Keiko Fujimori vs. Roberto Sánchez en la segunda vuelta: ¿Quién será el próximo presidente del Perú? | Elecciones 2026 |

La noche del domingo 12 de abril, día en que se celebró la primera vuelta, se supo que la hija y heredera política de Alberto Fujimori competirá en el balotaje, pero había incertidumbre respecto de quién la acompañaría: Sánchez o Rafael López Aliaga, el candidato de Renovación Popular.

Las cifras oficiales de la ONPE determinaron que el representante de Juntos por el Perú superó por un estrecho margen (21.210 votos) a López Aliaga, quien hasta hoy se niega a aceptar los resultados y asegura que se gestó un fraude en su contra.

Aunque Fujimori, que alcanzó poco más del 17% de adhesiones, superó a Sánchez (12,03%) por 862.564 votos, las primeras encuestas –efectuadas a fines de abril– muestran que ambos contendores parten empatados en la carrera hacia el balotaje.

Según los resultados de Ipsos, tanto Fujimori como Sánchez acumulaban el 38% de las preferencias cada uno, mientras que había en disputa un importante bloque de 24% de adhesiones: 17% indicó que optaría por el blanco o viciado y 7% no precisaba su voto.

En el estudio del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), en tanto, Sánchez lograba el 32% y Fujimori el 31%. Además, el 24% se inclinaba por el blanco o viciado y el 13% no tenía definida su decisión.

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“Lo evidente es que están empatados. En el caso de Fujimori, parece que tiene una mejor performance que en el 2021, porque partió con el discurso del orden, un discurso que en el 2021 no funcionaba tanto, porque estábamos en medio de una crisis de salud, desigualdad y la necesidad de que las cosas cambiasen. En ese contexto es que apareció Pedro Castillo”, explica la socióloga Patricia Zárate, investigadora principal del IEP.

Ahora –añade la especialista– la inseguridad es la principal preocupación de los peruanos, por lo que “el contexto es más favorable para lo que ella [Fujimori] plantea”. “La fuerza del orden” es el principal eslogan de Fuerza Popular en esta campaña.

En el caso de Sánchez, la reivindicación de Pedro Castillo –sentenciado a 11 años de cárcel por haber dado un golpe de Estado en el 2022– fue clave para llegar al balotaje. “Castillo es parte de su identidad, no puede alejarse de eso. Sánchez es ahora quien tiene que apuntalar a ganar más votos que Fujimori”, expresa Zárate.

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En la primera vuelta, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez ganaron en 11 regiones cada uno. La primera tuvo más éxito en la costa norte del país, desde Tumbes hasta Ica y en gran parte de la Amazonía.

Aunque Rafael López Aliaga venció en Lima Metropolitana –la plaza más importante del Perú, con 20,99% de la población electoral–, la candidata de Fuerza Popular se impuso claramente en el resto de la región.

El analista político Miguel Rodríguez Albán, director de la Escuela de Derecho de la Universidad Nacional de Trujillo, explica que incluso en el norte se aprecia la división que ha marcado la política peruana.

“En La Libertad, Fuerza Popular ha ganado en las provincias costeras, pero Juntos por el Perú sobre todo en las provincias andinas. Hay dos segmentos bien marcados: una población rural y andina y otra más urbana, en la que quizá son más tangibles los frutos del desarrollo económico”, detalla.

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Por otro lado, Roberto Sánchez tuvo sus mejores resultados en la sierra y selva norte y en el sur, a excepción de Arequipa y Tacna, donde Jorge Nieto (Partido del Gobierno) y Ricardo Belmont (Obras), respectivamente, triunfaron en este proceso.

“El voto rural es bastante castigador y Keiko Fujimori sabe que en el sur siempre le va a ir mal, ese es un patrón que siempre se ha repetido. […] Y en el sur, algo que en Lima no existe, el asambleísmo en las poblaciones rurales es fuerte: se vota en comunidad y el arrastre es muy importante”, explica Luis Idme, comunicador y analista político de Puno.

En sus cuatro campañas presidenciales, Keiko Fujimori nunca ha ganado en siete regiones, todas ubicadas en el sur: Puno, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Moquegua y Tacna.

En el 2021 –argumenta Luis Idme–, la campaña de Pedro Castillo no solo se sostuvo en la izquierda y el rechazo al fujimorismo, sino en un factor más profundo: el voto identitario.

“En el sur, muchos no votaron por el profesor Castillo, sino por el campesino Pedro Castillo. Así atrajo el voto rural. Sánchez reivindica a Castillo desde el discurso, lo cual es importante, pero no sé si sea suficiente para ganar”, añadió.

Hay un detalle clave: en el 2021, el hoy encarcelado exmandatario ganó en 16 regiones y Sánchez en 11. Las diferencias también son notorias en el ámbito regional: el primero triunfó en 146 provincias y el líder de Juntos por el Perú en 124.

En el caso de Fujimori, sucedió lo contrario: pasó de vencer en 32 provincias en el 2021 a 60 en la primera vuelta de este año. En la escala regional, creció de siete a 11 jurisdicciones ganadas de un proceso a otro.

Patricia Zárate indica también que Sánchez no puede renunciar a ideas y propuestas expuestas durante la primera vuelta, porque “precisamente lo apoyan por eso”.

“En Lima, difícilmente va a lograr votos, el escenario ahí no le será favorable. Él debe consolidarse en el sur, en el oriente, el centro y la sierra norte, pero sobre todo retener votos: Castillo retenía más o menos al 90% de votantes, pero Sánchez al 81%, aproximadamente”, destaca la investigadora.

Precisamente, la primera encuesta del IEP previa al balotaje destaca que “Keiko Fujimori presenta un nivel de retención más alto entre sus propios votantes (89%) que el que presenta Roberto Sánchez (81%). Fujimori recoge principalmente el voto por Rafael López Aliaga y en menor medida el voto por Carlos Álvarez. Mientras que Sánchez recoge el voto por Alfonso López Chau y por Ricardo Belmont”.

El rechazo a Fujimori fue clave en las derrotas que sufrió Fuerza Popular en los comicios del 2011, 2016 y 2021. Pero de acuerdo a Ipsos, el rechazo a Keiko Fujimori se ha reducido de 58% a 48%.

Aun así, el antivoto de la excongresista es superior al de Roberto Sánchez, que creció de 39% a 43%.

“En el antifujimorismo hay cansancio. Ese cansancio está en los jóvenes, pero no en los más jóvenes. El No a Keiko ya no genera tanta convocatoria como antes, pero sí hay más protesta esporádica y antipolítica: no buscan hacer un trabajo político, sino que se quejan y rechazan a los políticos. Hay nuevas generaciones antifujimoristas, pero no con el mismo nivel e intensidad que las anteriores”, señala Patricia Zárate.

En la otra orilla, acota Zárate, también existe un fuerte rechazo no solo contra Castillo, sino “contra el comunismo y el llamado caviarismo, un discurso que fue muy fuerte en la campaña del 2021. Hay algo muy visceral en el discurso del antiterrorismo”.

Lo cierto es que Fujimori y Sánchez conforman la dupla de candidatos que compiten en el balotaje con la menor adhesión en la historia del Perú. Juntos, apenas alcanzaron el 29,1% de los votos válidos en la primera vuelta.

En este escenario arranca oficialmente la segunda vuelta.

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