Un ‘shock’ aún impredecible, por Paola Villar

Los ataques ejecutados por Estados Unidos e Israel contra Irán el sábado anterior ya tuvieron repercusiones económicas de suma importancia. La perturbación en los mercados energéticos fue inmediata, y se materializó con la apertura de los mercados, el lunes 2 de marzo: desde el último viernes hasta ayer los precios del petróleo han subido más de un 15%; esto en medio de las restricciones que existen para transitar el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% de la producción global de petróleo y gas a escala mundial.

La magnitud de los eventos, esta vez, no está siendo subestimada, y los mercados internacionales han sido de los más golpeados al reconocer que no se trata de un evento más en el movido Medio Oriente.

Con un Donald Trump asegurando que hará todo lo necesario para “triunfar” en esta nueva guerra, este dato que compartió el economista Robin J. Brooks puede servir para dimensionar el elevado nerviosismo que se percibe a escala global: el fuerte aumento de los precios del petróleo que se vio al cierre de los mercados el último lunes fue más del triple de la apreciación que se percibió el 24 de febrero del 2022, día en el que Rusia inició la guerra con Ucrania que –lamentablemente– aún sigue en curso.

El impacto de este conflicto en el Perú, en tanto, debe ser analizado y estimado a medida que los eventos se desarrollen. Pero un hecho irrefutable es que los primeros choques se percibirán en la inflación de marzo, considerando que nuestro país es un importador neto de combustibles: cerca del 80% del diésel y la gasolina que se consumen a escala nacional proviene de fuentes externas.

A esto se suma, desde otra acera –y en el peor momento–, el impacto que tendrá la reciente interrupción del suministro de gas a escala nacional. Esta situación ha obligado a que se declare en emergencia el suministro de dicho combustible desde el domingo anterior, priorizando el abastecimiento a hogares, transporte público y actividades esenciales; una decisión correcta y necesaria, pero que indudablemente afectará a la industria local. El área de Estudios Económicos de Scotiabank ya anticipa que la inflación de este mes se verá impactada por este escenario y, aunque el choque sea, en el mejor de los casos, transitorio, la combinación de este evento con el alza global del precio del petróleo y las lluvias que afectan a diversas regiones del país es una realidad que, lamentablemente, el Perú deberá sopesar.

Pero el verdadero alcance que tendrá este nuevo ‘shock’ aún es incierto. Ayer por la tarde, por ejemplo, un post en Truth Social de Trump hizo que la trayectoria a la baja de Wall Street registrara un ligero freno, y es que el mandatario estadounidense ofreció garantías para asegurar que las embarcaciones naveguen a través del estrecho de Ormuz (incluso con la escolta de buques estadounidenses). Esto solo nos demuestra que, hoy por hoy, los temores del ‘shock’ de oferta global están fuertemente sujetos al temperamento del líder de la economía más importante del mundo; un temperamento casi imposible de predecir y difícil de sobrellevar.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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