En Madre de Dios, la minería ilegal ha destruido 500 hectáreas de bosques en menos de un año.

La disminución de las operaciones contra la minería ilegal en la Reserva Nacional de Tambopata (Madre de Dios), creada para proteger la flora y fauna de uno de los lugares de mayor biodiversidad en el mundo, ha permitido un incremento alarmante de la deforestación del lugar en los últimos meses. Imágenes satelitales captadas por Conservación Amazónica (ACCA) —y reveladas el domingo en la portada de este Diario— revelan que, solo entre enero y febrero de este año, 69 hectáreas de bosque fueron deforestadas por los extractores ilegales de oro. Una cifra que aumenta a 500 si el período a considerar comprende también el segundo semestre del año pasado. El área destruida equivale a 100 estadios nacionales.

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