En una segunda vuelta con cifras de intención de voto tan ajustadas, cada factor cuenta. Por lo visto de la campaña hasta ahora, y sobre todo después del debate entre los equipos técnicos de Fuerza Popular y Juntos por el Perú, el Congreso se constituirá en un punto determinante de las narrativas para captar los votos de los indecisos. La clave está en cuál de los dos equipos sepa construir mejor su discurso, sobre todo en torno al último período unicameral que nos deja en julio próximo.
En una segunda vuelta con cifras de intención de voto tan ajustadas, cada factor cuenta. Por lo visto de la campaña hasta ahora, y sobre todo después del debate entre los equipos técnicos de Fuerza Popular y Juntos por el Perú, el Congreso se constituirá en un punto determinante de las narrativas para captar los votos de los indecisos. La clave está en cuál de los dos equipos sepa construir mejor su discurso, sobre todo en torno al último período unicameral que nos deja en julio próximo.
El escenario es complejo para ambos partidos debido a que ambos han formado parte del actual período tan cuestionado. Por el lado de la candidata Keiko Fujimori, la bancada de Fuerza Popular ha sido la primera minoría; y en el caso del candidato Roberto Sánchez, él mismo ha formado parte del quinquenio liderando a la bancada de su agrupación política.
En el debate del último domingo, cada bando eligió la narrativa legislativa como ataque. Juntos por el Perú alegó que Fuerza Popular aprobó las denominadas “leyes procrimen”, mientras que los fujimoristas recordaron que el propio Roberto Sánchez votó a favor de una de esas leyes.
El fujimorismo cometió un error al llevar a una representante del actual Parlamento al debate técnico, pudiendo presentar a algunos de los rostros nuevos que tendrá en el Congreso bicameral. Como ha quedado en evidencia, los actuales parlamentarios fujimoristas que lograron la reelección no saben cómo defender su gestión en el actual quinquenio unicameral, y eso resta puntos.
Existen varias votaciones y demás acciones de Roberto Sánchez en el Parlamento que podrían constituirse como puntos de crítica en el debate de la segunda vuelta. El mismo hecho que Sánchez forme parte de este Congreso tan cuestionado resulta un gran punto de argumentación. Pero además tenemos su agenda legislativa, como reveló El Comercio, con más de una decena de iniciativas que favorecen la minería informal. El tema es que el fujimorismo también apoyó las leyes que ampliaron el Reinfo. O en lo económico: coincidieron en las leyes populistas que habilitaron los retiros de los fondos privados de pensiones (es cierto que impulsaron una “reforma”, pero esta fue al final, cuando ya casi no quedaba nada en los fondos de los afiliados).
Ninguna fuerza política ha sido capaz de establecer alguna crítica a la labor del actual período, y ese es quizás el principal error hasta la fecha. Entre pullazos, ambos tienen que perder entre narrativas que pueden ser ciertas o no, pero que, en un mundo de redes sociales, muchas de ellas se quedan impuestas ante la falta de argumentación para rebatirlas.
Aun con el llamado de Jorge Nieto para votar nulo o viciado, una parte clave del electorado de primera vuelta está esperando señales claras para definir su voto. Y más allá de las anécdotas de pullazos y propuestas, están esperando deslindes que generen confianza hacia el quinquenio que se viene. Y el deslindar de las malas acciones del período de salida, podría ser el punto de inicio para ganarse sus votos. La mesa está servida para quien busque esos votos.












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