Aunque aún no se confirma de manera oficial la ocurrencia de un evento excepcional, las mediciones científicas ya están advirtiendo que lo que puede venir en los próximos meses del 2026 e inicios del 2027 podría ser catastrófico, no solo para el Perú sino para el resto del mundo.
Por el momento, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA, por sus siglas en inglés) dijo que ya se están registrando condiciones para la ocurrencia del fenómeno de El Niño en el Pacífico ecuatorial, debido al aumento de la temperatura del mar, que ya ha superado el umbral de 0,5°C, el promedio que utilizan las científicos para determinar este episodio.
Cuando se calientan las aguas de las profundidades del océano, también se calienta el agua de la superficie. Esa masa de aire caliente altera los patrones meteorológicos, por eso la ocurrencia de lluvias intensas o sequías, dependiendo de la zona geográfica.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), de la ONU, ya afirmó que es probable que se forme un evento extraordinario debido a la intensidad del fenómeno que se viene gestando en el mar y que se prevé que eleve en dos grados más la temperatura del mar. Según la última previsión de la NOAA, “existe un 63 % de probabilidades de que se produzca un episodio de El Niño muy fuerte entre noviembre del 2026 y enero del 2027, lo que lo situaría entre los más intensos registrados desde 1950”.

(El Comercio)
Desde ese año, los tres episodios más intensos han ocurrido en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Los pronósticos apuntan a que este nuevo fenómeno podría igualar los máximos históricos, o incluso superarlos.
“Los datos que ya se tienen son bastante más similares al invierno que tuvimos en 1997, y las proyecciones estiman que este El Niño podría tener la intensidad del verano de 1998. Sin embargo, el evento del 2015-2016, a pesar de que se veía muy intenso en el océano, no tuvo el impacto en las lluvias para el Perú”, afirma a El Comercio la doctora Yamina Silva, ingeniera meteoróloga e investigadora científica del Instituto Geofísico del Perú (IGP).
Para Ricardo Bohl, geógrafo de la PUCP, el fenómeno actual se ha fortalecido y avizora un Niño de importantes dimensiones. “Cuando se trata de un evento pequeño o mediano se afecta solo la costa norte del Perú, pero El Niño ha elevado desde hace meses la temperatura del mar frente a las costas a niveles sorprendentemente altos para la época. De fortalecerse o mantenerse los próximos meses estaríamos enfrentando un fenómeno de condiciones extraordinarias”, señala a este Diario.
Estas condiciones inusuales podrían alterar también el patrón de las lluvias en la sierra y en la selva. “Lo que esperamos cuando tenemos condiciones de Niño es que el verano sea un poco más seco en la sierra central y sierra sur, y en la amazonía”, explica Silva.
Al darse un El Niño mucho más intenso, las condiciones se alteran más, por lo que se esperan lluvias más fuertes, pero también podría haber un clima muy seco en otras zonas del planeta, como en el Caribe o la costa norte atlántica, en Australia y el sudeste asiático. “En el resto del planeta también hay alteraciones respecto a la frecuencia e intensidad de los huracanes en la zona del Caribe, o sequías prolongadas en Australia, donde se pueden producir incendios forestales”, añade Silva.
PÉRDIDAS EN AÑOS ANTERIORES
- El Niño de 1982-83 dejó más de 1.600 muertes y pérdidas por 3.600 millones de dólares en Sudamérica.
- El evento de 1997-1998 dejó en el Perú 512 fallecidos y unos US$3.500 millones en pérdidas.
El fenómeno ya ha provocado que se retrasen las lluvias monzónicas en la India, mientas se avizoran condiciones más secas en el norte del Gran Cuerno de África. “Implica lluvias insuficientes, cultivos que se pierden, un aumento en los precios de los alimentos y familias llevadas una vez más al límite. En África Oriental, en particular, esto afectará a comunidades ya castigadas por sequías e inundaciones en los últimos años”, afirmó a la BBC Mohamed Adow, director de la organización defensora del clima Power Shift Africa.
El calentamiento global
Aunque el fenómeno de El Niño es un evento recurrente, los científicos no dudan que su intensidad se haya acentuado ante el cambio climático provocado por la actividad humana.
Como ha advertido Antonio Guterres, secretario general de la ONU, “el fenómeno de El Niño avivará aún más el fuego del calentamiento global y las consecuencias serán aún más fuertes, se extenderán a mayores distancias y cruzarán fronteras con una velocidad devastadora.
RELACIÓN INDIRECTA
El calor extremo en Europa
Según los expertos, la ola de calor que está viviendo Europa no tiene relación directa con la ocurrencia del Fenómeno El Niño, sin embargo, sí hay una repercusión indirecta debido al aumento de la temperatura global, lo que provoca veranos más cálidos en el hemisferio norte. “El Niño cambia los patrones de circulación en el trópico, que a la vez interactúan con los patrones de circulación de otras latitudes”, refiere la doctora Silva.
En la cuenca del Mediterráneo, la señal de El Niño o de La Niña es débil, por la singularidad geográfica de la región, pero durante un fenómeno muy intenso, como el que se avizora, se podrían esperar temperaturas más altas de lo normal y, quizá, precipitaciones más extremas.
El cambio climático también ha hecho su parte, como señala Bohl: “Actualmente, los científicos han identificado que las ciudades generan islas de calor con efectos como los que se pueden ver estos días en ciudades europeas, con récords de temperatura por encima de los 40 grados centígrados”.

Para la doctora Silva, ambos eventos sí están relacionados: “Actualmente estamos sintiendo a nivel global un clima variado, con mayores olas de calor, sobre todo en el hemisferio norte. Igualmente, en otras regiones se pueden generar tormentas, ya sea en el invierno o en verano debido a estas condiciones que se superponen con el calentamiento global”.
“Los fenómenos de El Niño y La Niña tienen un comportamiento pendular, aunque las estadísticas de los últimos 60 años muestran un aumento en la frecuencia y potencia”, aclara Bohl. “Los efectos del calentamiento global ya pueden ser percibidos en diferentes dimensiones. El océano ha absorbido gran parte de esta temperatura acumulada producto de los gases invernadero como el CO2 lo que ha elevado su temperatura. Lo que están actualmente estudiando los científicos es el nivel de interacción que existe entre ambos fenómenos”, añade.
Las mediciones señalan que es muy probable que el 2027 sea el año más cálido jamás registrado, por lo que un evento como el Super Niño potenciaría aún más las consecuencias que ya traen las alternaciones del clima por efecto del calentamiento global.












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