Salud, gestión e innovación: aprendizajes para cerrar brechas en el Perú, por José Ramón Brea

El sistema de salud peruano enfrenta un desafío que va más allá de construir nuevos hospitales. La infraestructura es indispensable, pero no suficiente. Para responder mejor a las necesidades de millones de ciudadanos, el país requiere modelos de gestión capaces de asegurar continuidad operativa, calidad en la atención, eficiencia en los procesos y una experiencia digna para el paciente.

Después de doce años de operación de los complejos hospitalarios Alberto Barton, en el Callao, y Guillermo Kaelin, en Villa María del Triunfo, una primera lección resulta clara: la salud pública necesita integrar inversión, gestión especializada, tecnología y medición permanente de resultados. Solo así la infraestructura social logra convertirse en servicio oportuno y sostenible.

En el 2025, ambos hospitales superaron en conjunto los 2,3 millones de atenciones médicas, atendieron más de 537.000 emergencias, realizaron cerca de 20.000 cirugías y mantuvieron niveles de satisfacción global superiores al 90%. Estos resultados evidencian que los sistemas bien gestionados pueden generar impacto concreto en la vida de los pacientes y en la capacidad de respuesta del Estado.

Las asociaciones público-privadas en salud pueden ser una herramienta valiosa cuando se estructuran con reglas claras, supervisión pública, indicadores exigentes y orientación permanente al usuario. El debate, por tanto, no debería centrarse solo en si se construyen más hospitales, sino en cómo se garantiza que esos hospitales funcionen bien durante décadas.

Mirando hacia adelante, la inteligencia artificial abre una nueva etapa para la gestión hospitalaria. Aplicada con responsabilidad, puede ayudar a optimizar decisiones, anticipar demandas, reducir tiempos de espera, mejorar la trazabilidad del paciente y fortalecer la eficiencia de los servicios. No se trata de reemplazar el criterio médico, sino de dotar a los equipos de mejores herramientas para atender más y mejor.

Para que esta transformación sea real, el país necesita avanzar en interoperabilidad, calidad de datos, capacidades digitales y gobernanza tecnológica. La innovación en salud no puede ser una adopción aislada de soluciones, sino parte de una estrategia integral que conecte infraestructura, talento humano, procesos y resultados medibles.

El Perú tiene una oportunidad importante: aprender de las experiencias que ya funcionan, fortalecer los modelos que generan valor público y diseñar nuevas soluciones para regiones que aún enfrentan brechas críticas.

El reto de los próximos años no será únicamente ampliar la capacidad instalada del sistema, sino asegurar que cada hospital opere con estándares sostenibles, tecnología pertinente y gestión centrada en las personas. Allí está una de las claves para construir un sistema de salud más moderno, eficiente y humano para el Perú.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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