El engaño del “mal menor”, por Adriana Tudela

A pocos días de la segunda vuelta, el antifujimorismo intenta convencer a los indecisos de que Roberto Sánchez representa el “mal menor”. Para hacerlo vienen construyendo una narrativa basada en una serie de falsedades que buscan minimizar el peligro que representa su proyecto político.

La primera es afirmar que respecto a Sánchez solo habría dudas o temores infundados sobre el peligro que podría representar para nuestra democracia, cuando eso simplemente no es cierto.

Sánchez no es una incógnita política. Durante su período como congresista ha sido un gran defensor de intereses sumamente cuestionables, desde la minería ilegal hasta los intereses económicos de China en el Perú. Además, su principal aliado es Antauro Humala y, junto a Bettsy Chávez y Aníbal Torres, fue parte del selecto grupo que acompañó a Pedro Castillo mientras daba un golpe de Estado.

Es decir, no son solo sospechas. Existe evidencia concreta de lo que está dispuesto a hacer para concretar su plan político, de quiénes son sus aliados y de que las reglas democráticas le importan poco o nada.Otra mentira es la de quienes sostienen que ambos candidatos son igualmente peligrosos, pero que un eventual gobierno de Sánchez sería inocuo porque no tendría mayoría parlamentaria y podría ser vacado fácilmente. Algunos incluso han llegado al absurdo de pedir el voto por Sánchez porque sería “más vacable”.

Sin embargo, afirmar que ambos son igualmente peligrosos no se sustenta en los hechos y la actual composición del Congreso no garantiza la mayoría calificada necesaria para una vacancia. Pero, más allá de eso, es un argumento tramposo porque quienes lo difunden y hoy lo sostienen son los mismos que, una vez que el Congreso finalmente destituyó a Pedro Castillo tras su golpe, pasaron inmediatamente a denunciar un supuesto golpe parlamentario.

Es decir, en el fondo no querían que Castillo fuera vacado y probablemente tampoco quieran que el Congreso detenga a Sánchez. Lo que buscan es romper con el orden actual y, si no lo logran, se contentan con sembrar caos hasta la siguiente oportunidad.

Por eso resulta tan irresponsable difundir el argumento de la “vacancia fácil”. Es un engaño dirigido a tranquilizar la conciencia de los electores indecisos y a subestimar el riesgo de darle el poder a un integrante del comité organizador del golpe de Castillo.

Fujimori y Sánchez no son lo mismo y mientras ella propone un modelo de orden, inversión y libertad que nos ha hecho crecer sostenidamente durante tres décadas, él propone políticas que han destruido económica y moralmente a todos los países donde han sido aplicadas. Entre ambas alternativas, la mejor opción es evidente.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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