Un consenso europeo reclama integrar unidades de cardiología femenina en los sistemas sanitarios

Redacción
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en mujeres, pero persisten importantes desigualdades en diagnóstico, tratamiento e investigación. Ante esta situación, un consenso clínico europeo publicado en European Heart Journal reclama integrar unidades especializadas de cardiología femenina en los sistemas sanitarios para ofrecer una atención más personalizada y adaptada a las necesidades de las mujeres.

El documento, titulado Women’s heart centres: a clinical consensus statement, ha sido promovido por varias asociaciones de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y propone la creación de los denominados Women’s Heart Centres, centros especializados integrados en las redes cardiovasculares ya existentes en Europa.

La Dra. Antonia Sambola Ayala y el Dr. Rafael Vidal Pérez han participado en la elaboración del documento

En la elaboración del consenso han participado dos cardiólogos españoles, la Dra. Antonia Sambola Ayala, coordinadora del Grupo en Enfermedad Cardiovascular de la Mujer de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), y el Dr. Rafael Vidal Pérez, reforzando la presencia de la cardiología española en el desarrollo de nuevos modelos asistenciales con perspectiva de género.

La Dra. Julia Grapsa, líder del consenso, advierte de que las mujeres continúan infradiagnosticadas e infratratadas en el ámbito cardiovascular. «Las enfermedades cardíacas causan más muertes en mujeres que cualquier otra afección -tres de cada diez mujeres en todo el mundo-, pero siguen estando gravemente infradiagnosticadas e infratratadas».

El documento subraya que las mujeres presentan síntomas diferentes en determinadas patologías cardiovasculares y se enfrentan además a factores de riesgo específicos, como las complicaciones del embarazo, la menopausia precoz o algunas enfermedades autoinmunes, elementos que todavía suelen quedar fuera de las evaluaciones tradicionales de riesgo cardiovascular.

Las unidades especializadas abordarían áreas como cardio-obstetricia, cardio-oncología y rehabilitación cardiaca

El consenso propone un modelo multidisciplinar de atención cardiovascular femenina que abarque distintas etapas de la vida de la mujer. Entre las áreas prioritarias figuran la cardiopatía isquémica, el infarto con arterias coronarias no obstructivas, la cardio-obstetricia, la cardio-oncología, las enfermedades autoinmunes y la rehabilitación cardiaca.

Además, el documento plantea estándares organizativos, circuitos de derivación y programas específicos de formación e investigación. También apuesta por reforzar la coordinación con atención primaria y el uso de herramientas de telemedicina.

Liderazgo español en salud cardiovascular de la mujer

La participación de Antonia Sambola y Rafael Vidal se enmarca en la estrategia impulsada por la SEC para potenciar la salud cardiovascular de la mujer. Desde 2016, la sociedad científica cuenta con el Grupo de Trabajo Mujeres en Cardiología, actualmente denominado Grupo en Enfermedad Cardiovascular de la Mujer.

En 2023, la SEC puso en marcha el proyecto estratégico Mujer y Corazón, liderado por Carolina Ortiz Cortés, con el objetivo de impulsar iniciativas dirigidas a mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento cardiovascular en mujeres.

La SEC refuerza su liderazgo en salud cardiovascular de la mujer con su participación en este consenso europeo

La profesora asociada María Rubini Giménez, del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y presidenta del Grupo de Trabajo sobre Género de la ESC, destaca además el respaldo institucional europeo a este enfoque. «La Unión Europea ha reconocido la salud cardiovascular de la mujer como una prioridad de salud pública».

«Este artículo expone cómo podemos pasar del reconocimiento a la realidad mediante la creación de centros cardíacos para mujeres integrados en los sistemas nacionales de salud existentes. Estas recomendaciones deberían significar que las mujeres recibirán una atención más adaptada a sus necesidades, en lugar de basarse en el modelo masculino que ha dominado la medicina y la investigación durante décadas», concluye.

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