Muchos opinólogos empiezan a aparecer en los medios de comunicación, en el contexto de las elecciones presidenciales 2026, opinando sobre cómo debería hacerse una campaña electoral o cómo deberían medirse las encuestas, pese a no haber participado en procesos de investigación o estrategia electoral. En medio del ruido —marcado por posturas ideológicas y críticas— se pierde objetividad y se diluye el análisis sobre los hechos.
Frente a este escenario, es importante recordar que las encuestas en Perú y en el mundo no predicen elecciones: muestran tendencias. No indican quién ganará, sino que representan una fotografía del momento en que fueron realizadas. Además, el trabajo de campo suele cerrarse días antes de su publicación, por lo que no captura los cambios más recientes del electorado.
Mientras las encuestas se apoyan en metodologías de las ciencias formales, las elecciones pertenecen al ámbito de las ciencias sociales, donde el comportamiento humano introduce un alto grado de variabilidad. El votante cambia, reacciona y decide en función de múltiples factores que evolucionan constantemente.
Entre estos factores destacan:
- El debate presidencial. Puede modificar percepciones en pocos días. Candidatos con menor visibilidad pueden ganar posicionamiento, mientras otros pueden perder presencia.
- El comportamiento de los candidatos. Ajustes en el discurso, errores o decisiones estratégicas impactan en distintos segmentos del electorado, ya sea consolidando votos o limitando su alcance.
- El contexto político y social. Hechos externos pueden alterar el rumbo electoral incluso en los días previos. Un ejemplo es la elección española de 2004, donde un atentado cambió el resultado esperado.
A estos elementos se suman las dinámicas propias de campaña: estrategias, confrontaciones y la movilización del electorado más volátil. Estudios recientes de Imasolu registran, además, niveles de desconfianza hacia las opciones políticas, lo que incrementa la indecisión o el rechazo.
En este contexto, las encuestas cumplen un rol específico: documentar tendencias. No funcionan como predicción definitiva, sino como una aproximación al comportamiento electoral en un momento determinado.
La decisión final puede modificarse incluso el mismo día de la votación, influida por percepciones y circunstancias inmediatas. Por ello, más allá de los datos, el voto sigue siendo un acto individual donde la ciudadanía define el rumbo del país.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.
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