El fenómeno de El Niño traerá consigo lluvias en el norte y sequías en el sur. El economista, docente y ex ministro de Economía asegura que el Perú está hoy mejor preparado para enfrentarlo, y que tiene, además, recursos suficientes. “Es necesaria una política social para el sur y políticas de construcción para todo el resto del Perú”, asegura.
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– El BCR estimó que un Fenómeno de El Niño (FEN) de magnitud fuerte le restará 0,7 puntos porcentuales (pp.) al crecimiento del PBI nacional este año. ¿Qué efectos macroeconómicos ve usted en la inflación?
Me parece que, dada la coyuntura de El Niño, las proyecciones macroeconómicas van a tener que ser actualizadas; en producción (PBI) hacia la baja y en inflación hacia el alza. Este es un fenómeno que afecta duramente a varios sectores de la economía: a la agricultura, a la pesca, a la manufactura de materias primas. Al caer la producción de estos bienes, se genera también una escasez en el mercado que hace subir los precios. El Niño produce conceptualmente estanflación, inflación con recesión. ¿Qué pasará con la tasa de crecimiento económico de este año y del siguiente? Este año posiblemente va a estar por debajo de las proyecciones del Banco Central. Es posible que el Banco tenga razón con el 0,7 (pp.), pero yo diría que va a caer un poco más (el PBI). El crecimiento va a estar entre 2% y 3% el próximo año. La cosa es mucho más complicada, porque vamos a tener un primer trimestre con lluvias en el norte, con sequía en el sur, con destrucción de infraestructura; más o menos será como el fenómeno de El Niño de 1982-1983. En ese entonces, el PBI se cayó en 11% y El Niño explicaba un 6% de ese 11%.
– Se realizarán, entonces, ajustes.
En términos del PBI, estamos avanzando a dos velocidades. Una velocidad la tiene el sector primario, que está cayendo en alrededor de 7%, y el sector no primario –donde está la construcción y el comercio– está avanzando un importante 5%. Todavía no se da el efecto demanda; todavía estos sectores están creciendo con sus propios motores. Espero que por primera vez en la historia tengamos un Niño que no afecte sustantivamente la producción. Creo que tenemos las condiciones para hacer que así sea. Tenemos el dinero y esperemos que se apoye a la gente necesitada, en particular, a la gente del sur. Allí no hay una reconstrucción que hacer, posiblemente hay que apoyar como en la pandemia.
– ¿Con subsidios?
Sí, claro. Es gente que se va a quedar sin nada. Ya tenemos identificado donde están los pobres y tenemos el instrumental para apoyar. Es necesaria una política social para el sur y políticas de construcción para todo el resto del Perú.
– Sin duda El Niño generará una presión en el gasto.
Normalmente el Consejo Fiscal –y yo también– aboga siempre por un déficit bajo, por una deuda baja. La tendencia que hasta ahora está publicada es que este año deberíamos tener no más de 1,8%; el próximo año, no más de 1,4%, y el 2028 convergeríamos al 1% deseado. Sin embargo, estos tiempos no son tiempos normales, son tiempos especiales de una crisis climatológica fuerte y profunda que va a necesitar un montón de recursos. Con esas condiciones, me parece que amerita que el MEF pida una cláusula de excepción para liberar el 2026 y el 2027 de la trayectoria original.
En tiempos como este, es difícil pedir austeridad fiscal porque la sequía en el sur y la inundación del norte van a necesitar de muchos recursos. En el caso de la sierra, se necesitarán recursos para reconstruir infraestructura, por ejemplo. No debemos olvidar que estamos pensando que ya terminó la guerra entre Irán y Estados Unidos. Eso no es así. De hecho, ha vuelto a recrudecer y han vuelto a subir el petróleo. Ese es un choque de oferta adicional a El Niño. Ambos empujan a una estanflación si no se hace nada al respecto.
“Espero que por primera vez en la historia tengamos un Niño que no afecte sustantivamente la producción».
– Ha mencionado que sí sería posible que el MEF flexibilice la trayectoria del déficit por El Niño, pero, ¿tendría que venir eso acompañado de una restricción de gasto en el sector público? El martes se publicó el Decreto Supremo que viabiliza la gradualidad del pago de las gratificaciones para las personas del régimen CAS; hay varias leyes que han sido aprobadas por el último Congreso que generan gasto.
Dos aspectos. Por un lado, las leyes que mencionas ya están produciendo lo que temíamos, es decir, ya dan un techo presupuestal. Se aumenta el espacio para este gasto corriente y el gasto de capital debe caer. En mayo último, el gasto corriente ha subido un 15% y el gasto de capital ha bajado un 15%. Eso es malo para la economía, porque la inversión es un gran impulsor de la macroeconomía. Respecto a la austeridad, hay que hacerla, pero va a ser difícil hacerla sin incumplir con las leyes que han sido publicadas.
– ¿Ni aunque se recurra al Tribunal Constitucional (TC)?
Cuando ya empiezas a aplicar una ley, es difícil que el TC te diga algo porque ya estás aplicándolo; quiere decir que sí se puede financiar ese gasto que según tú no podías. Además, políticamente va a ser difícil también que un gobierno entrante derogue leyes que son populistas –es verdad–, pero que benefician a una masa de población importante. Dudo que eso pase.
– ¿Cuánto podría verse afectada la inflación?
Realmente es difícil hablar de números, pero conceptualmente tenemos tres fuerzas que están atacando la inflación. Por un lado está la fuerza internacional, que viene de la guerra Irán- Estados Unidos, un choque de petróleo fuerte. Por otro lado, –no se ve todavía ahorita–, pero la contracción de la pesca y de la agricultura va a hacer que suba el precio de los alimentos en el Perú. En tercer lugar, al ser este un fenómeno mundial, la inflación internacional se va a elevar también y en consecuencia, nos va a afectar. La inflación va a estar afectada por tres frentes y cada uno de ellos importante. Esperaría que la inflación termine por encima de lo que está pensando el Banco Central, tanto para este año como para el 2027.
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– ¿También el MEF?
El MEF tiene que hacer muy pronto el Marco Macroeconómico Multianual (MMM). Ese Marco va a ser, a mi juicio, sustantivamente distinto a la actualización de políticas macroeconómicas que se hizo en abril pasado. Las condiciones han cambiado radicalmente desde que se hizo ese informe. El Niño estaba muy incipiente, no había conflicto internacional; la economía venía creciendo a buen ritmo, la inversión a doble dígito, los impuestos en 17%. Entonces, era razonable esperar una proyección de 3%- 3,5% para el crecimiento económico y una inflación dentro de la banda (de 1% a 3%). Las nuevas condiciones van a obligar a alterar radicalmente esas proyecciones. La proyección del PBI va a tener que reducirse, la proyección de inflación va a tener que elevarse, y eso también va a tener consecuencias macroeconómicas, porque van a tener que buscar recursos para contribuir al combate de El Niño y van a necesitar recursos para cumplir con estas leyes populistas que no van a poder ser derogadas. El escenario macroeconómico está complejo. Vamos a tener menos crecimiento y más inflación, y eso es malo para la gente, especialmente para la pobreza.
– Debido a la frecuencia con la que se da el fenómeno de El Niño, ¿debería incorporarse ya el daño que este genera a la planificación fiscal y, por tanto, también al diseño del MMM?
Sí, porque todos los especialistas esperan que este Niño se parezca al de 1982-1983. En consecuencia, este año el efecto va a ser relativamente pequeño. Pero, para el 2027 sí vamos a tener todo un trimestre en problemas, con sequías (sur), inundaciones (norte), destrucción de carreteras. Una previsión buena de eso tiene que estar en el presupuesto y seguramente habrá que sacrificar otros componentes del gasto para poder hacer espacio al Niño, que ahora es la prioridad.
– ¿Qué componentes?
El gasto corriente. Es muy sencillo, porque son básicamente salarios. El Ejecutivo ya tiene la herramienta para quejarse en cuanto hayan leyes de ese tipo por parte del Congreso. Por otro lado, este año hemos tenido una recaudación extraordinaria, es la más alta de la historia contemporánea debido a los altos precios de los minerales. El siguiente año no creo que sea tan buena en términos de elevación porcentual de los precios.
– ¿Los metales se van a estabilizar?
Van a crecer, pero no tanto como este año. La recaudación proveniente de las exportaciones de metales va a ser menor, y eso también afecta la proyección macroeconómica, porque de acuerdo a los ingresos es que hay que proyectar los gastos.

Entrevista con el exministro de Economía, Waldo Mendoza.
/ HUGO PEREZ
– Un fenómeno como el que tenemos hoy se gestiona vía decretos de urgencia, de una manera reactiva, ¿Qué reglas o qué marco institucional habría que implementar para mejorar el manejo del riesgo climático y de desastres?
En Estados Unidos, por ejemplo, cada vez que hay un desastre climatológico, el PBI se eleva, porque el gasto de reconstrucción es tan importante que se pone por encima de los daños que la naturaleza provoca. Un Niño no tiene por qué provocar una recesión, es la falta de respuesta la que la provoca. Además, viendo en perspectiva, estamos olvidando hablar de un componente importante: el crimen y las economías ilegales. Ese otro componente del gasto que va a tener que financiarse apropiadamente. La buena noticia es que nuestros dos motores de crecimiento están todavía calientes. En el caso de la minería, tenemos como US$60 mil millones en proyectos que pueden llevarse a cabo. Posiblemente con este nuevo gobierno puedan avanzarse. Y en el caso de la agroexportación, Majes-siguas, Chinecas, Chavimochic y Olmos están en construcción atrapados por una tramitología que no se entiende. Si se destraba eso, son 250.000 hectáreas más que se pueden tener en la costa peruana, de tal manera que la producción de agroexportaciones puede subir sustantivamente. En términos fiscales, en el 2026 – 2007 hay que ser relativamente keynesianos y volver a la ortodoxia en el 2028 para que las cuentas fiscales terminen bien a finales de este periodo gubernamental.
– El fenómeno de El Niño podría generar un impacto importante en sectores como los mencionados, y también en construcción e infraestructura.
La gente que trabaja en la pesca, en la exportación, en la agricultura, en la industria de materias primas, es gente cuyos ingresos se desploman. Y, por lo tanto, van a comprar menos de los otros sectores. Los otros sectores también van a verse empujados por esta ronda de demanda que va a disminuir.
“Van a tener que conformar un equipo especial, así como se convocó un equipo especial para enfrentar la pandemia, porque los daños que dejará El Niño en el 2027 van a ser muy importantes”.
– ¿La inversión privada suele verse afectada con fenómenos como este?
La inversión privada está a muy buen ritmo. En el primer trimestre hemos crecido en dos dígitos, 13%. Hasta mayo último, la importación de bienes de capital ha crecido como un 25%, lo cual es un adelanto; lo que se viene va a estar todavía mejor. No
tendrían por qué afectarse, salvo las inversiones que estén ubicadas en las zonas donde El Niño va a afectar con virulencia. La industria no tendría que verse afectada y la construcción, va –me parece– a verse fortalecida porque hay que reconstruir.
– ¿Cuál es su evaluación sobre la ‘performance’ la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN)? No ha logrado terminar las obras de prevención por falta recursos y otros factores.
Por supuesto. Labores de prevención prácticamente no hemos tenido. Es responsable el sistema político que hemos tenido estos últimos cinco años, que ha impedido hacer obras de gran envergadura planificadas con una perspectiva multianual. La ANIN ha sido parte de ese caos burocrático y gubernamental con el que hemos convivido en estos últimos años.
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– Sin embargo, la Reconstrucción con Cambios mostró buenos avances en su momento.
Era un gobierno mejor organizado.
– ¿Es posible a estas alturas del año avanzar con Obras por Impuestos u otro tipo de acciones a nivel de infraestructura que puedan ayudar a mitigar el impacto o ya estamos tarde?
Ya estamos tarde, pero sí hay cosas que hacer. Esperaría que desde el primer día de gobierno esta administración se preocupe esencialmente de combatir al Niño. Dinero tenemos, y esperemos que hayan políticas públicas buenas. Eso depende de a quién se elige como ministro y como funcionarios principales de este nuevo gobierno. En el Perú hay gente muy competente que ojalá sea convocada. Con esas personas, la tarea de prevención, aunque un poco tardía, es algo se puede hacer.
– ¿Cuál debería ser la primera acción que tome el MEF?
Van a tener que conformar un equipo especial, así como se convocó un equipo especial para enfrentar la pandemia, porque los daños que dejará El Niño en el 2027 van a ser muy importantes.
– De lo que sabemos de El Niño de 1982-1983 y El Niño 1997-1998 y otros episodios como Yaku, ¿cree que la economía peruana ha aprendido de resiliencia macroeconómica o estamos más bien en piloto automático?
Me parece que ahora estamos mucho más preparados en 1982-1983. La política fiscal en esos años fue bien conservadora. Básicamente observamos cómo se producía El Niño porque no teníamos recursos para combatirlo. En 1982 la tasa de crecimiento del PBI pasó de -0,2% a 10,4% en 1984. En 1998 estábamos en una crisis parecida, tampoco se enfrentó el fenómeno apropiadamente. Creo que las condiciones ahora son distintas. Tenemos recursos, tenemos una deuda pública baja, tenemos capacidad de endeudarnos casi sin límite, porque nuestra prima riesgo está bien baja y tenemos grado de inversión. Por recursos no deberíamos preocuparnos. Y esos recursos, así como se invirtieron fuertemente en la pandemia, luego se restablecen. Son gastos de carácter transitorio.












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