La Embajada de Rusia en el Perú acaba de inaugurar una exposición sobre el supuesto “oro robado de Crimea”. Seamos claros: esto no es museología, es propaganda ‘barata’. Y como toda mentira construida a las apuradas, se le nota que es ‘bamba’ desde el primer minuto.
La Embajada de Rusia en el Perú acaba de inaugurar una exposición sobre el supuesto “oro robado de Crimea”. Seamos claros: esto no es museología, es propaganda ‘barata’. Y como toda mentira construida a las apuradas, se le nota que es ‘bamba’ desde el primer minuto.
Empecemos por lo obvio: ningún artefacto de los museos de Crimea le pertenece a Rusia. Ni uno solo. En el 2014, Rusia invadió y ocupó ilegalmente la península ucraniana de Crimea, en flagrante violación del derecho internacional. Así que no, no es Ucrania la que “roba” oro crimeo, ni tampoco es “Occidente”. Es Rusia la que se robó una región entera y ahora pretende hablar de robo. Es el ladrón acusando a la víctima de haberle robado la casa.
Los diplomáticos rusos se mostraron otra vez maestros del deporte nacional ruso: mentir. El propio afiche que la embajada rusa eligió para anunciar su exposición es ‘fake’: usaron la imagen de la pectoral escita del kurgán de Tovsta Mohyla. Un pequeño detalle que a los propagandistas del Kremlin se les escapó: fue hallada en el centro de Ucrania, ni siquiera cerca de Crimea, y su original está hoy en los depósitos del Museo Nacional de Historia de Ucrania, en el territorio del Monasterio de las Cuevas de Kyiv, el mismo lugar que Rusia bombardeó apenas el mes pasado. O sea, quieren robarse hasta la imagen que usan para justificar su relato del robo.
Rusia también quiere vendernos el cuento de que Crimea “prospera” bajo su bota. La realidad les da una bofetada: el 24 de julio del 2026, el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco incluyó las ruinas de la antigua ciudad griega de Quersoneso, en Crimea, en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, por culpa directa de la Federación Rusa: excavaciones ilegales, construcciones sin autorización y museos de propaganda levantados encima de un yacimiento arqueológico único. Y esto no lo dice Ucrania: lo dice la propia Unesco. Recordemos que Putin llamó a Quersoneso “la meca del cristianismo ortodoxo ruso”. Pues bien, resulta que la propia Rusia está destruyendo su “meca” con sus propias manos.
Resulta que Rusia es un país que ni siquiera es capaz de cuidar el patrimonio que usa para inventar sus mitos para fomentar la invasión. Ucrania va a seguir defendiendo su historia y su patrimonio, en Crimea y en cada rincón donde el Kremlin intente reescribirla a su antojo.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.












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