Epstein sacude el poder británico, por Paul Keller

La sombra de Jeffrey Epstein continúa causando estragos allí donde se proyecta. En Estados Unidos ha destruido reputaciones y provocado investigaciones en el Congreso; en Gran Bretaña, la publicación de correos electrónicos entre el pedófilo condenado y contactos influyentes se cierne como una nube tóxica sobre la élite política y empresarial, e incluso sobre la familia real. El daño reputacional es profundo y plantea dudas sobre el juicio y la rendición de cuentas de las clases gobernantes.

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