Advertidos estábamos, por Natale Amprimo Plá | Elecciones 2026 | ONPE | Proceso electoral | Piero Corvetto

El sistema electoral tiene por finalidad asegurar que las votaciones traduzcan la expresión auténtica, libre y espontánea de los ciudadanos; y que los escrutinios sean reflejo exacto y oportuno de la voluntad del elector expresada en las urnas por votación directa.

Las funciones básicas del sistema electoral son el planeamiento, la organización y la ejecución de los procesos electorales.

Al jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) le corresponde, según puntualiza la Constitución, organizar los procesos electorales, así como el diseño de la cédula de sufragio, la entrega de actas y demás material necesario para los escrutinios y la difusión de los resultados.

Si uno hace el recuento de las incidencias del pasado domingo 12, resulta claro que las elecciones han quedado afectadas. La demora e incluso no apertura de los locales de votación –que llevó a que se ampliara el horario de votación en aquellos que, finalmente, se pudieron instalar, y a que la votación en las que ello no se pudo se difiera para el día siguiente, el lunes 13– obviamente altera lo que se contempla como finalidad del sistema electoral.

Me consta que muchos ciudadanos no regresaron a votar luego de esperar varias horas sin que el local o mesa respectivos abrieran, por la consabida razón de que se carecía del material electoral. Yo mismo tuve que ir en tres oportunidades al centro donde me tocaba votar, para finalmente poder hacerlo.

Por otro lado, no todos a los que se les habilitó votar el lunes pudieron hacerlo (pensemos nomás en aquellos que por cuestiones de viaje o trabajo no pudieron votar); y, a los que sí pudieron hacerlo, es claro que su voto no fue libre y espontáneo, pues obviamente estuvo influido por los resultados y proyecciones adelantadas el domingo pasado.

Lo ocurrido no puede minimizarse bajo la simplista declaración del señor Piero Corvetto, en el sentido de que finalmente el domingo 12 se lograron instalar el 99,8% de las mesas y las restantes lo hicieron el lunes 13. Como repito, muchos han dejado de votar, habiendo concurrido a hacerlo el día de la convocatoria. En consecuencia, la negligencia grave no se diluye en esa simpleza, ni en la que deriva la responsabilidad de la mala selección del proveedor al que se le encargó el reparto del material electoral.

Me pregunto si, por lo pronto, las personas que no votaron serán exoneradas del pago de la multa respectiva. Lo justo sería que el señor Corvetto asuma de su peculio el monto de dichas multas, a ver si por lo menos así toma conciencia de la gravedad de lo ocurrido.

No puede estar al frente de uno de los organismos centrales del sistema electoral, como es la ONPE, una persona que ya no nos genera garantías, incluso para temas elementales como es, por ejemplo, el diseño de la cédula y el reparto del material necesario para llevar adelante el proceso electoral.

La denuncia de que las cédulas de votación en braille no consignaban correctamente los símbolos de las agrupaciones políticas no es menor y es el mejor reflejo de la incompetencia de Corvetto.

Advertidos estábamos, pero solo una Junta Nacional de Justicia como la anterior, caracterizada por el sesgo político de sus integrantes, pudo haberlo ratificado en el cargo. Ellos también son responsables de lo ocurrido.

Ahora toca librarnos de Corvetto, cuanto antes mejor.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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