Ángel Arévalo, coordinador del Grupo Español de Atención Farmacéutica en Enfermedades Neurológicas (Geafen) de la SEFH y farmacéutico del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Vall d’Hebron
Las enfermedades neurológicas constituyen actualmente uno de los mayores retos sanitarios y sociales. Se estima que afectan al 40% de la población española, una cifra que previsiblemente seguirá aumentando en las próximas décadas como consecuencia del progresivo envejecimiento y del incremento de la esperanza de vida. En España, además, su prevalencia es un 18% superior a la media global y un 1,7% más elevada que la de otros países de nuestro entorno, lo que subraya la magnitud del desafío en nuestro contexto.
El impacto de estas enfermedades no se limita a su elevada frecuencia, sino que se traduce también en importantes niveles de discapacidad, pérdida de autonomía y una notable carga para los pacientes, su entorno y para el propio sistema sanitario. Sin embargo, esta discapacidad puede atenuarse mediante un abordaje integral, en el que la coordinación entre los distintos profesionales sanitarios resulta fundamental para mejorar la calidad de vida de quienes conviven con estas patologías.
En este sentido, la Farmacia Hospitalaria adquiere una relevancia estratégica en su correcto abordaje, por lo que conviene poner en valor la labor de este ámbito, a menudo poco visible, pero esencial dentro del engranaje del sistema sanitario. En los servicios de Farmacia Hospitalaria trabajamos de forma estrechamente coordinada con médicos, especialistas y personal de enfermería, pues una atención óptima sólo es posible sumando las aportaciones de cada disciplina implicada, en un entorno colaborativo y trabajando de forma coordinada en base a las necesidades cambiantes y particulares de cada paciente.
La farmacia hospitalaria adquiere una relevancia estratégica en su correcto abordaje, por lo que conviene poner en valor la labor de este ámbito
Desde este servicio gestionamos un amplio abanico de soluciones terapéuticas que se dispensan en función de las necesidades de cada persona, por lo que desempeñamos una función esencial, garantizando que los tratamientos farmacológicos se utilicen de forma segura, eficaz y eficiente.

Para ello evaluamos cada caso de manera individualizada y trabajamos de forma consensuada con el especialista responsable. Esta colaboración entre profesionales sanitarios se traduce en una mejor atención y en un mayor beneficio para los pacientes, que es, en última instancia, el objetivo que guía nuestra labor diaria.
Por lo general, las personas que atendemos en la Farmacia Hospitalaria presentan enfermedades complejas que tienen un impacto significativo en su día a día. Son patologías que requieren un seguimiento más estrecho y tratamientos que, en muchos casos, son más innovadores o exigen un manejo especializado.
Entre ellos se encuentran terapias destinadas a enfermedades inmunomediadas, oncológicas o neurológicas, como la migraña, el alzhéimer o el párkinson. En el caso de la migraña, por ejemplo, es necesario destacar el elevado impacto de esta enfermedad ya que constituye un claro ejemplo de patología frecuente, pero a menudo compleja de manejar en determinados pacientes.
Esta enfermedad presenta una elevada prevalencia en la sociedad española, afectando a más de seis millones de personas, lo que equivale aproximadamente al 13% de la población adulta —en torno al 18% de las mujeres y al 8% de los hombres—. Esta elevada frecuencia no solo refleja su impacto, sino también la importancia de un adecuado abordaje, ya que, sin un tratamiento apropiado, la migraña puede evolucionar de formas episódicas —caracterizadas por la presencia de cefalea menos de 15 días al mes— hacia formas crónicas, mucho más debilitantes por su mayor frecuencia e impacto en la vida diaria. Por ello, resulta fundamental un seguimiento estrecho de la enfermedad.
Esta colaboración entre profesionales sanitarios se traduce en una mejor atención y en un mayor beneficio para los pacientes
En este sentido, en el servicio de Farmacia Hospitalaria es habitual atender a personas con migraña con cuadros especialmente complejos, como aquellos con una larga evolución de la enfermedad, múltiples comorbilidades o que no han respondido de manera satisfactoria a distintos tratamientos. En estos casos, el abordaje requiere una valoración individualizada y, en ocasiones, la adaptación hacia tratamientos preventivos.
Precisamente a estos pacientes, que conviven con enfermedades complejas y a menudo muy incapacitantes, es a quienes desde la farmacia hospitalaria tratamos de acompañar para mejorar su salud, su bienestar y su calidad de vida. En este proceso, el farmacéutico hospitalario puede convertirse en un referente para el paciente, ofreciendo información coherente y de calidad, resolviendo dudas y orientando sobre el tratamiento.
Por todo ello, la farmacia hospitalaria es un elemento clave del sistema sanitario, ya que garantiza el uso adecuado de los medicamentos y contribuye a mejorar de forma tangible la salud y la calidad de vida de los pacientes.






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