ENTREVISTA | Powerpay busca consolidar el modelo ‘Buy Now Pay Later’ en el Perú: “Nacimos para atender una necesidad que la banca no cubría”

Hoy, Powerpay ostenta un crecimiento acelerado, financiando a personas que cuentan con tarjetas de crédito y débito, y vislumbra este 2026 como un año de consolidación. “Creemos que este modelo de negocio, bien hecho –con responsabilidad a la hora de evaluar créditos, ejecución operativa eficiente en el cobro y una comunicación muy fluida– es una combinación muy poderosa”, precisa a Día1 Rafael Hospina, CEO de Powerpay.

Es un modelo, como bien dices, relativamente nuevo en Latinoamérica. Existe hace algunos años en otras partes del mundo y en la región es un poco más nuevo; en Perú, incluso más, porque recién existe desde que nosotros lo hemos iniciado. Es un modelo de finanzas de consumo. La diferencia es que el financiamiento ocurre al momento del pago, es inmediato. Sí es cierto que, justamente por esa flexibilidad y rapidez, va más orientado a personas más jóvenes, pero en realidad puede ir para cualquier persona. Solo que sí hay una concentración fuerte en centennials y millennials.

Es súper amplio. Nuestro grueso está entre los 20 y los 35 años, pero tenemos clientes bastante mayores que buscan flexibilidad en ese momento, quieren conocer los montos exactos de las cuotas y les funciona bien. Respecto a las zonas geográficas, donde haya una tienda que venda —online o presencial— puede haber financiamiento de consumo, y ahí está Powerpay.

Hospina añade que este 2026 la firma apuesta por consolidar el modelo ‘BNPL’ con usuarios tanto de crédito como de débito, lo que implica una evaluación distinta del historial crediticio de los clientes. (Foto: Julio Reaño/El Comercio)

Hospina añade que este 2026 la firma apuesta por consolidar el modelo ‘BNPL’ con usuarios tanto de crédito como de débito, lo que implica una evaluación distinta del historial crediticio de los clientes. (Foto: Julio Reaño/El Comercio)

/ Julio Reaño

Es algo bien interesante y bonito de explicar. Este es un negocio que va directamente al consumidor: yo financio personas naturales —persona A, persona B, persona C—, financio directamente a ellos, no financio al comercio. Sin embargo, la forma de llegar a estas personas muchas veces se apalanca en nuestros socios comerciales, que son los comercios vendedores. Si vas a un centro comercial, en el centro comercial solemos tener más del 80% de las tiendas afiliadas con Powerpay ¿Qué significa? Que todas estas tiendas pueden venderle al consumidor final con crédito, y ese crédito lo otorga Powerpay.

Nosotros financiamos directamente a la persona. ¿Cómo le cobramos? Le cobramos después. En el momento de la compra, el cliente nos tiene que pagar un porcentaje: si pidió tres cuotas, nos paga un tercio; si pidió seis cuotas, un sexto; si pidió 12 cuotas, un doceavo. El resto de cuotas nos las paga directamente a nosotros. ¿Cómo llegamos al consumidor final? Hacemos marketing digital, acciones de branding, acciones BTL; todo lo convencional en el marketing hacia el consumidor final. Lo que hacemos es decirle: “búscame en mi página, entra, descubre lo que hay; es una forma distinta de financiarte”.

Es muy estructurada: tú ingresas tus datos y yo te hago una oferta de cuánto te puedo financiar. Luego, esa persona usa ese financiamiento disponible para ir a una de las tiendas afiliadas y comprar. Pero el cliente también puede llegar directamente a nosotros porque vio algún mensaje de Powerpay en el ecosistema o puede llegar a través de la tienda, cuando el comercio le dice: “puedes pagarlo con Powerpay”. Hay varios caminos para llegar.

Es un producto completamente distinto. No son muchas las instituciones financieras que ofrecen cuotas sin interés; son relativamente pocas. Esa es una de las grandes diferencias.

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No, no. Hoy tenemos el producto dividido así: tres cuotas sin interés; seis y 12 cuotas con una comisión de financiamiento. ¿Cómo se diferencia esto de las 12 cuotas de una tarjeta? Primero, nosotros financiamos esas 12 cuotas, pero esta persona no necesariamente tiene una opción de cuotas sin interés a 12 pagos con la institución con la que trabaja. El emisor más grande de tarjetas en el Perú hoy no ofrece cuotas sin interés. El tercer emisor más grande tampoco ofrece cuotas sin interés. No es que todas las personas a las que Powerpay podría llegar ya tengan opciones de pago sin interés.

Otra diferencia, tal vez más importante, es que cuando una persona usa cuotas sin interés de su tarjeta por un producto de S/5.000, lo que hace el banco emisor es congelar esos S/5.000 de la línea de crédito del cliente. A medida que va pagando las 12 cuotas, va liberando un doceavo cada vez hasta liberar el 100%. En Powerpay no ocurre eso, porque nuestra línea de crédito es completamente independiente a si tiene línea de tarjeta o no. No está bloqueando el cupo de su tarjeta. Entonces, en teoría, una persona con una línea de crédito más baja en su tarjeta puede comprar productos de mayor valor.

Revisamos las mismas variables que revisa un banco. La diferencia es que estamos integrados, entonces la revisión es inmediata, en tiempo real. Consumimos la misma información del buró de créditos y también información propia sobre buenos pagadores y clientes que tal vez han tenido algún problema.

La transaccionalidad influye, por supuesto. La capacidad de endeudamiento máxima es un ratio que se calcula considerando los ingresos del cliente y sus potenciales egresos, que son números que va deduciendo la propia fórmula. No se trata solo de sí le das o no le das, sino también hasta cuánto le das. Lo que le darías a 12 cuotas puede ser distinto a lo que le darías a seis, porque el pago mensual sería más fuerte en seis que en 12. Todos estos elementos entran al algoritmo, que te arroja si le das crédito o no, cuánto le puedes dar y bajo qué condiciones. Lo bueno de este modelo es que recogemos la información pública que está en el sistema financiero. Tenemos la suerte de que en el Perú los burós de crédito muestran bastante información en comparación con otros países; así tienes más datos para decidir cuando hablas de clientes bancarizados.

El Perú es un país con una tasa de bancarización relativamente alta, pero todavía hay mucho por hacer: hay un mercado fuerte que no es consumidor con tarjetas de crédito.

Hoy sí. Pero la idea es seguir aprendiendo. Ya no solo estamos con tarjetas de crédito: ahora también financiamos a personas que tienen tarjetas de débito, lo cual implica que no van a tener necesariamente historial crediticio.

De hecho, no tendrían historial crediticio. Entonces evaluamos básicamente patrones de consumo y tomamos decisiones usando otro tipo de información que existe en el sistema, como si han sido reportados con alguna deuda comercial, por ejemplo. Algo que creemos muy importante es que nosotros le devolvemos al sistema también toda esta información. Reportamos de manera voluntaria, a veces sin estar obligados por regulación. Lo hacemos porque somos parte de un grupo económico muy grande, con lineamientos y políticas muy claras. Reportamos la deuda como deuda comercial al buró, aunque no seamos una institución financiera regulada.

Está bajo parámetros muy bien presupuestados. Esa información no la puedo compartir, pero sí puedo decirte que estamos dentro del sistema financiero, ni siquiera por encima. No tenemos un nivel de mora que se salga de parámetros. Seguimos de cerca las “cosechas” para identificar patrones de riesgo tempranos. Por ejemplo, la falla en el primer cobro —el cobro de la primera cuota— es una alerta muy importante sobre cómo se va a comportar luego el crédito o el cliente. También seguimos patrones de consumo en la compra; hay varios indicadores.

Claro. Reportamos a las centrales de manera voluntaria, como deuda comercial, y nos está funcionando bastante bien. Nosotros también consumimos esa información de otras instituciones financieras y no financieras o de servicios. Creemos que este modelo de negocio, bien hecho —con responsabilidad a la hora de evaluar créditos, con ejecución operativa eficiente en el cobro y con una comunicación muy fluida, joven, como el cliente espera—, apuntando a la flexibilidad y rapidez en la entrega del crédito, es una combinación muy poderosa. De hecho, creció muy fuerte en otras partes del mundo.

Obviamente, a mayor plazo, el ticket es mayor, porque la necesidad de financiamiento es mayor. En tres cuotas, por lo general, está alrededor de los 600 soles. Eso, en comparación regional podría ser más alto, pero como te digo, somos los únicos en Perú. En otras economías podría ser un poco más alto; todo depende del tipo de clientes al que llegan. Por ejemplo, en México hay compañías de cine que ofrecen BNPL, entonces el ticket baja. O hay empresas de delivery que trabajan con ‘BNPL’, un mercado al que todavía no hemos llegado en el Perú porque estamos esperando que se genere ese patrón de consumo.

Nuestro ticket hoy es ese: alrededor de 600 soles en tres meses. En seis meses casi se duplica y en 12 meses también casi se duplica.

Por supuesto. Eso tiene mucho que ver con el tamaño del ticket. Las industrias más ligadas a ‘BNPL’ son las de ticket alto, principalmente tecnología y educación. Matrículas o mensualidades de colegios son difíciles de financiar porque son pagos muy recurrentes; uno no puede financiar todo eso porque la bola va creciendo y no sería responsable. Pero financiamos campañas escolares, cursos cortos de universidades, diplomados, maestrías cortas. Por lo general, las universidades o institutos financian estos programas solo por la duración del programa. Si termina, no le van a seguir financiando al alumno porque hay riesgo de no pago. Nosotros, al ser especialistas en financiamiento, podemos alargarnos hasta las 12 cuotas y financiar un ticket alto, acompañando al alumno.

En diplomados y posgrados, sobre todo. En tecnología también es súper importante: laptops, tablets, celulares, electrodomésticos menores; todo eso funciona bastante bien. Moda también funciona bien. Ahí tienes dos mundos: digital (e-commerce) y tienda presencial, que van de la mano. En otros países este negocio está más pegado al e-commerce. En nuestro caso, aunque el e-commerce funciona bien y tiene un porcentaje mayor del “wallet” que el mundo físico, igual el país sigue siendo muy físico, y las tiendas siguen siendo muy importantes para este negocio.

Otra vertical que funciona bien es turismo, viajes en general. En pasajes aún no hemos entrado, pero en agencias de viajes, paquetes, sí. Y se me escapaba un rubro muy importante: salud.

Tenemos algunas farmacias, pero en realidad se trata más de procedimientos menores, cirugías ambulatorias. En el tema de medicamentos, por receta, el e-commerce es más difícil, pero en tienda sí, en la farmacia sí. También financiamos copagos de clínicas que trabajan con seguros, algunos de los cuales son bastante altos. Hay tickets que son mucho más altos en salud y eso tiene requerimientos distintos. La evaluación se hace en tiempo real.

Y en moda, como te mencionaba, hay dos aristas: ropa y también diseño/decoración de casas, “deco”. Lo metemos en moda porque el comportamiento es similar, pero es importante porque ese segmento está creciendo mucho. No solo hablo de deco súper premium; cualquier tienda de decoración tiene tickets relativamente altos, y ahí también estamos entrando de forma importante. Las categorías que te he mencionado son los que tienen mejor predisposición al ticket alto, pero también trabajamos con clientes que no calzan en esas verticales y tienen tickets más bajos. Finalmente, este es un negocio de financiamiento: importa más cuánta plata prestas que el número de transacciones.

Nosotros no lo vemos, por cómo estamos operando. Nuestro análisis diría que es incluso más riguroso que el de una Fintech típica. Tomamos decisiones pensando en que somos parte del mismo grupo que un banco con 150 años de tradición, uno de los bancos más conservadores del mundo. Somos muy cautos al prestar dinero. Eso no implica que no seamos flexibles con nuestros clientes, pero tenemos que estar seguros de que el nivel de riesgo está controlado en todo momento.

¿Puede pasar que todos los financiamientos sumados compliquen la situación de una persona? Sí, por supuesto. Pero cada empresa que financia lo hace contemplando el nivel de endeudamiento de cada cliente y, al nosotros reportarlo, no siento que estemos alimentando un riesgo. Más bien, nos posicionamos dentro del conjunto de instituciones que financian a las personas y, dada nuestra flexibilidad, personalización y rapidez, atendemos una necesidad de forma distinta a los bancos tradicionales. Competimos, sí, pero con una propuesta de valor diferente.

Lo principal es que esas son iniciativas dentro de esos bancos, y se alimentan de la tarjeta de ese banco. Son funcionalidades de la tarjeta, no un producto ni una empresa aparte. Nosotros trabajamos con esos dos bancos que has mencionado y con otras entidades sin problema. De hecho, tenemos un porcentaje bastante alto de nuestros clientes provenientes de esas dos instituciones, lo que indica que no necesariamente está cubierta la necesidad con esas funcionalidades. Al “cuotear” una transacción, ordenas tu flujo y sabes cuánto pagarás, pero no necesariamente liberas tu tarjeta.

No. En ese sentido, somos agnósticos a la tarjeta o al medio de pago. Nosotros nacimos para atender una necesidad que la banca no cubría, así que no trabajamos de una forma con clientes del BBVA y de otra con el resto; trabajamos de la misma forma con todo el ecosistema. Creemos que ahí está la oportunidad de ser distintos en flexibilidad y rapidez, y eso es lo que nos ha permitido posicionarnos en estos tres años.

Nos ha ido súper bien. Somos una fintech relativamente nueva y joven, que busca duplicar su negocio todo el tiempo, y felizmente hasta ahora lo estamos logrando. El año pasado cerramos con un poco más de 2X respecto a 2024. Este año se proyecta muy bueno, un año de consolidación, en el que estamos lanzando no solo el procesamiento con crédito, sino con débito. Estamos pensando en ir hacia más verticales, consolidando alianzas comerciales con empresas muy grandes, haciéndonos mucho más conocidos, entrando a más provincias, a más tiendas y a más tiendas nicho. Buscamos que este sea un año de consolidación en el que, como ya me dicen usuarios y gente del ecosistema, se vea mucho más la presencia de Powerpay.

Estamos trabajando con algunas con las que todavía no hemos conseguido clientes, así que no quiero “salarme”. Pero vamos a profundizar en el sector turismo, en tiendas por departamento. Ya te mencioné los cines en otros países; ¿por qué no aquí? Apps de delivery siempre es una opción, y hay otras super apps que podrían comenzar a hacer ‘BNPL’. Estamos hablando de una masificación del uso, eso es lo que buscamos para este y el próximo año.

Somos una empresa que nació con el BNPL como primer producto. Vamos a ser siempre una empresa de financiamiento, pero nos vamos a quedar dentro del mundo de finanzas de consumo. Ahí hay otros ángulos que podríamos explorar, pero todavía nada concreto. El ‘BNPL’ es nuestro producto; lo que sí hay son muchas modalidades dentro de él y ponernos creativos dentro del ‘BNPL’ puede ser una opción.

Es una muy buena pregunta. Sí tenemos una fuerte concentración en Lima; te diría que cerca de dos tercios de nuestros financiamientos están en Lima. Pero eso está cambiando mucho: el crecimiento más grande viene de provincias, y por tres caminos. Primero, estamos llegando a más usuarios fuera de Lima. Segundo, nuestros clientes están abriendo operaciones fuera de la capital. Y tercero, aprovechamos operaciones que ya tenían nuestros clientes fuera de Lima para aumentar nuestros canales de presencia. Sin embargo, como te digo, 2X es lo mínimo a lo que apuntamos en cualquiera de esas regiones.

– De las verticales que me has mencionado, ¿en cuáles ven mayor potencial de crecimiento este año?

Este año el ticket alto está respondiendo bastante bien. Justamente salud y tecnología, las dos que te mencioné al inicio, están funcionando muy bien. Tenemos buenos aliados comerciales y nuestros clientes identifican una muy buena experiencia en esas industrias. Sin embargo, el retail es, tal vez, lo que más transacciones genera. Tiene el ticket más bajo, pero eso no importa. Como te digo, este es un negocio de colocación: si hay muchas transacciones de ticket bajo o pocas de ticket alto, ambos canales suman. Apuntamos a todo tipo de transacciones. Lo importante es que el cliente que llega por una industria se enamore de la experiencia de usuario. Entonces, el cliente que entró por un producto se puede financiar otro en muy poco tiempo.

Por supuesto; tal vez hacia allá [billeteras digitales]. Para pasar de crédito a débito primero hubo que aprender varias cosas con los clientes de tarjetas de crédito, tomar supuestos, y ahora estamos probando esos supuestos con los de débito. Estamos midiendo que los indicadores estén lo suficientemente sanos, no solo para nosotros, sino para el grupo al que representamos, y sentirnos cómodos para seguir dando saltos. Has dado en el clavo: el siguiente gran medio de pago podría ser las billeteras.

En este momento estamos concentrados en que la tarjeta de débito cumpla con los supuestos que habíamos diseñado. Se están dando bien, pero en Powerpay —y en cualquier fintech— tenemos que tener la gorra del hoy y la gorra del mañana, porque esto cambia muy rápido.

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