El Perú y México: una agenda urgente, por Silvana Muguerza | turismo | relaciones

El Perú y México comparten una relación histórica, cultural y económica profunda. Sin embargo, desde que México estableció la exigencia de visa para ciudadanos peruanos, este vínculo ha sufrido un golpe directo. El turismo bilateral se ha desplomado y, con él, también se ha debilitado una parte importante de la integración económica, comercial y empresarial entre ambos países.

Las decisiones migratorias tienen consecuencias que van mucho más allá del control fronterizo. También redefinen los flujos de turismo, comercio e inversión. Los números lo demuestran: entre el 2023 y 2025, las llegadas de turistas peruanos a México cayeron cerca del 74% (Datur, Gobierno de México). La imposición de la visa transformó un destino ágil y accesible en uno que hoy exige mayor anticipación, trámites adicionales e incertidumbre sobre la aprobación del documento.

Para el viajero, eso se traduce en mayores costos, tiempo e incertidumbre, factores que terminan inclinando la decisión hacia otros destinos. Para las agencias de viajes, implica destinar más tiempo y recursos para acompañar al viajero en un proceso que hoy resulta considerablemente más complejo. No es un dato menor: México llegó a ser el cuarto destino internacional más visitado por los peruanos. Hoy, cerca de tres de cada cuatro de esos viajeros dejaron de viajar a ese destino.

El impacto trasciende el turismo vacacional. México se encuentra entre los principales socios comerciales del Perú en América Latina, con un intercambio bilateral que supera los US$3.000 millones anuales. Cuando el desplazamiento de personas se dificulta, también se resienten los viajes de negocios, las inversiones, los intercambios profesionales y las oportunidades de generar nuevas alianzas. En un entorno cada vez más competitivo, la facilidad con la que las personas y empresas pueden trasladarse también forma parte de la competitividad de un país.

La circulación de viajeros entre países es, además, una expresión concreta del nivel de integración entre dos economías. Cuando esta se restringe, se debilitan los intercambios que impulsan el turismo, los negocios, la cooperación académica y la promoción mutua de los destinos. La reputación internacional no depende únicamente de campañas de promoción; también se construye a partir de la capacidad de personas, empresas e instituciones para relacionarse, colaborar y generar oportunidades.

El inicio de una nueva gestión gubernamental en el Perú representa una oportunidad para retomar este diálogo. Este cambio de ciclo coincide, además, con la reciente declaración de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresando su voluntad de recomponer la relación con el Perú. Esa señal, aunque todavía incipiente, abre una ventana que ambos países deberían aprovechar.

Tres acciones deberían formar parte de esa agenda. La primera, restablecer un diálogo diplomático de alto nivel que permita revisar las condiciones que dieron origen a esta restricción. La segunda, sustentar esa conversación con evidencia técnica sobre el perfil del viajero peruano y el impacto económico que estas medidas generan en ambos mercados. Y la tercera, explorar mecanismos modernos de cooperación migratoria que permitan mantener altos estándares de seguridad sin limitar innecesariamente la movilidad turística y corporativa.

La competitividad turística de un país no depende únicamente de la riqueza de sus atractivos, sino también de la facilidad con la que un viajero puede decidir visitarlo. Recuperar la conectividad entre el Perú y México no es solo una aspiración del sector turismo. Es una decisión estratégica para fortalecer la integración, el comercio, la inversión y el desarrollo compartido entre dos países que tienen mucho más por ganar acercándose que manteniendo barreras que hoy limitan su potencial.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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