Recuerdo que mi generación, a falta de museos de ciencia y tecnología, conocía estos temas en los museos de historia y de arqueología: las trepanaciones, la metalurgia, la hidráulica o la astronomía, por ejemplo. Pero era una mirada al pasado, cuando en el mundo la ciencia revolucionaba el presente y modelaba el futuro. ¿Cuántas oportunidades perdimos de “despertar” a un nobel en ciencias o a un inventor revolucionario? Carl Sagan contaba que su vocación científica nació el día que visitó la Feria de Ciencias de Nueva York, en 1939.
El inicio de un nuevo año escolar no es solo el retorno a las aulas; es la apertura de una ventana de oportunidad para que miles de niños y adolescentes descubran su lugar en el mundo. Históricamente, la ciencia y la tecnología en el país han sido vistas como disciplinas lejanas o reservadas para una élite. Sin embargo, desde el Concytec hemos demostrado que la curiosidad no se califica, se experimenta.
Hoy, la estrategia de los clubes de ciencia y tecnología implementada por el Concytec es una realidad que alcanza los 11.125 clubes a nivel nacional. No es solo una cifra; es un ecosistema que ya cosecha éxitos tangibles. En el 2023, fue reconocida con el premio de Buenas Prácticas en la Gestión Pública, y cada vez con mayor frecuencia los ganadores del concurso escolar nacional de ciencia y tecnología “Eureka” provienen de clubes de ciencia. El modelo peruano es hoy un referente regional, al punto de mantener una cooperación técnica en marcha con Panamá y Colombia para replicar esta experiencia.
El corazón de este éxito tiene nombre propio: el docente-asesor. Gran parte de esta victoria se debe a la dedicación y amor por la enseñanza de maestros que, por pura vocación, acompañan a sus clubes incluso fuera de las horas curriculares. Ellos son los mentores que transforman un hobby en una vocación y el aula es un laboratorio de sueños.
Es fundamental entender que el objetivo trasciende la formación de especialistas. Como digo: “no todos tenemos que ser científicos, pero sí debemos tener cultura científica”. La ciencia nos da pensamiento crítico, nos permite cuestionar, tomar decisiones informadas y entender nuestro entorno.
El talento en el Perú sobra; lo que falta es democratizar la oportunidad. Por ello, el paso lógico es que esta iniciativa se transforme en un programa nacional con el presupuesto y la estructura necesarios para abarcar las más de 100.000 instituciones educativas del país. El objetivo es claro y ambicioso: un club por colegio. El Concytec ya puso la primera piedra.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.
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