Redacción
El Grupo de Cáncer de Próstata del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) ha presentado en el Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO), que se celebra en Chicago del 29 de mayo al 2 de junio, nuevos resultados que consolidan el papel de la medicina de precisión en el tratamiento del cáncer de próstata metastásico. Los estudios Talapro-3 y Zzfirst aportan evidencias sobre el beneficio clínico de combinar enzalutamida y talazoparib, así como sobre los mecanismos biológicos que permiten a los tumores desarrollar resistencia a la terapia hormonal.
Uno de los principales hitos corresponde al ensayo fase 3 Talapro-3, cuyos resultados se publican simultáneamente en The New England Journal of Medicine. El estudio demuestra que la combinación de enzalutamida y talazoparib reduce un 52% el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte en pacientes con cáncer de próstata metastásico hormonosensible que presentan alteraciones en genes de reparación por recombinación homóloga (HRR).
Estas alteraciones genéticas están presentes en entre el 20% y el 25% de los pacientes con cáncer de próstata metastásico y suelen asociarse a formas más agresivas de la enfermedad. En el ensayo participaron 599 pacientes, distribuidos entre un brazo tratado con la combinación experimental y otro con enzalutamida más placebo. Los investigadores observaron una mejora significativa de la supervivencia libre de progresión radiográfica, mientras que los datos de supervivencia global continúan madurando.
Los resultados del ensayo fase 3 Talapro-3 muestran que la combinación de enzalutamida y talazoparib reduce un 52% el riesgo de progresión o muerte en pacientes con cáncer de próstata metastásico con alteraciones en genes de reparación del ADN
«Estos resultados respaldan el uso de talazoparib más enzalutamida como una potencial opción terapéutica para pacientes con cáncer de próstata metastásico hormonosensible con alteraciones en los genes HRR», señaló el Dr. Joaquín Mateo, oncólogo médico del Hospital Universitario Vall d’Hebron y jefe del Grupo de Investigación en Cáncer de Próstata del VHIO.
El especialista destacó además la necesidad de extender el acceso a las pruebas genómicas. «Es muy importante dotar a nuestros sistemas asistenciales de acceso a los test genómicos para todos los pacientes con cáncer de próstata metastásico», afirmó.
Comprender cómo el tumor desarrolla resistencia
Junto a Talapro-3, el doctor Mateo presentó en ASCO los resultados del ensayo académico fase 2 Zzfirst, liderado desde España y promovido por Medsir. El estudio evaluó la misma combinación terapéutica en una población más amplia de pacientes con cáncer de próstata metastásico hormonosensible.
Los resultados muestran una supervivencia libre de progresión radiográfica de 45,3 meses en los pacientes tratados con enzalutamida y talazoparib, frente a los 31,1 meses observados con enzalutamida en monoterapia. Además, se prolongó el tiempo hasta la progresión del PSA y hasta el desarrollo de resistencia a la castración.
«Es muy importante dotar a nuestros sistemas asistenciales de acceso a los test genómicos para todos los pacientes con cáncer de próstata metastásico», destaca el Dr. Joaquín Mateo, jefe del Grupo de Investigación en Cáncer de Próstata del VHIO
Más allá de los resultados clínicos, el estudio incorporó un análisis biológico mediante biopsias tumorales obtenidas antes y durante el tratamiento. Este enfoque permitió identificar cambios adaptativos en las células tumorales que podrían anticipar el desarrollo de resistencia terapéutica.
«Observando los cambios en las células tumorales durante las primeras semanas de tratamiento, podemos prever cómo el tumor va a intentar hacerse resistente al fármaco y diseñar estrategias de tratamiento más precisas», explicó el Dr. Mateo.
Medicina personalizada y nuevos biomarcadores
El cáncer de próstata es actualmente uno de los tumores más frecuentes en el mundo. Según datos de Globocan, en 2022 se diagnosticaron 1,47 millones de nuevos casos y las previsiones apuntan a que esta cifra alcanzará los 2,9 millones en 2040. Aunque la mayoría de los tumores se detectan en estadios localizados, alrededor del 10% presenta metástasis en el momento del diagnóstico y concentra más de la mitad de la mortalidad asociada a esta enfermedad.
En este contexto, los resultados presentados en ASCO refuerzan la relevancia de la caracterización molecular de los tumores para seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente. Los inhibidores de PARP, como talazoparib, aprovechan la vulnerabilidad de los tumores con alteraciones en los mecanismos de reparación del ADN mediante una estrategia conocida como letalidad sintética.
Para los investigadores, estos avances representan un paso más en la evolución hacia una oncología cada vez más personalizada. De hecho, estudios previos como Toparp, PROfound o los propios ensayos Talapro han contribuido a consolidar el uso de inhibidores de PARP en distintas fases de la enfermedad.
«Muchos de estos avances han sido posibles gracias al papel de los ensayos académicos impulsados por investigadores, que permiten explorar nuevos mecanismos biológicos y desarrollar estrategias innovadoras centradas en necesidades clínicas todavía no cubiertas», concluyó el Dr. Mateo.









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