Hace algunos días, un grupo de vecinos, en su totalidad propietarios de la urbanización Lince, se presentó en nuestra redacción para exponernos el triste estado de desatención en el que se encuentra este barrio ya bastante habitado, en su mayoría por elemento obrero. No existen ni agua ni desagüe y la luz brilla por su ausencia. En materia de veredas y calzadas, aquello es un mito. La exposición fue larga y, por las razones muy poderosas que nos dieron, rogamos a los caballeros que nos visitaron de ese barrio acompañarnos un día para verificar sobre el terreno lo que nos hicieron saber.
1926: El triste estado de Lince












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