Sánchez, fundador de JP (en base al Partido Humanista de Yehude Simon) y candidato de una amplia coalición de izquierdas, no conoce bien la historia de aquellas.

Nieto, presidente del PBG –“pensamos hacer una bancada ampliada, de las dos cámaras y yo estaré presente en las reuniones semanales”, me dice- no quiere arriesgar por nada su pretensión de liderazgo opositor ante el próximo ejecutivo y de ser el fiel de la balanza ante el Congreso. Recién salido de esta pelea roja que ya ninguna de las partes quiere inflar, ahora el líder del PBG se prepara para su primera refriega anaranjada.

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