1926: Los cuerpos y la moda

La moda caprichosa y frívola no podía resignarse al estancamiento. Los trajes han sufrido modificaciones, el peinado hasta convertirse en la peluquita que hoy todos contemplamos. Pero todas estas son manifestaciones externas que solo atañen a la indumentaria. El cuerpo humano no había recibido la influencia decisiva de la moda. Hoy la cosa es diferente. Las líneas femeninas se hallan sometidas a un severo tribunal de pesos y medidas. Nada de figuras curvas ni de opulencias magníficas. La mujer sintética y cubista es la que triunfa en los salones. Hoy la Venus de Milo no podría llevar adecuadamente los modelos de los costureros parisinos.

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