David Venturella será el nuevo director del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos y reemplazará a Todd Lyons, quien abandonará el cargo a fines de este mes.
Lyons había sido nombrado en marzo del 2025, poco después de la toma de mando de Donald Trump, pero dimitió recientemente en medio de un convulso año en el servicio a su cargo.
Pese a que el gobierno adjudicó la renuncia a motivos familiares, la prensa estadounidense señaló que su decisión habría estado motivada por los problemas de salud que le generó el puesto. Medios como el portal “Politico” revelaron que Lyons fue hospitalizado al menos en dos ocasiones en los meses recientes debido al estrés extremo que le generaba su trabajo al mando del ICE, cada vez más cuestionado por su trato a los migrantes y a la población en general.
Para suplir la baja de Lyons el gobierno de Trump ha recurrido a Venturella, un rostro conocido del servicio de inmigración al haber trabajado en este de forma intermitente a lo largo de más de dos décadas.
Venturella comenzó su trabajo en el sector en 1986 y diez años más tarde llegó a ser portavoz del desaparecido Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) estadounidense en Chicago. El funcionario ocupó varios cargos de importancia en dicho organismo estatal hasta que este fue disuelto en el 2003.

(Foto: IBM)
Por ese entonces, parte de las funciones del viejo INS pasaron a manos del recientemente fundado ICE y Venturella se integró a la nueva entidad, primero como subdirector de inmigración y aduanas y luego como director de la Oficina de Operaciones de Detención y Expulsión.
El paso de David Venturella por la administración pública es recordado sobre todo por haber sido director ejecutivo del programa Comunidades Seguras entre los años 2008 y 2011. Estas labores implicaron el desarrollo de un sistema de colaboración entre la policía, prisiones y los propios vecindarios para detectar y expulsar a los extranjeros con antecedentes penales que representaran un “alto riesgo”.
Tras esta experiencia, Venturella se marchó en el 2012 al sector privado, integrándose en la empresa de cárceles privadas GEO Group, una de las más grandes del mundo de ese rubro, la cual tiene contratos con el ICE por más de 1.000 millones de dólares en la actualidad. Dentro de esta compañía el antiguo trabajador estatal se desempeñó como vicepresidente sénior de relaciones con clientes hasta el 2023.
Tras retirarse de Geo Group, Venturella se desempeñó como analista privado y tuvo un retorno parcial al ICE en el 2025 como un importante consultor en medio de los planes de deportación masiva de Donald Trump. Esta vez iniciará sus labores como nuevo jefe del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en junio.
La labor de David Venturella en las agencias estatales de EE.UU. no ha estado libre de cuestionamientos, debido a que es considerado por sus detractores como una figura de mano dura que no genera confianza en cuanto al trato de una porción de la población.
Medios como NBC News han recordado recientemente que el plan de Comunidades Seguras —que tuvo al nuevo director del ICE como gran arquitecto— fue desmantelado por el gobierno de Barack Obama en el 2014 bajo el argumento de que había alejado a las comunidades inmigrantes.
Desde entonces el programa ha tenido idas y vueltas, pues Donald Trump lo reinstauró en el 2017, pero este fue nuevamente retirado por Joe Biden. Luego de llegar por segunda ocasión a la Casa Blanca, Trump restituyó el plan el año pasado.
El regreso formal de Venturella al ICE como su jefe sería parte de la búsqueda del segundo gobierno de Donald Trump por una reorganización de la entidad de control migratorio.
Un reciente artículo de The New York Times señala que a Venturella se le ha encomendado llevar a cabo una reestructuración de la entidad para purgar a los directivos considerados “lentos” o “poco comprometidos” con implementar la política migratoria de la Administración Trump.
La información también detalla que se busca un marco operativo de “bajo perfil” para mitigar el impacto de las detenciones de migrantes, que ha dividido profundamente a la opinión pública estadounidense.
The Washington Post ha reportado que en su rol previo como asesor del ICE, Venturella fue actor clave en la creación de los polémicos centros de reclusión de dicha agencia y el aumento de la capacidad de estos. El medio capitalino sostiene que el nuevo director defendió internamente el uso de grandes almacenes para recibir a los detenidos, a pesar de los severos cuestionamientos sobre sus condiciones de habitabilidad.

Donald Trump en el Alligator Alcatraz. (Photo by ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP)
/ ANDREW CABALLERO-REYNOLDS
La llegada de Venturella al ICE también es señalada como un caso de conflicto de interés, debido a que cuando fue asesor supervisó directamente contratos del gobierno con GEO Group para los centros de detención.
Esto se produjo a pesar de que la legislación federal estadounidense prohíbe que un empleado público trabaje en licitaciones relacionadas a su empleador al menos por un año antes. El nuevo jefe del ICE habría saltado este requerimiento a través de una exención que le otorgó el gobierno de Trump.
Según el Washington Post, un hecho que ilustra el posible conflicto de interés es el acuerdo que tiene GEO Group con el ICE para la implementación de grilletes electrónicos con GPS para la vigilancia de reclusos. De momento, es la única empresa con un contrato de este tipo y Venturella habría supervisado ese proceso como asesor gubernamental senior.
Finalmente, la prensa estadounidense señala que el sucesor de Todd Lyons es una figura muy cercana a Tom Homan, el ‘zar de la frontera’ designado por Trump, quien habría sido el principal impulsor del nombramiento de Venturella. Homan consideraría al jefe entrante del ICE como una pieza clave para llevar a cabo las deportaciones masivas en la escala que desea el actual gobierno estadounidense.












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