El Día de la Maestra y del Maestro, por Francisco Miró Quesada Westphalen

A veces se considera que la discusión acerca de la validez del lenguaje inclusivo es irrelevante. Sin embargo, en el caso del profesorado a nivel nacional, es un acto de justicia. No se trata de desmerecer el trabajo que hacen cientos de miles de maestros, y mucho menos en una fecha tan especial, en la que conmemoramos su trascendental labor.

Lo que sucede es que más del 60% de docentes en colegios públicos y privados a nivel nacional son mujeres, y no decirlo explícitamente significa invisibilizar su esfuerzo. Evidentemente, el nivel donde más destaca esta diferencia es el de Inicial, donde el 98,4% son mujeres, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

Desde que en 1822 el libertador José de San Martín decidiera crear la primera Escuela Normal de Varones del Perú, cada 6 de julio recordamos, reconocemos, valoramos y engreímos a quienes trabajan en la educación y el cuidado de nuestras niñas, niños y adolescentes. Pero nada de lo que podamos decir se compara con la gratitud que expresan sus estudiantes con desayunitos, poemas y millones de abrazos repartidos en los casi 70 mil colegios a nivel nacional.

Sin embargo, nuestra gratitud es solo declarativa, porque, como ciudadanos y ciudadanas, se expresa a través del trato que el Estado les da en el reconocimiento de sus derechos, con remuneraciones justas, compensaciones y, lo más difícil, pensiones que sean una justa retribución a los años que dedican a la enseñanza. En lo que respecta a esto último, se sigue a la espera de la reglamentación de la Ley 32581, que señala que las maestras y los maestros jubilados y cesantes de la Carrera Pública Magisterial (CPM) recibirán una pensión mensual equivalente a la Remuneración Íntegra Mensual (RIM) de la primera escala magisterial. Es decir, alrededor de S/ 3.300.

Algunos dirán que esto es demasiado para un país en el que solo el 30% accede a un sistema de pensiones que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ofrece alrededor del 33% del salario promedio, es decir, menos de S/ 600. Sin embargo, los docentes, así como los policías y militares, tienen regímenes laborales especiales y a esto se suma que son evaluados con frecuencia. Acceden a la CPM por concurso y tienen que dar exámenes de ascenso. En todo caso, se trata de no ser mezquinos y, por el contrario, reconocer que es urgente la tan postergada reforma del sistema de pensiones en nuestro país.

Es lógico que las y los docentes estén preocupados por sus remuneraciones; sin embargo, al hablar con la mayoría de ellas y ellos, resalta que su principal preocupación es el bienestar de sus estudiantes. Esto significa reconocer que no hacemos lo suficiente por cerrar una brecha de infraestructura educativa que sobrepasa los S/ 170 mil millones, y que según un informe de este diario, se duplica cada diez años. En nuestro país, tenemos más de 55 mil colegios públicos, de los cuales el 48% tiene que ser demolido en su totalidad por representar un riesgo de colapso, según el Instituto Peruano de Economía (IPE). Este año, el Ministerio de Educación (Minedu) ha destinado S/ 2.300 millones para la mejora de la infraestructura educativa. A este ritmo, nunca tendremos colegios seguros para todos nuestros niños y niñas.

A eso hay que sumarle que el 80% no cuenta con conexión a Internet, según ComexPerú, y CARE indica que menos de la mitad de los colegios públicos del país tiene acceso a agua potable y apenas el 41,9% dispone de desagüe por red pública.

Hace poco tuve la suerte de visitar la Institución Educativa 222 Virgen de Fátima, un colegio de frontera ubicado en Aguas Verdes, en la provincia de Zarumilla, en la región Tumbes. Conversando con el plantel, sus principales preocupaciones giraban alrededor del bienestar de sus estudiantes. Por ejemplo, las maestras de Inicial mostraban el mal estado de los juegos recreativos y una resbaladera de metal que, dejada bajo el inclemente sol del norte (alrededor de 35 °C), podría servir para freír la delicada piel de un pequeño o pequeña.

Pero no solo eso. Expresaban con angustia que el espacio común más grande del colegio, una canchita de fútbol que es a su vez el patio de recreo, no tiene techo y permanece vacía porque los niños y niñas no pueden jugar ahí sin correr el riesgo de sufrir insolación. Según la Resolución Ministerial 068-2055 del Minedu deberían contar con la protección climática necesaria.

Aprovechamos para hacer un llamado al Gobierno Regional de Tumbes y a la Municipalidad Provincial de Zarumilla para garantizar condiciones dignas en este colegio, y al Minedu a hacer lo mismo en el resto del país. Así podremos decir que este Día de la Maestra y del Maestro vamos a reconocer su labor con algo más que bonitas declaraciones en las redes sociales.

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