Fátima del Reino Iniesta
Rafael Ojeda, presidente del Sindicato Médico Andaluz (SMA), considera que la negociación con el Ministerio de Sanidad atraviesa un momento crítico. Aunque asegura que acudirán si vuelven a ser convocados a una próxima reunión, admite que la experiencia acumulada les hace ser «muy pesimistas».
En esta entrevista a iSanidad, rechaza que la reivindicación de guardias voluntarias signifique que los médicos puedan decidir cada día «si acuden o no», y sostiene que la clave es que la aceptación del modelo sea voluntario y negociado, con capacidad para pactar retribución, carga de trabajo y jornadas máximas. Además, defiende que el actual modelo de guardias y jornadas es «lesivo» para los médicos, reclama una mesa propia de negociación y advierte de que el sistema «ya está empezando a no poder funcionar», incluso con guardias obligatorias.
«Hemos llegado a una situación que el colectivo ya no puede asumir»
Recientemente ha afirmado que, mientras no haya un cambio de equipo en el Ministerio, ve imposible llegar a un acuerdo. ¿Da por agotada completamente la vía de negociación con el Ministerio?
Si el Ministerio nos llama, volveremos a sentarnos. La experiencia que hemos tenido hasta ahora nos hace ser muy pesimistas. En la última reunión hubo un cierto acercamiento, una cierta coincidencia. Acordamos que íbamos a estudiar la propuesta que se nos hacía, donde se nos planteaba una forma de poder hablar y de plantear una mesa de negociación propia. Acordamos que íbamos a estudiarla y a darle una respuesta.
Cuando la estudiaron nuestros abogados, vimos que la propuesta era insuficiente porque necesitaba que hubiera un cambio de la normativa básica estatal que hiciera posible esa mesa. No bastaba, como decía el Ministerio, con que las autonomías tuvieran un marco normativo suficiente en este momento para crear esa mesa de negociación.
Cuando le hicimos ese planteamiento al Ministerio, en lugar de continuar la negociación y plantearnos una alternativa o una solución al problema que nosotros le presentábamos, nos encontramos con que la ministra decía que habíamos rechazado una propuesta que previamente habíamos aceptado, algo que era completamente falso. También insistió en que estábamos haciendo demandas ilegales, algo insólito.
«El comportamiento del Ministerio no es el de alguien que quiere negociar»
El comportamiento no es el de alguien que quiere negociar. Pretende dar la impresión de que quiere negociar para, sin que cambie nada, poder cargar la responsabilidad del fracaso de esta negociación en el comité de huelga y también en las comunidades autónomas, que, por supuesto tienen un papel que desempeñar en la solución de este conflicto, pero que no pueden hacerlo salvo que el Ministerio dé el primer paso y modifique esta normativa básica. Por este motivo somos pesimistas.
¿Hasta dónde están dispuestos a llegar con la huelga si no hay cambios?
El tiempo que haga falta para cambiar la situación. No solo como sindicatos médicos, sino como colectivo, hemos llegado a una situación insostenible.
El seguimiento de la huelga, a estas alturas, cuando ya llevamos tantos días, y con porcentajes que siguen siendo muy altos, demuestra que estamos en una situación crítica. No podemos aceptar que salga un Estatuto Marco que dure otros 20 o 30 años y que, en el fondo, lo único que haga sea consolidar y perpetuar la situación que vivimos ahora. No vamos a renunciar a nuestros objetivos.
«No podemos aceptar un Estatuto Marco que perpetúe la situación que vivimos ahora»
¿Temen que el conflicto se cronifique?
Si no hay un movimiento por parte del Ministerio, es evidente que se cronificará. El conflicto puede poner a la sanidad pública en una situación aún más difícil de la que ya tiene ahora. Las listas de espera no dejan de crecer, cada vez más médicos se marchan al sector privado o al extranjero, y el sistema tiene cada vez más dificultades para prestar asistencia a la población.
Cuando surge esta movilización, nos encontramos con un Ministerio que se niega a hablar con nosotros, a negociar y a reconocer que existe una crisis grave. Si no se soluciona, es evidente que corremos el riesgo de que esto se cronifique.
¿Qué responsabilidad atribuye al Ministerio en el enquistamiento del conflicto por el Estatuto Marco? ¿Qué papel deberían jugar las comunidades autónomas?
El origen de este problema no corresponde exclusivamente al Ministerio. Es histórico y viene de hace décadas, desde que se comenzó a configurar el actual modelo de sanidad pública. En ese momento había muchos médicos en paro y se creó un modelo en el que una parte fundamental del funcionamiento del sistema dependía de que los médicos soportáramos unas condiciones de trabajo francamente inaceptables: guardias muy mal pagadas, bajos sueldos, una temporalidad enorme y precariedad. El médico no tenía más remedio que aceptar esas condiciones. Ese es el modelo que ha seguido existiendo desde entonces, y ya no es viable.
«No se puede imponer un modelo donde la Administración fija el precio y el horario»
El conflicto estalla porque ese modelo de presión sobre el médico que se ha ido incrementando y agudizando todos estos años, se encuentra ahora con un Estatuto Marco que perpetúa las condiciones de trabajo que sufrimos. Todo malestar acumulado durante tantos años aflora y el colectivo decide que ya no puede más. Todas las administraciones, la central y las autonómicas, tanto el PP como el PSOE tienen un papel y una responsabilidad importante y compartida.
Para solucionar el problema actual, el primer paso lo tiene que dar el Ministerio. Tiene que aceptar que el Estatuto Marco que ha negociado sin los médicos no vale y que tiene que atender nuestras demandas, cambiar la regulación básica y permitir que haya una mesa de negociación y un estatuto propio. A partir de ahí, las comunidades autónomas también tendrán un papel muy importante, porque gran parte del desarrollo de esa normativa dependerá de ellas.
«Tener una mesa propia de negociación es un paso fundamental para llegar a una salida al conflicto»
¿Qué respuesta están recibiendo de los médicos ante las movilizaciones? ¿Creen que se ha despertado una sensación de unidad en el colectivo que no había antes?
En el caso de Andalucía las cifras que da la Junta son oficiales y correctas, pero es importante entender cómo se calcula el porcentaje de seguimiento de la huelga. La Junta ofrece una cifra en términos brutos, es decir, si tengo una plantilla de nueve médicos en un centro y cuento que hay tres médicos en huelga, sale un 33% de seguimiento.
Pero si de esos nueve médicos hay dos de baja, dos en servicios mínimos porque están de guardia y dos salientes de guardia, hay seis médicos que no pueden hacer huelga. Quedan solamente tres que pueden hacerla. Si esos tres médicos hacen huelga, desde nuestro punto de vista el seguimiento es del 100%, porque todos los médicos que podían hacer huelga la han hecho.
Cuando tenemos un 30% de seguimiento, en muchas ocasiones estamos hablando de que un 50% de los médicos que podían hacer huelga la están haciendo. Y cuando hay hospitales con seguimientos del 40%, estamos ante cifras altísimas, sobre todo después de tres semanas de huelga.
Hay una sensación muy grande de movilización, de unidad, de convicción y de seguir adelante. Estamos muy satisfechos con el seguimiento de los compañeros.
«Si no hay un movimiento por parte del Ministerio, es evidente que el conflicto se cronificará»
Desde el SMA hablan de jornadas que constituyen «una forma de explotación laboral». ¿Qué situaciones concretas están viviendo los médicos? ¿Cómo afecta esta situación a la calidad asistencial y a la seguridad de los pacientes?
Somos el único colectivo en el que tenemos que hacer horas extraordinarias a las que no se las denomina así. El truco es que las llamamos guardias, pero no dejan de ser horas extraordinarias. Cuando acabamos nuestra jornada laboral nos obligan a hacer guardias o jornadas de tarde, incluso obligatorias, que se pagan por debajo del precio de la hora ordinaria, a las que no nos podemos negar y que en muchos casos llegan a sumar, junto con la jornada ordinaria, hasta 60 o 70 horas a la semana.
A ningún otro colectivo se le puede obligar a hacer horas extra cuando termina su jornada ordinaria y, si las tiene que hacer, se le pagan como mínimo igual que esta. Este es el modelo de guardias que llevamos soportando años.
Además, la presión en las consultas es tremenda. La agenda está sobrecargada. En atención primaria no se contempla tiempo para atender las peticiones que llegan a través del correo electrónico y es obligatorio atender la llamada consulta del profesional, pero no se destina tiempo de consulta a atenderla.
«El sistema ya está empezando a no poder funcionar, aunque las guardias sean obligatorias»
Si termina la jornada laboral y quedan pacientes por ver o en el quirófano, hay que prolongar la jornada obligatoriamente y no se regula cómo pagar esa hora extraordinaria que el médico se ve obligado a hacer. Muchas veces eso se queda sin retribuir y sin compensar de ninguna manera. Son muchas las condiciones de trabajo (los descansos a lo largo de la guardia, la carga de trabajo durante la misma, la regulación de las guardias localizadas) que suponen una sobrecarga, una presión asistencial y laboral enorme.
Las guardias de 17 horas no les resultan suficientes o aceptables. ¿Qué reducción de guardias aceptarían y en qué plazo para que los hospitales puedan implantarla?
Las guardias laborables siempre han sido de 17 horas. En los días laborables, de lunes a viernes, el médico hace su jornada ordinaria por la mañana, que es de siete horas, y luego hace 17 horas de guardia.
Lo que propone el Ministerio no es cambiar la duración de la jornada de guardia, sino quitar a ese médico que está de guardia la jornada ordinaria de mañana. Es una petición absolutamente estrambótica, porque pretende resolver el problema de la guardia quitando horas de la jornada ordinaria. Y esas horas de jornada ordinaria no está claro cómo se van a compensar: qué va a pasar con los pacientes que no se operen en ese tiempo o no se puedan ver en la consulta. Probablemente los tendrán que asumir los médicos que no estén de guardia.
«Somos el único colectivo en el que tenemos que hacer horas extraordinarias a las que no se las denomina así»
Se está intentando resolver un problema de la actividad de guardia quitando horas de la actividad ordinaria, lo cual es rarísimo. Pero la guardia sigue siendo de 17 horas, la guardia de fin de semana sigue siendo de 24 horas y la guardia sigue siendo obligatoria. Para nosotros esa es la clave.
La ministra dice que va a reducir la guardia de 17 horas, pero eso no es verdad, porque la guardia siempre ha sido de 17 horas. El médico va a seguir obligado a trabajar esas 17 horas, pagadas al precio que determine la Administración y sin capacidad de negociación. No se va al fondo del problema.
Esta ministra juega todo el tiempo con las palabras, con la descripción de los hechos, con una retórica particular muy engañosa y muy poco realista, en la que se escamotea el fondo del asunto. Presenta las cosas de modo que, sin que haya ningún cambio real, se da apariencia de que todo ha cambiado.
¿Qué reducción de guardias aceptarían?
No tenemos ninguna posición cerrada a priori. Queremos que solo se nos pueda obligar a hacer 35 horas a la semana, como al resto de trabajadores de la sanidad pública. A partir de ahí, sabemos que hay que cubrir la urgencia. No pretendemos que el hospital o el centro de salud cierre a las tres.
«Queremos una mesa propia donde negociar esta transición»
Hay distintas fórmulas. En muchas ocasiones se puede entender que la cobertura a través de guardias es la más razonable. Lo que queremos es que no se nos imponga un modelo obligatorio, con un precio por debajo de la hora ordinaria y un horario fijado previamente por la Administración, que nos priva por completo de capacidad de negociación.
Pedimos que se fije un valor para la hora de guardia que, al menos, sea el mismo valor que se paga por la hora ordinaria. Que se establezca una carga de trabajo determinada, porque no puede ser que en una guardia de 24 horas se imponga una carga inasumible que lleva al médico a la extenuación y al agotamiento.
¿Qué sea una elección del propio médico?
Sí, pero entendiendo que es una elección que implica un compromiso. Quiero que quede claro: cuando hablamos de guardia voluntaria no queremos decir que, si mañana me ponen una guardia, yo pueda decir que no voy porque no tengo ganas. No se trata de eso, aunque se haya querido ridiculizar nuestra propuesta.
Si aceptamos que este modelo hay que cambiarlo, debe hacerse con un periodo de transición, en el que se valoren diferentes reacciones y se estudie cómo avanzan las cosas
Cuando decimos que queremos que la guardia sea voluntaria, no queremos decir que cada día que un médico tenga guardia pueda decidir si va o no. Queremos decir que la aceptación de ese modelo como válido sea voluntaria, y que no se nos imponga sin capacidad de decisión ni de negociación sobre su formato, su retribución o la carga de trabajo que implica.
¿Cree que esto se podrá implantar en los hospitales después de tantos años funcionando de otra manera? Si se llegara a un acuerdo sobre guardias voluntarias, ¿cómo funcionaría?
Muchas veces nos dicen que el sistema no puede funcionar sin las guardias obligatorias. El sistema ya está empezando a no poder funcionar, aunque las guardias sean obligatorias. El sistema es tan lesivo para los derechos del médico que muchos se van de la sanidad pública que se está quedando sin facultativos.
«El sistema es tan lesivo para los derechos del médico que muchos se van de la sanidad pública»
Entendemos que no se puede cambiar el modelo de la noche a la mañana. Si aceptamos que este modelo hay que cambiarlo, debe hacerse con un periodo de transición, en el que se valoren diferentes reacciones y se estudie cómo avanzan las cosas. Hay una clave fundamental para aceptar que esto se implante y dar una salida al conflicto: que tengamos una mesa propia de negociación. Si tuviéramos esa mesa, podríamos aceptar cierta flexibilidad en la implantación de otras medidas que son muy importantes para nosotros, pero que entendemos que pueden llevar tiempo.
No podemos aceptar que se nos diga que esto va a cambiar de aquí a cinco años, pero que las condiciones se negocien en una mesa general donde el sindicato médico seguirá siendo minoritario. Estamos dispuestos a hablar de que esto se pueda implantar en un plazo de unos años, pero tienen que darnos una mesa donde verdaderamente podamos controlar ese proceso.
También ha criticado la propuesta de clasificación profesional. ¿Por qué consideran que no reconoce adecuadamente la formación y cualificación médica? ¿Qué consecuencias puede tener para la profesión médica mantener esa clasificación?
Hace al menos un par de décadas empezó a desarrollarse una reforma que consistía en equiparar funciones del personal médico con funciones del personal de enfermería. En algunos centros de salud, a través de protocolos y pautas que se dan al personal de enfermería, se les encomienda la tarea de resolver por sí mismos problemas médicos como una cefalea, un mareo o un dolor de espalda.
«El sistema ya está empezando a no poder funcionar, aunque las guardias sean obligatorias»
Llevamos mucho tiempo diciendo que esto es un error. No supone únicamente invadir competencias del médico por parte de personal que no lo es, sino que además no funciona y no supone ninguna ventaja. De hecho, vemos que los pacientes, cuando están enfermos, tienen que ser vistos y atendidos por un médico.
Este proyecto, que sigue en marcha, lleva años implantado en otros países de Europa. Inglaterra es el ejemplo más significativo, y allí ya se ha visto que no funciona. Implica riesgos importantes, no supone un abaratamiento de costes y está empezando a ser muy criticado.
La modificación de la clasificación que se quiere hacer en el nuevo Estatuto Marco va en esta línea: una clasificación que no se basa en el nivel académico de cada profesional, sino en su trayectoria dentro de la actividad profesional, si tiene un doctorado, un máster o una especialidad. De esa manera, personas con un grado, por ejemplo, en enfermería, podrían acabar, a través de un proceso de especialización o doctorado, en el mismo grupo que el médico. Creemos que esto pretende desdibujar las diferencias en la cualificación de los diferentes profesionales y queremos que esas diferencias se reconozcan.








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