EE.UU. y un gigantesco gasto en Irán: ¿puede el dispendio militar hacer que Trump termine dando marcha atrás?

El gobierno de Estados Unidos señaló este martes 12 que el costo de la guerra contra Irán, hasta ahora, se sitúa alrededor de los 29.000 millones de dólares, 4.000 millones más que la cifra que había reconocido dos semanas atrás.

El Pentágono dio a conocer el monto durante la comparecencia del secretario de Guerra, Pete Hegseth, en el Capitolio, al que llegó junto a Dan Caine, jefe del Estado Mayor, para solicitar una partida presupuestaria de Defensa de 1,5 billones de dólares para el 2027.

Anteriormente, Jules Hurst, director financiero del Pentágono, había declarado en una audiencia con el Congreso que se había gastado 25.000 millones de dólares en el conflicto contra el estado persa.

El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, declara durante una audiencia de la Comisión de Servicios Armados del Senado sobre la solicitud presupuestaria del Departamento de Defensa para el año fiscal 2027, celebrada en el Capitolio, en Washington D. C., el 30 de abril de 2026. Foto: Alex Wroblewski / AFP

El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, declara durante una audiencia de la Comisión de Servicios Armados del Senado sobre la solicitud presupuestaria del Departamento de Defensa para el año fiscal 2027, celebrada en el Capitolio, en Washington D. C., el 30 de abril de 2026. Foto: Alex Wroblewski / AFP

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Más allá de la actualización del reporte de gasto, Hegseth no dio una fecha exacta para entregar al Poder Legislativo el informe de costes de guerra que este último órgano viene solicitando a la gestión de Donald Trump.

Las cifras del desembolso en el conflicto de Medio Oriente se han convertido en un tema cada más sensible de la agenda política estadounidense, debido a que el presupuesto que Hegseth pidió supone un incremento del 42% con respecto al que se asignó para el 2026, que se situó alrededor de 1,05 billones de dólares. De ser aprobada esa solicitud se trataría del mayor incremento porcentual desde la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, la preocupación por el gasto en medio de una guerra que demuestra ser cada vez más costosa viene siendo una fuente de presión cada vez más grande para Washington.

A inicios de marzo el (CSIS) indicó que solo las primeras 100 horas de operaciones contra Teherán —que se iniciaron el 28 de febrero— habrían tenido un costo de 3.700 millones de dólares, es decir, 891,4 millones de dólares diarios.

La acción militar de Estados Unidos e Israel ha causado estragos en Irán desde el inicio de la guerra en febrero.

La acción militar de Estados Unidos e Israel ha causado estragos en Irán desde el inicio de la guerra en febrero.

Días más tarde, el 13 de marzo, un señaló que para esa fecha el costo de la Operación Furia Épica había alcanzado los 13.000 millones de dólares con un consumo de recursos de 1.000 millones diarios.

Esta información contradecía la versión oficial del Pentágono, que aseguraba que el gasto era de 2.400 millones de dólares hacia mediados de marzo. El departamento encabezado por Hegseth reconoció que los números que había presentado eran “preliminares” y que no incluía gastos operativos adicionales.

La oposición y críticos han venido sospechando que los gastos bélicos serían considerablemente mayores y acusan a la Administración Trump de subreportarlos y no ser transparente.

Parlamentarios demócratas como Elizabeth Warren y Adam Smith sostienen que la gestión de Trump está desviando hacia la guerra de Irán fondos ya aprobados para otros fines como ciberseguridad e investigación de inteligencia artificial para maquillar el gasto en la incursión bélica en Medio Oriente.

Desde el inicio del conflicto el Congreso de Estados Unidos ha solicitado un informe detallado del gasto militar en Irán, pero el gobierno central todavía no ha enviado reporte alguno. La postura de la bancada demócrata en ambas cámaras es que no se aprobará ningún presupuesto mientras no se envíen esos datos.

En la audiencia de este martes, Pete Hegseth fue consultado con insistencia sobre cuándo su Departamento entregará el informe al Congreso, pero este solo afirmó que enviará lo que sea “necesario” para que se apruebe su solicitud presupuestaria.

Las operaciones de Estados Unidos contra el gobierno de Teherán han ido disminuyendo en el tiempo, lo que se ha traducido en gastos cada vez menores, pero incluso en ese escenario las operaciones sobre Irán suponen un gasto por día superior al que tuvieron otros conflictos como la guerra de Irak o la de Afganistán.

El señala que para EE.UU. el costo de la guerra de Irak se situó alrededor de los 2 billones de dólares y la de Afganistán se situó en 2,3 billones. Otras fuentes señalan de forma complementaria que en ocho años de operaciones en Irak el costo directamente militar fue de 1,1 billones de dólares, sin contar otros gastos derivados.

(Foto: USAF)

(Foto: USAF)

Las operaciones en Irak tuvieron su pico de erogación durante el 2008, alcanzando un coste de 300 millones de dólares diarios, mientras que en Afganistán cada jornada habría implicado un gasto de entre 150 millones y 300 millones de dólares.

Tal como se señalaba anteriormente, la actual guerra de Estados Unidos contra Irán habría tenido un costo de 1.000 millones de dólares por día, aunque algunos reportes elevan estos números a picos de 1.800 millones.

Jeff Colgan, investigador de la , señala que al costo de la actual guerra en Medio Oriente se deben agregar otros 32.000 millones de dólares debido al impacto que este ha tenido en los estadounidenses a causa de los incrementos del precio de los combustibles. Un portal de monitoreo independiente llamado “” incluye esta y otras cifras, calculando que el gasto real asciende a 77.000 millones de dólares.

En diálogo con este Diario, Carlos Aquino, director del Centro de Estudios Asiáticos de la UNMSM, señala que la diferencia de gastos entre estos conflictos se explica en parte por la naturaleza de la intervención estadounidense. Si en Irak y Afganistán la guerra se sustentó en el despliegue de fuerzas militares y soldados, el conflicto contra Irán se ha caracterizado por bombardeos remotos con costosísimos misiles.

“Estados Unidos se ha enfrentado a un tipo de guerra para la que no estaba totalmente preparado, la guerra de drones, y es irónico porque se ha visto justamente entre Ucrania y Rusia: un país que se ha ‘plantado’ ante una superpotencia mundial haciendo uso de los drones”, comenta Aquino.

Esta fotografía, distribuida el 15 de julio de 2020 por el Ministerio de Defensa de Taiwán, muestra el lanzamiento de un misil Patriot III de fabricación estadounidense durante el ejercicio militar anual Han Kuang. (AFP).

Esta fotografía, distribuida el 15 de julio de 2020 por el Ministerio de Defensa de Taiwán, muestra el lanzamiento de un misil Patriot III de fabricación estadounidense durante el ejercicio militar anual Han Kuang. (AFP).

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Esta disparidad de gasto se evidencia con el precio de las armas norteamericanas. Por ejemplo, un misil Patriot PAC-3 MSE, que se cuenta entre los más avanzados del arsenal de Washington, tiene un costo que supera los 4 millones de dólares, mientras que los Tomahawk cuestan alrededor de 2 millones.

Ello contrasta notablemente con los drones Shahed iraníes, que se producen localmente por entre 20.000 y 30.000 dólares. Estas armas baratas han debido ser derribadas con el caro armamento estadounidense en la región del Golfo Pérsico.

Esta asimetría de gasto a nivel ofensivo y defensivo ha llevado a un agotamiento inesperado del arsenal estadounidense, que ha gastado en días lo que esperaba gastar en años sin poder reponer esas armas en el corto plazo. El que las existencias de varios tipos de misiles se habían visto severamente afectadas, en algunos casos en más de la mitad, generando un peligroso vacío de cara a la seguridad nacional estadounidense.

Un caso crítico es el de los de los misiles de defensa Patriot, de los que se contaban 2.330 antes de los ataques y de los cuales se han usado entre 1.060 y 1.430 en el conflicto. Una situación similar se registra con los también defensivos THAAD, que tenían un inventario de 360 unidades, y se calcula que entre 190 y 290 ya han sido lanzados contra Irán.

Los carísimos misiles navales SM-3 tienen un precio de 28,7 millones de dólares por unidad y había 410 de estos inicialmente, pero Washington podría haber disparado hasta 250 de ellos durante la escalada militar contra la república islámica.

El dron Shahed 136 es uno de los últimos logros de la industria de Irán. (Getty Images).

El dron Shahed 136 es uno de los últimos logros de la industria de Irán. (Getty Images).

Este déficit alcanza a otros proyectiles como los JASSM PrSM, Tomahawk y SM-6 y tiene como agravante que el periodo de entrega de todas estas armas oscila entre los 42 y 64 meses. Al alarmante tiempo de espera se suma que el precio de los nuevos misiles podría ser hasta 40% mayor con respecto al que se pagó originalmente.

A pesar de lo anterior, el CSIS estima que incluso si varios tipos de municiones críticas se agotan, Estados Unidos seguiría estando en capacidad de continuar con el conflicto.

El conflicto vigente con Irán se ha convertido en un tema prioritario para la agenda de Estados Unidos en un año en el que se celebran las elecciones de medio término, en noviembre, que suponen la recomposición parcial del Congreso. Según un sondeo de NBC News, Donald Trump actualmente registra una aprobación del 37%, mientras que CNN sitúa este número en el 35%.

Carlos Aquino apunta que esto se suma y relaciona directamente a problemáticas como la inflación y el incremento del costo de la energía provocado por la guerra, lo que tiene el potencial de obligar a Trump a buscar una salida rápida a la problemática con Irán, algo para lo que parece tener pocas cartas.

“Irán controla un lugar en el estrecho de Ormuz, algo que es muy difícil de revertir como dicen todos los analistas, a menos que se envíen fuerzas militares que intervengan directamente, pero para Estados Unidos el precio a pagar sería muy alto y creo que no lo podría soportar”, señala.

El presidente estadounidense Donald Trump habla con la prensa antes de dirigirse a abordar el Marine One al partir del jardín sur de la Casa Blanca en Washington, DC, el 12 de mayo de 2026. (Kent NISHIMURA / AFP)

El presidente estadounidense Donald Trump habla con la prensa antes de dirigirse a abordar el Marine One al partir del jardín sur de la Casa Blanca en Washington, DC, el 12 de mayo de 2026. (Kent NISHIMURA / AFP)

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“La verdad es que quien tiene más urgencia para solucionar el problema es Trump y el tiempo corre a favor de Irán, así que tendrá que tomar una decisión que sería bastante embarazosa para él”, agrega Aquino.

El especialista sanmarquino señala que la limitación del tránsito petrolero en Ormuz afecta a todo el mundo, por lo que la presión política sobre el mandatario estadounidense no solo sería interna, sino proveniente de sus propios aliados e incluso adversarios.

“El presidente de Aramco —la empresa petrolera de Arabia Saudita y la más grande del rubro en el mundo— ha dicho que incluso si mañana se resolviera el problema del estrecho de Ormuz, no tomará meses sino años restablecer al 100% el flujo normal de petróleo. Mientras más pase el tiempo, obviamente las cosas se complican”, advirtió.

El hecho de que la Operación Furia Épica no hays logrado casi ninguno de sus objetivos estratégicos más importantes es un elemento que le resta fuerza a la postura maximalista del líder republicano. a decir de Aquino.

El catedrático añade que para Trump en estos momentos deben de ser fuentes de preocupación auténtica el descenso de su popularidad en las encuestas de cara a las elecciones de noviembre. Esto afectaría incluso la disciplina en sus propias filas, pues podría comprometer el futuro electoral de los congresistas republicanos.

Aquino sostiene que una victoria demócrata en los comicios de medio término incluso podría abrir las puertas a un juicio político contra el presidente norteamericano, en medio de cuestionamientos de la oposición por haber abierto un conflicto internacional sin consultarlo con el Congreso.

Ante la polémica por las mesas «900 mil», la ONPE marca distancia de las acusaciones de falta de transparencia. Milagros Uipan aclaró que el organismo cumple con entregar toda la información oficial y que la responsabilidad de verificar las actas en segunda vuelta recae en los personeros y partidos políticos. La vocera subrayó que el despliegue de personeros para cubrir la mayor cantidad de mesas en segunda vuelta depende del esfuerzo logístico de cada partido y del seguimiento de los medios.

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