El USS Gerald R. Ford, presentado por Estados Unidos como el portaaviones más moderno, grande y poderoso del mundo, terminó por ahora su misión en la guerra contra Irán y permanece en Grecia para ser reparado. Después de haber sido enviado al Medio Oriente como pieza clave de la ofensiva y de la disuasión militar estadounidense, el buque tuvo que abandonar la zona de combate tras un incendio que las autoridades aseguran no tuvo que ver con un ataque del enemigo. ¿Lo ocurrido golpea la imagen del portaaviones como arma decisiva e invulnerable?
El portaaviones de propulsión nuclear, que estaba en su décimo mes de despliegue, llegó el lunes a la base estadounidense de Souda, en la isla griega de Creta, que es la única en la región con capacidad para acoger a este tipo de buques militares.
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El Comando Central de las Fuerzas Navales de Estados Unidos había informado en su cuenta oficial de X que el 12 de marzo el portaaviones sufrió un incendio en su lavandería principal. Agregó que dos marineros recibieron tratamiento por “lesiones que no ponen en peligro la vida”.

El portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford, llega a la base naval de la bahía de Souda tras participar en operaciones militares en Oriente Medio, el 23 de marzo de 2026. . (Foto de Costas METAXAKIS / AFP).
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De acuerdo con un informe del diario The New York Times, los marineros tardaron más de 30 horas en apagar el incendio.
El siniestro dejó a más de 600 marineros y miembros de la tripulación sin sus camas, y desde entonces tuvieron que dormir en el suelo y sobre mesas, reportó el NYT.
Además, casi 200 marinos recibieron tratamiento médico por inhalación de humo.
Dos funcionarios estadounidenses dijeron a ese diario que el incendio se inició en el conducto de ventilación de una secadora de la lavandería principal del portaaviones y se propagó rápidamente.
Según el servicio de radiodifusión pública de Estados Unidos NPR, antes del incendio el USS Gerald R. Ford ya había estado sufriendo problemas de gasfitería en sus 650 retretes. El sistema de inodoros, que es de tamaño insuficiente y está mal diseñado, se avería con frecuencia.
NPR citó un correo electrónico del 18 de marzo de 2025 del departamento de ingeniería, enviado a todos los jefes del buque, donde se indicaba que se habían producido 205 averías en el sistema de inodoros en solo cuatro días.
En octubre del año pasado, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ordenó que el USS Gerald R. Ford se moviera del Mediterráneo al Caribe, para formar parte de la flota estadounidense que rodeaba Venezuela para presionar al mandatario venezolano Nicolás Maduro, que finalmente fue detenido y sacado de su país el 3 de enero por fuerzas especiales estadounidenses.
Tras esa misión, el portaaviones, con sus 4.500 tripulantes, se dirigió al Medio Oriente para participar en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero.

Un remolcador escolta al portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford, a su llegada a la base naval de la bahía de Souda, el 23 de marzo de 2026. (Foto de Costas METAXAKIS / AFP).
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La agencia Reuters indicó que el buque brindó apoyo para más de 7.000 ataques contra objetivos vinculados a Irán. Este ritmo de combate, con lanzamientos de aviones de manera ininterrumpida y en un entorno de alta amenaza, aceleró el desgaste de sus componentes más críticos.
Según Reuters, una vez en Grecia el USS Gerald R. Ford afronta ahora la posibilidad de un retiro forzoso que podría extenderse por entre 12 y 14 meses.
Agregó que fuentes de defensa señalaron que el buque insignia requiere reparaciones estructurales y técnicas de gran escala luego del incendio y tras el agotamiento de sus sistemas mecánicos por el uso constante en zona de guerra.

El portaaviones Gerald R Ford. (AFP).
El USS Gerald R. Ford opera oficialmente en la Marina de Estados Unidos desde el 22 de julio del 2017, fecha en la que fue comisionado y entró formalmente en servicio activo.
Esta no sería la primera vez que pasa por trabajos de mantenimiento o correcciones técnicas, porque desde sus primeros años arrastró ajustes y problemas de puesta a punto propios de una clase nueva; sin embargo, de confirmarse el escenario reportado por Reuters, sí sería uno de sus periodos de inactividad más prolongados y sensibles, sobre todo por ocurrir después de una misión de combate y en medio de una guerra.
Construir el USS Gerald R. Ford costó alrededor de 13.300 millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los buques de guerra más caros jamás fabricados.
No cayó por fuego enemigo, sino por desgaste

El USS Gerald R. Ford (CVN 78), el portaaviones más grande del mundo navegando por el Estrecho de Gibraltar el 1 de octubre de 2025. (EFE/Alyssa Joy/Marina de Estados Unidos).
Para Andrés Gómez de la Torre, especialista en temas de defensa e inteligencia, el USS Gerald R. Ford mantiene un peso estratégico excepcional por ser el portaaviones más grande del mundo, de propulsión nuclear y con capacidad para embarcar alrededor de 75 aeronaves, entre ellas cazas de última generación como el F-35 Lightning II y el F/A-18 Super Hornet, piezas centrales de la aviación de combate de Estados Unidos.

Un avión F/A-18E Super Hornet, asignado al Escuadrón de Cazas de Ataque 37 de Estados Unidos, aproximándose a una catapulta para despegar desde la cubierta de vuelo del portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford. (AFP).
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Según explicó a El Comercio, el verdadero valor del buque radica en que funciona como una plataforma capaz de concentrar y proyectar el poder aeronaval más avanzado de Washington en distintos teatros de operaciones, desde el Caribe hasta el Mar Rojo.
El analista remarcó que la salida temporal del Gerald R. Ford no debe leerse como una señal de vulnerabilidad frente a misiles, drones o guerra de desgaste, sino más bien como el resultado del desgaste acumulado por un uso intensivo y prolongado.
Descartó que haya sido alcanzado por fuego iraní pues remarcó que tiene una gran capacidad propia en materia antiaérea y antimisiles.
A su juicio, el incendio registrado a bordo no habría sido catastrófico, pero sí suficiente para ralentizar las operaciones y forzar tareas de mantenimiento tras meses de despliegue continuo.
En esa línea, Gómez de la Torre advirtió que la ausencia del portaaviones puede ralentizar determinadas operaciones militares de Estados Unidos, en especial las vinculadas al frente contra Irán, porque obliga a revisar el esquema operativo sin uno de los activos más importantes de la fuerza desplegada en la zona.
Esa salida, añadió, también podría tener efectos en el tablero más amplio de la región, en momentos en que Washington sigue de cerca la situación en el estrecho de Ormuz.
Fortalezas y puntos débiles de un portaaviones

El portaaviones USS Abraham Lincoln (izq.) de Estados Unidos y su grupo de ataque transitan por el estrecho de Ormuz el 19 de noviembre de 2019. (AFP).
/ ZACHARY PEARSON
El portaaviones es considerado como una de las armas más estratégicas en la guerra moderna. Su gran valor es que funciona como una base aérea móvil que permite lanzar cazas, posee sistemas vigilancia, realiza guerra electrónica y con él se puede atacar sin depender de aeródromos en tierra.
Eso le da al país que posee un portaaviones alcance, presión política, poder de disuasión y capacidad de responder rápido en zonas lejanas.
El buque proyecta poder a gran distancia, acompaña operaciones navales y terrestres, protege rutas marítimas y es capaz de sostener su presencia durante semanas o meses.
Además, no opera solo: va acompañado de destructores, cruceros, submarinos y buques logísticos, formando un grupo de combate que multiplica su fuerza.

Un F/A-18E Super Hornet y marineros en la cubierta de vuelo del USS Gerald R Ford en el Océano Atlántico, frente a las costas de EE. UU., el 5 de octubre de 2022. (Foto de Samuel Corum / AFP).
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Sin embargo, un portaaviones también tiene debilidades. Es un blanco enorme, muy costoso de operar y dependiente de toda su escolta. En la actualidad, enfrenta amenazas más serias que antes, como los misiles antibuque de largo alcance, submarinos, drones aéreos y submarinos, ataques en enjambre y guerra electrónica.
Si el enemigo tiene buenas capacidades militares, un portaaviones puede verse obligado a operar desde lejos, lo que reduce parte de su efectividad.












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