En los próximos días, la presidenta Keiko Fujimori corroborará los nombres de quienes conformarán su primer Gabinete Ministerial; no obstante, los nombres y cargos van y vienen. “Chismes no te son ajenos (…), no hay hombre que suene más”, escribiría Palma sobre las cuitas del diputado pradista José María Quimper. De todos los cargos, se espera con atención los nombres de los próximos responsables de las carteras de Economía y Finanzas, Defensa, Interior, Agricultura y, por supuesto, el de Energía y Minas. El sector minero –formal y moderno– ha dado un primer respiro de tranquilidad con el triunfo de Keiko Fujimori; ahora falta el segundo respiro de sosiego, que se dará luego de conocer el nombre del próximo titular.
¿Qué desafíos encontrará el próximo ministro del Minem? El primero es institucional. El Minem, desde el 2021 en adelante, ha dejado de ser esa isla de excelencia técnica y política que alguna vez fue. Sucede que en los últimos años se han revelado una serie de denuncias de posible corrupción de algunos funcionarios –un grupo de burócratas de planta– que habrían convertido esta “cartera clave” en un mercado de “ofertas de Reinfo”. Desde años atrás se conocen probables actos de corrupción para otorgar permisos, realizar evaluaciones y fiscalizaciones en las oficinas y direcciones de formalización de la pequeña minería y minería artesanal, así como en el sector eléctrico, donde el Minem tiene asiento y poder en las 11 empresas de distribución eléctrica, monopólicas en algunos lugares. Desde luego que hay profesionales probos en puestos claves, altamente técnicos y competentes –Mayra Figueroa o Martha Vásquez, entre otros, a quienes, dicho sea, no las conozco–. En ese sentido, el nuevo titular del Minem debe hacer una reestructuración institucional y de recursos humanos inmediata, y contar con los mejores profesionales para volver a hacer de esa institución una “isla de eficiencia”.
El otro desafío es el Reinfo. Como se sabe, se hizo una primera anulación de más de 50 mil Reinfo cuyo período de formalización había concluido. Esos más de 50 mil Reinfo no volverán. Quedan más de 31 mil Reinfo, de los cuales más de 24 mil están vigentes y más de 6 mil están suspendidos por menos de un año. El año pasado, de acuerdo con funcionarios del Minem, solo lograron formalizar alrededor de 100 Reinfo, es decir, nada. ¿Cuántos mineros con Reinfo han logrado formalizar hasta julio de este año? Huelgan comentarios. De acuerdo con la normativa, el Reinfo termina el 31 de diciembre de este año. ¿Lograrán formalizar a los más de 24 mil Reinfo vigentes? De tal manera que en los próximos meses y semanas –con el nuevo gobierno y el nuevo titular del Minem– se empiece a generar una sana discusión para la depuración técnica y rápida del Reinfo, lejos de las anteojeras ideológicas y las presiones de los mineros informales –hoy diputados y senadores– y de los gremios que defienden el establecimiento informal y feudal llamado Reinfo. De hecho, desde hace algunas semanas, la especialista Ángela Remuzgo ha venido desarrollando las posibilidades técnicas de la depuración del Reinfo.
El otro desafío es Petro-Perú. Como se sabe, el 31 de diciembre del 2025, a través de un decreto de urgencia, se inició la reorganización patrimonial, financiera y operativa de Petro-Perú, a pesar de los arrebatos de los burócratas y sus sindicatos. En este nuevo escenario, Pro Inversión es la encargada de supervisar el proceso e implementar un nuevo modelo de gestión y financiamiento. Este año, a través de otro decreto de urgencia (003-2026), se permitió que Petro-Perú pueda canalizar hasta US$2.000 millones de la banca privada internacional, esquema financiero supervisado por Pro Inversión –llamado vehículo de propósito especial o VPE– que separa el dinero nuevo de las deudas antiguas y con ello evita más “salvatajes” estatales. El nuevo gobierno y el nuevo titular del Minem deberían continuar con la estrategia viabilizada por Pro Inversión que –de ser un éxito– permitirá que para el 2032 la empresa sea financieramente autosostenible.
Tres retos: complejos, difíciles, pero técnica y políticamente posibles para quien será el nuevo ministro.













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