Eduardo Ferrero Costa, excanciller y exrepresentante del Perú ante la OEA: “Es negativo ideologizar la política exterior” | TLCNOTA

El Perú debe mantener lo que viene haciendo y profundizar una posición equilibrada en política exterior, entre la relación bilateral entre Estados Unidos y China como un aspecto básico, porque hoy en día luchan hegemónicamente, en el sentido económico y político. El Perú tiene relaciones equilibradas con ambos países y, a su vez, debe mantener relaciones igual muy buenas con otras potencias intermedias. La posición del Perú no debe ser optar por una tendencia o por otra, sino tener una excelente relación con las dos potencias y con los demás países del mundo, aprovechando los beneficios que le da cada uno en su relación bilateral, manteniendo una posición al mismo tiempo independiente y no dependiente de una de las dos grandes potencias ni bloques económicos o comerciales.

“La posición del Perú no debe ser optar por una tendencia o por otra, sino tener una excelente relación con las dos potencias y con los demás países del mundo”.

—Tenemos una posición estratégica de cara al Asia-Pacífico y tenemos el puerto de Chancay y esa es una relación extraordinaria con China. Ahora parece que la relación con EE.UU. se ha fortalecido con la compra de los aviones. En la práctica, ¿el Perú les da la mano a ambos?

El Perú está privilegiando la relación tanto con EE.UU. como con China, con quien la viene incrementando intensamente en los últimos años. Hoy día, China es el principal socio comercial del Perú y el principal inversionista en minería, electricidad e infraestructura. Con EE.UU. hemos cumplido 200 años de relación diplomática. Con China tenemos 55 años de relaciones. Hay una homogeneidad en cuanto a valores con EE.UU., como es el respeto y la esencia de la democracia, los derechos humanos. El presidente Trump tiene como política internacional priorizar la relación con los países de América Latina, incluido el Perú. En los últimos meses, esta relación se ha profundizado declarando al Perú socio estratégico y esto es muy importante por temas de seguridad y cooperación militar. Con China se ha privilegiado la relación comercial, con EE.UU. se privilegia la relación de seguridad y defensa militar, pero con ambos se mantiene una buena relación. Con EE.UU. tenemos un TLC vigente desde el 2009, con China también tenemos un TLC en vigencia desde el 2010. Entonces, con China se ha privilegiado la relación comercial, económica y de inversión. Con EE.UU. también, pero también se privilegia la relación de seguridad y defensa militar. Pero con ambos se mantiene una buena relación.

—Usted afirma que EE.UU. está priorizando sus relaciones con América Latina y en la región se está dando un giro a la derecha. ¿Cómo impacta al Perú?

Es evidente que la situación geopolítica de la región está cambiando. Hay una clara tendencia en Sudamérica, en la cual los gobiernos actuales y/o futuros tienen una posición: una de más derecha, otro moderada, una posición de apertura, una cuestión liberal, una posición no estatista, de promoción de inversiones extranjeras y de buena relación con los países de occidente. En general, los países han cambiado de tendencia política: menos ideológica y más pragmática. Con estos nuevos gobiernos, tiene una tendencia favorable al mundo occidental, a la relación con EE.UU., pero mantienen igualmente una buena relación económica y de inversión con China.

“Es fundamental promover la inversión extranjera y nacional en los grandes proyectos mineros de cobre, que tenemos muchísimos”.

Entrevista al ex ministro Eduardo Ferrero Costa. (Foto: Julio Reaño/@photo.gec)

/ JULIO REAÑO

—Hoy se define el futuro del Perú para los próximos cinco años. ¿Cuáles son las principales diferencias que usted ha podido detectar en las dos posiciones hoy en juego respecto de la política exterior?

Yo diría que la política exterior peruana se mantiene en el programa de Fuerza Popular (FP), que es una posición equilibrada y pragmática que es la que ha mantenido el Perú, al margen de los gobiernos que hemos tenido en las últimas décadas. En cuanto a Juntos por el Perú (JP), en su primer plan de gobierno, que es el que tiene valor jurídico, y voy a leer “se alinea con los países latinoamericanos que marchan independientemente: Cuba, Brasil, Uruguay, Nicaragua, Honduras, Colombia, el actual gobierno que va a salir, que es de izquierda, Venezuela y México. El Perú no es colonia ni patio trasero de nadie”. Esta es una posición ideológica claramente a favor de una de las tendencias globales y eso no es lo que le conviene al Perú. Y cuando habla de EE.UU. lo hace peyorativamente. Dice: “EE.UU. pretende implementar por la fuerza la doctrina Monroe y descaradamente decir que las riquezas de América Latina son suyas”. Pero, antes de eso, dice algo peor: “Hay países que han logrado su independencia y otros que han vuelto al redil del imperio Lo peligroso es que el fascismo haya vuelto a gobernar países como Ecuador, Argentina, Paraguay y últimamente Chile”. Es decir, hay una falta de respeto a países vecinos. No puedes llamar ‘fascismo’ a gobiernos con los que al mismo tiempo promete integración.

—¿Se puede hablar de injerencia? Porque los pueblos tienen todo el derecho a elegir a quien quieran.

Se ve una clara posición ideologizada lo que no es conveniente para el interés nacional. En el segundo programa se suaviza pero quedan todavía, si uno lo analiza, intenciones de estar en esa línea. También se pronuncia sobre los Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica). Los Brics es un movimiento de países relevantes que pretenden tener una posición diferente de los países occidentales. Se acaban de integrar Irán. Además, Colombia y Cuba son socios. Entonces, hay nuevamente una visión ideológica. El Perú debe tener una política bilateral positiva con todos los estados del mundo en función del interés nacional, y este plan se opta por una posición ideológica que no conviene. Lo que me parece negativo es ideologizar la política exterior, hay que verla de manera pragmática, fría, equilibrada, en función del interés del Estado peruano y no apegada a alguna posición ideológica a escala global.

—¿Y usted qué ha encontrado en el plan de FP en cuanto a política exterior?

Tiene un programa que no es tan detallado, pero tiene elementos positivos que son elementos permanentes de la política exterior peruana.

—¿Cree que el plan de FP es una continuidad de la tradición de la política exterior peruana?

Así es, positiva. Tiene elementos esenciales, no es que sea perfecta; hay que hacer muchos cambios, pero en esencia es una política adecuada. El plan de FP dice: “Política exterior soberana y pragmática, basada exclusivamente en el interés nacional y el crecimiento económico del Perú”. Otro punto: “Relación estratégica equilibrada con EE.UU. y China, priorizando comercio, inversión, transferencia tecnológica y generación de empleo en el país”. Otro punto: “No alineamiento automático con ninguna potencia. Decisiones internacionales guiadas por beneficios concretos para el Perú”. Y acá hay otro tema que también hay diferencias: “Fortalecimiento y profundización de tratados comerciales existentes y aperturas de nuevos mercados”. ¿Qué dice el plan de gobierno de JP? “Hay que revisar los tratados de libre comercio”. Eso ya es suficiente para marcar una radical diferencia. Pero es un error. En el 2000, el Perú tuvo US$400 millones en exportaciones agropecuarias no tradicionales. En el 2025 exportó US$11.100 millones. Esto es consecuencia, en gran medida, de la apertura comercial. En el 2000, el Perú exportó US$7.000 millones anuales y en el 2025 exportó US$90.000 millones anuales. Ese crecimiento se da en gran medida a la apertura comercial. En el nuevo plan de JP dice que serán respetuosos de los TLC, no dice priorizar ni reforzar y lo que necesita el Perú es crecer, y hay dos temas importantes en este momento, el comercio y la minería.

“El Perú debe tener una política bilateral positiva con todos los estados del mundo en función del interés nacional”.

—¿La disputa está ahora en los minerales?

El mundo está cambiando rápidamente y hay todo un sistema de transición energética mundial: carros eléctricos, baterías, etc. Entonces, el cobre se ha convertido en un mineral muy importante. Hay 17 minerales críticos en el mundo como el cobre, el estaño, el litio, pero el principal es el cobre. Hay una demanda de cobre creciente y va a hacer falta, por lo tanto hay que explotar el cobre rápidamente, y para eso se requiere inversión y esto es un tema de competencia entre los propios países latinoamericanos. Entonces, es fundamental promover la inversión extranjera y nacional en los grandes proyectos mineros de cobre, que tenemos muchísimos. Hay US$64.000 millones en proyectos mineros.

—Y tenemos entendido que, por ejemplo, Puno tiene una un yacimiento de litio, que se necesita para la producción de pilas y baterías.

De los 17 minerales críticos que existen, el Perú tiene ocho y de los ocho el principal es el cobre. El Perú y Chile, entre ambos, tienen el 40% del cobre del mundo. Estamos sentados en un banco no de oro, sino de cobre por decirlo gráficamente. Las políticas económicas que propone JP son restrictivas del desarrollo minero. Quieren revisar concesiones, bajar los números y los años de las concesiones, aumentar las regalías, es decir, aumentar los impuestos, una serie de normas que restringe la inversión. ¿Qué ocurre? Con una gran compañía americana, australiana, sudafricana, europea, china, la que sea, todas están interesadas. Van a invertir en cobre y ven dónde tendrán más garantías. Si las tienen en Argentina o en Chile y no las tienen en el Perú, no van a invertir en el Perú. La agencia de riesgos Fitch ha emitido un informe en el que señala que las políticas económicas que presenta JP son las menos convenientes para el país.

—El Perú tiene litio; Venezuela, petróleo y el 80% de pobreza; y Bolivia, gas y están en una situación social y económica lamentable. ¿Cómo se explica esto?

Porque no han sabido explorar y explotar adecuadamente sus recursos. En el Perú, además, se han descubierto grandes recursos de petróleo y gas en la costa norte del Perú, lo que quiere decir que el Perú es un país rico en recursos. El Perú no puede desaprovechar esta oportunidad que le dan sus riquezas en un gran país rico culturalmente, históricamente, con una población trabajadora, emprendedora que se beneficiaría con una mayor cantidad de exportaciones, explotación de productos minerales y con una gran apertura comercial. Estos dos temas son bien significativos cuando analizamos los planes de gobierno de los dos candidatos a la presidencia.

Entrevista al ex ministro Eduardo Ferrero Costa. (Foto: Julio Reaño/@photo.gec)

Entrevista al ex ministro Eduardo Ferrero Costa. (Foto: Julio Reaño/@photo.gec)

/ JULIO REAÑO

“Tenemos cancilleres de carrera que han sabido aclarar las cosas”

—¿Cómo evalúa el manejo de la política exterior del presidente Balcázar?

Digamos que no la ha manejado de manera adecuada. Ha habido errores que no deben ocurrir, como la revisión de una política seguida durante varios años para adquirir los aviones de guerra, que el país necesitaba por razones disuasivas, y el presidente puso en duda esta compra. Yo creo que el presidente Balcázar no tiene mucho conocimiento de política exterior y, felizmente, tenemos cancilleres de carrera que han sabido aclarar las cosas, como fue en el caso de la compra de los aviones F-16, que ocasionó la salida del ministro como correspondía. Lo que yo espero es que no se tomen decisiones de relevancia de política exterior hasta el cambio de gobierno. Y, en el mismo sentido, que el Congreso no adopte leyes en el corto período que queda. La principal preocupación deben ser las elecciones limpias y transparentes, que haya una transferencia de gobierno conforme a la Constitución, pero sin entrar en temas delicados de política exterior.

—El excanciller De Zela anunció la visita de Marco Rubio para mayo, pero no vino. ¿A qué obedecería este retroceso?

Habría que preguntarle al canciller, pero deben estar a la espera de los resultados electorales.

—Esta semana se ha dado por concluida la misión de los embajadores políticos en Washington, Madrid, San José. El canciller Pareja ha dicho que esto es normal, porque ya se acaba el gobierno, pero la tradición o costumbre es que los embajadores políticos renunciaban ante el nuevo gobierno y no ante el que se va. ¿Cabe la suspicacia?

Los embajadores políticos cesan en sus funciones cuando termina un gobierno, los embajadores de carrera siguen en su función y el nuevo gobierno tiene el derecho de mantenerlos en sus puestos o cambiarlos. Es verdad que corresponde una terminación del cargo cuando hay un cambio de gobierno. Lo usual es una resolución suprema, dando por terminadas las funciones de embajador que ha sido embajador político. Pero los embajadores que han sido cesados siguen en sus cargos, cesan pero a partir de la fecha que fije el ministerio. Ahora, la oportunidad en que se ha hecho es algo materia de especulación. Personalmente, creo que no fue la fecha más adecuada.

—¿Se tiene recuerdo de una misión de observadores de EE.UU. y tan grande?

Yo no tengo recuerdo. Las organizaciones internacionales son observadores; es una práctica que aparece con la OEA.

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