Muchos credos no permiten el matrimonio interreligioso, es decir, la unión conyugal entre dos personas que profesan religiones distintas. En algunos casos requieren de la conversión de uno de los cónyuges como requisito fundamental; en otros casos está simplemente prohibido.
Antes de que sugieran los matrimonios humanistas, las personas con creencias espirituales distintas que querían casarse estaban obligadas a que uno se convirtiera a la religión del otro o a utilizar únicamente la vía civil, que normalmente no satisface los deseos de las parejas de realizar un ritual que incluya valores compartidos, aunque tengan religiones distintas.
Históricamente, la mayoría de las religiones ha prohibido o restringido el matrimonio interreligioso para preservar su pureza doctrinal. El judaísmo no reconoce el matrimonio entre un judío y una persona no judía. Para que el matrimonio sea válido bajo la ley judía (Halajá), la pareja no judía debe convertirse antes de la boda. El islam prohíbe que las mujeres se casen con un hombre que no sea musulmán. Si un hombre no musulmán desea casarse con una mujer musulmana, la ley islámica exige que él se convierta al islam primero. Sin embargo, si tiene la suerte de ser un hombre musulmán, podrá casarse con no islámicas únicamente si ellas pertenecen a la categoría de Ahl al-Kitab, como cristianas o judías. Tienen prohibido casarse con mujeres ateas, agnósticas o de otras religiones.
La Iglesia Católica ya no prohíbe las bodas interreligiosas como en el pasado, pero tampoco las fomenta. Para que un católico se case con un no católico por la Iglesia, se requiere una dispensa (permiso) del obispo, y la parte no católica debe comprometerse a que los hijos sean bautizados y educados en la fe católica. Por otro lado, la Iglesia Ortodoxa tradicionalmente prohíbe el matrimonio con no cristianos. Solo permite el matrimonio con cristianos no ortodoxos (como católicos o protestantes) si la boda se realiza en la Iglesia Ortodoxa y se promete criar a los hijos bajo esta fe. No celebran matrimonios con un no cristiano, como musulmanes, judíos o ateos. Finalmente, el hinduismo tradicional desaprueba los matrimonios fuera de la propia fe y de la propia casta en sus textos sagrados antiguos (Leyes de Manu). En la India, la ley civil lo permite (bajo el Special Marriage Act), pero social y religiosamente el matrimonio interreligioso (especialmente entre hindúes y musulmanes) sigue siendo un tabú con fuerte rechazo familiar y comunitario.
Pero el mundo está cada vez más interconectado. Los límites entre las culturas son borrosos y se traslapan. Muchas parejas se conocen por una aplicación que suele ubicarlos en sociedades y religiones muy distintas. ¿Estás forzados a elegir solo una cultura, una religión para sus bodas o hay alguna manera de optar por un matrimonio más inclusivo, que no sacrifique sus creencias compartidas?
Las religiones tienden a unificar a las personas de una misma fe, pero a la vez albergan mecanismos de segregación hacia personas con otras creencias. Si los novios tienen religiones distintas, uno de ellos suele verse obligado a abandonar su credo y convertirse a la religión de su pareja. En muchos casos, sus hijos también deberán ser adoctrinados en la fe escogida al casarse. Muchas parejas piensan que la única solución es abandonar sus aspiraciones y optar por la frialdad impersonal de los matrimonios civiles. Sin embargo, existe otra opción, enfocada en los valores en común antes que en las diferencias dogmáticas, en una ética profundamente humana antes que en la fe que excluye a las religiones entre sí: optar por un matrimonio humanista, que resalta los puntos en común, unifica en vez de separar, y que tiene como piedra angular el amor, el respeto y la dignidad humana.
Si retiras el contenido sobrenatural y muchos de los rituales, como no comer cerdo o ayunar durante el Ramadán, la mayoría de las religiones conllevan una ética humanista. Las grandes religiones conservan valores universales similares: dignidad, altruismo y convivencia armónica. La «Regla de Oro» es compartida por el cristianismo, el islam, el judaísmo y el budismo: trata a los demás como deseas ser tratado. El valor de la compasión y la ayuda al vulnerable es unánime en mandatos como la Tzedaká judía, el Zakat musulmán, la caridad cristiana y el Karuna budista. El respeto por la vida humana, la honestidad y la búsqueda de la paz unifican a estas tradiciones; mientras que el judaísmo, el cristianismo y el islam apelan a mandamientos morales y al concepto de fraternidad, el budismo promueve la no violencia (Ahimsa) y la verdad como pilares para mantener el orden social. Todas ellas buscan el bienestar por encima de sus dogmas. Inspirados en estos valores universales, las bosa humanistas se vuelven una alternativa viable para todos.
Sin embargo, hasta los propios humanistas cojean de la misma pierna y se casan exclusivamente entre agnósticos y ateos, ignorando que la ética humanista es universal, tanto para creyentes como para no creyentes. Aparentemente, hasta la fecha, no hay ningún registro de algun casamiento humanista interreligioso. Esperemos que esto cambie en el futuro cercano.












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